100 imágenes por el centenario de Jack Delano

El Museo de Arte de Ponce inaugura el 25 de agosto la exposición retrospectiva ‘Jack Delano: 100 años’
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Foto de Archivo
Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 4:01 am

El Museo de Arte de Ponce (MAP) inaugura la exposición retrospectiva, ‘Jack Delano: 100 años’, este próximo 25 de agosto, no solo agrupando en su fiesta artística vivencias realistas de pueblos yuxtapuestos de hace más de medio siglo, sino que la acompañan ilustraciones, partituras musicales, fotografías, danzas, teatro y cine, además de instalaciones y una manera distinta de educar al pueblo, como hizo su dirigencia desde la División de Educación a la Comunidad (1949).

La amplia muestra de esta exposición, aportará detalles en torno a la trayectoria de este artista con 100 fotografías icónicas donadas al MAP por el Instituto Smithsonian, donde quedan plasmadas las transformaciones sociales de Puerto Rico entre la década de los 40 y los 80. Arlette de la Serna, curadora de la muestra, rinde honor en su trabajo, “a la luz y los colores del paisaje”, del artista, “el sonido de sus instrumentos, la diversidad y amabilidad de su gente que constituyeron tierra fértil de posibilidades para su exploración y producción artística”.

Delano nació el 1 de agosto de 1914 en Kiev, en la capital de Ucrania y se trasladó a los 9 años a los Estados Unidos. Estudió violín con su padre desde los 5 años, afición que extendió hacia la música de cámara y experimental. Estudió artes plásticas en Europa en 1937, ocasión en que se compra su primera cámara fotográfica.

Llegó a Puerto Rico en el 1941 a bordo del paquebote Coamo como fotógrafo del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y tiempo después es nombrado director de cine de la División de Educación a la Comunidad (Divedco), creada por el gobernador Luis Muñoz Marín para educar a adultos en las áreas rurales. Desde ahí filma ‘Los Peloteros’ y otras películas educativas como ‘Una gota de agua’, ‘La voz del pueblo’, ‘Jesús T. Piñero’ y ‘Las Manos del Hombre’.

Consigo trabajaba su esposa Irene y reclutaban a grandes artistas puertorriqueños como René Marqués, Manuel Hernández Acevedo, Eduardo Vera, Julio Rosado del Valle, Rafael Tufiño, Amílcar Tirado y Lorenzo Homar. También hizo fuera de la División, los cortometrajes ‘Pablo Casals en Puerto Rico’ y ‘El aguinaldo del infante’. Desde 1964 hasta 1969 dirigió WIPR-TV.

La Smithsonian Institution Press de Washington, D.C., publicó en 1997, reeditado actualmente, el libro ‘Photographic Memories: The Autobiography of Jack Delano’, de 226 páginas. Este es un fascinante relato que se cuenta desde sus días de infancia en el pueblito de Voroshilovka, al sur de Kiev, pero que como él lo indica —que no aparece en los mapas—, porque los nazis lo destruyeron completamente durante la Segunda Guerra Mundial y nunca más fue reconstruido.

En un lenguaje sencillo, colorido y con el tono que solamente una madurez de más de 80 años podría darle, el autor hace un recorrido por los ajustes hechos en los Estados Unidos, para convertirse en americano y amar esa cultura. Se enamora de quien será su eterna compañera en el arte y esposa Irene, cuando consigue su primera cámara y se mete en las minas de carbón en Pennsylvania; y le da por recoger a través de su lente, al pueblo pobre norteamericano y el de Puerto Rico también.

Es durante 1941 cuando Delano trabaja para Roy Stryker en la Farm Security Administration, que tiene la oportunidad de visitar a Puerto Rico, tierra que le adoptara años después y donde viviría por más de medio siglo y tendría hijos puertorriqueños. Es revelador cómo nace ese afinque que le captura a modo de un rapto. En el capítulo 17, ‘Back in Puerto Rico – Poverty and Dignity’, este relata una sesión fotográfica que hiciera en El Fanguito, sector sobre los mangles donde ubica hoy el Parque Central de San Juan, donde encontró a la misma gente amistosa que había conocido a través de 77 municipios que había visitado.

Sin embargo, cuenta que un día en la montaña —fotografiando— su esposa y él corren por la tormenta que se avecindaba pero que antes de llegar hacia el Oldsmobile del gobierno en que viajaban, son invitados a guarecerse. Era una choza oscura, muy pobre, con muchos niños, una gallina picoteando granos de arroz en el piso de madera y el jefe de familia que era un cortador de caña que no estaba trabajando por estar lesionado.

Se dan su café y con el poco español que sabían conversan, e Irene pregunta que cómo se alimentan. La señora dice que de algunos árboles de fruta y que si la gallina daba huevos, hacían una tortilla. Pero hizo claro que “nos defendemos, señora, no se preocupe”. La cuestión es que se despiden y uno de los niños se va detrás del carro y le entrega un regalo a Irene en una bolsita. “Para usted, señora”, le dice. Pasmados, asombrados y conmovidos por la experiencia guían en silencio hasta que se acuerdan del regalo. Lo abren y eran dos huevos de gallina.

En el último capítulo, ‘Preserving an Instant of Time’ dice Delano, “soy un cronista de mi tiempo y me siento impulsado a escudriñar e indagar en las profundidades de la sociedad, la esencia de la verdad. Lo que me incita a oprimir el obturador no es cómo se vean las cosas sino lo que significan”, observó.

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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