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A la fuerza y punto

El presupuesto de $9,565 millones se cuadró con $600 millones que se supone salgan de los cambios a la Patente Nacional, proyecto que a juicio de las grandes corporaciones contribuirá a la pérdida de empleos y futuras inversiones
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Los presidentes de ambos cuerpos defendieron a brazo partido el proyecto de la Patente Nacional que ha recibido la crítica del sector empresarial, particularmente de las megatiendas. EL VOCERO/Archivo
Por Maricarmen Rivera Sánchez, EL VOCERO 4:02 am

La Cámara y el Senado aprobaron ayer a última hora el criticado impuesto de la Patente Nacional, no sin antes recibir duras advertencias de parte del sector empresarial del país.

El proyecto pareció ser la piedra angular del presupuesto 2014-2015, en cuanto la especulación de que el gobierno debería estar recibiendo hasta $600 millones.

La controvertible medida había sido señalada como una nefasta para las grandes corporaciones, las cuales ahora tendrán que pagar entre un 35% hasta un 80% de sus ingresos brutos anuales.

La Patente Nacional estará en vigor hasta diciembre de 2015.El presupuesto de $9,565 millones que entra en vigor hoy incluyó además una partida auxiliar entre $30 y $40 millones de un nuevo impuesto de 2% a los envíos de dinero fuera del país y $20 millones de un impuesto a las tragamonedas.

Estos números fueron señalados como salvavidas del presupuesto.

Según fue acordado entre Cámara y Senado, la Patente Nacional significará un impuesto de .35% al ingreso bruto de las compañías que generen menos de $100 millones. Las empresas que generen más, tendrán un impuesto escalonado hasta un máximo de .80%.

A juicio de las grandes corporaciones, estos números los obligarán a reducir empleos, horarios de operación y contribuirán con la paralización de futuras inversiones en el país.

Las empresas que generen menos de $3 millones anuales no pagarán la patente.

Los presidentes de ambos cuerpos defendieron el proyecto que recibió la fuerte oposición de todos los grupos económicos, particularmente de las megatiendas.

El presidente del Senado, Eduardo Bhatia, dijo que este impuesto se justifica toda vez que “el sector corporativo paga poco comparado con el tamaño del sector corporativo en el país”.

“Todo el mundo está aportando. El sector corporativo estaba usando técnicas de subterfugio para no reconocer lo que tenía que pagar. Todo el que entienda que no puede pagar, hay una disposición de que tiene que abrir sus libros”, dijo Bhatia. “Hay gente que ha preferido no abrir los libros”.

El presidente de la Cámara, Jaime Perelló, dijo por su parte que las grandes compañías pueden pagar esta patente “sin problemas”.

“Los que pueden pagar la patente, la pueden pagar sin mayores problemas. El proyecto, como quedó, garantiza eso. A la patente le queda un año de vida y durante ese año vamos a proteger al pequeño y mediano comerciante”, dijo Perelló. “Todo el mundo tiene que aportar aquí. Hay un sector en Puerto Rico que genera muchísimas ventas y que pueden aportar”.

La minoría novoprogresista en ambos cuerpos se opuso a la medida que incluye la patente nacional. La portavoz de la delegación azul en la Cámara, Jenniffer González, dijo que esta patente la pagará el consumidor.

“Decir que lo van a pagar las corporaciones es un error. Lo va a pagar el consumidor. Un rollo de papel que costaba $3 va a costar $4 y eso lo paga el consumidor¨, dijo González.

Larry Seilhamer, portavoz de la delegación novoprogresista en el Senado, dijo que “la patente no es enmendable. Hay que eliminarla”.

Votos populares en contra

El proyecto que contiene la patente – y que agrupa la mayoría de los nuevos impuestos con los que se cuadró el presupuesto- recibió el voto en contra de los senadores populares José Luis Dalmau y Cirilo Tirado. Dalmau explicó que esta medida aniquila a los negocios que ahora sobreviven con estas maquinitas. Estas expresiones revivieron en el hemiciclo el debate que se ha extendido por varios cuatrienios sobre si se debe o no permitir la videolotería en este país.

 

Según Dalmau, no es razonable poner la supervisión de estas máquinas en manos de la Compañía de Turismo, quienes están opuestos a esta industria por entender que afecta a los casinos. El proyecto busca que se le ponga un impuesto – a través de una licencia de uso- a 13,000 máquinas. Esto aporta $20 millones al presupuesto, según el estimado legislativo. De este dinero, la mitad va a la Compañía de Turismo.

“Lejos de promover la industria, este proyecto va a disminuir los recaudos porque está limitando las máquinas, su uso, la geografía. No me pueden decir que con esto van a recibir más dinero porque las limitaciones provocan que se recoja menos”, dijo Dalmau. “No sé a quién quieren beneficiar con esto. Puedo especular”.

El portavoz de la delegación popular en el Senado, Aníbal José Torres contestó entonces que con este proyecto se anula la posibilidad de la videolotería.

“Los mismos buscones que estaban por ahí con la videolotería han estado merodeando nuevamente pero no se les dio. Quisieron pasar una bola por debajo de la mesa con la videolotería y los grandes intereses en el busconeo”, dijo Torres. “No seamos ingenuos. Todos sabemos quiénes son”.

Al cierre de esta edición, las sesiones legislativas no habían concluido.

Maricarmen Rivera Sánchez, EL VOCERO

Tiene más de 15 años de experiencia como periodista en Puerto Rico y Estados Unidos. Tiene un bachillerato en Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y una maestría en Periodismo de Indiana University en Bloomington, Indiana.


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