Acusan sujeto por prostituir menor reportada desaparecida

La adolescente se encontraba de vacaciones en la Isla
Carcel_Federal022
EL VOCERO / Archivo
Por Melissa Correa Velázquez, EL VOCERO 10:27 am

En el Centro de Detención Metropolitano de Guaynabo (MDC), fue ingresado un sujeto a quien se le imputa haber prostituido a la turista menor de 15 años, que había sido reportada desaparecida en la víspera del Día de Reyes, tras salir del condominio Villas del Mar Oeste en donde vacacionaba con su familia.

José Héctor Guivas Soto, de 44 años, compareció a la vista inicial ante la magistrada federal Camilla Vélez Rivé, quien ordenó que el imputado permanezca detenido hasta la vista de causa probable pautada para el 16 de enero.

De acuerdo a una declaración jurada de un agente del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), a eso de las 4:00 p.m. del 5 de enero, la adolescente sostuvo una discusión con su hermana y se fue del complejo de vivienda y comenzó a caminar hacia el residencial Luis Llorens Torres, para “despejar su mente”.

Se alega que a eso de las 4:45 p.m. Guivas transitaba en su motora por el caserío y observó a la joven y se detuvo para conversar con ella.

El documento legal indica que la perjudicada le dijo su nombre, edad, que estaba de vacaciones junto a su familia y que reside en Georgia.

Guivas le dijo que se llamaba Héctor y que tenía 44 años. Tras conversar por unos minutos, Guivas le ofreció llevarla de paseo en su motora. Pero antes, le instruyó a sacar un casco en su mochila en el que habían tres celulares y un arma de fuego.

La víctima relató que sintió miedo al ver el arma, pero que no quiso que el acusado notara que la había visto.

Guivas llevó a la joven a su residencia en Puerto Nuevo y le preguntó que si le gustaba el dinero. La menor le respondió que sí. Entonces Guivas le dijo que podía hacer $100 por noche a través de un sujeto identificado como “Jackie”. El individuo es el propietario de varios clubes de bailarinas exóticas. Entre estos, Lips en Hato Rey.

El acusado le indicó a la adolescente que si quería trabajar, tenía que decirle a todo el mundo que su nombre era Daisy y que tenía 19 años, que era casada y que su esposo le había robado todo su dinero, por lo que tenía que trabajar.

El imputado se comunicó con “Jackie” y acordaron que fuera entrevistada por el gerente del club. Durante la conversación telefónica, la joven estaba en otra habitación en la que habían otras féminas que aparentaban tener su misma edad.

Asimismo, vio que en un armario habían varios pares de zapatos y le hizo probarse uno de ellos para la entrevista en Lips.

Luego de que Guivas concluyera la llamada telefónica la víctima le dijo que ya no quería trabajar en Lips. Sin embargo, el imputado le respondió que era tarde para cambiar de opinión.

El acusado le informó a la menor que no iba a trabajar completamente desnuda, sino que iba a mostrar su busto. También le ofreció pagarle a cambio de tener sexo con ella, pero la joven lo rechazó.

La adolescente le pidió prestado al imputado uno de sus celulares para llamar a su familia. El acusado le ordenó que le dijera a su madre que estaba bien.

A eso de las 8:45 p.m. llevó a la joven a Lips para la entrevista de empleo. La dejó en el lugar y le dijo que la recogería a las 4:00 a.m., cuando concluyera su turno de trabajo.

Durante la entrevista de empleo, el gerente del local le indicó que su nuevo nombre sería “Fantasía”. Otras bailarinas exóticas le dieron un recorrido por el club en su primea hora.

Estas le informaron que a los clientes no se les permitía tocarlas, excepto en los senos, si pagaban por ello.

Se le notificó que cobraría $30 por bailar cuatro minutos en la falda de los clientes y $60 por ocho minutos y $300 por ir al salón “VIP”.

A la menor le dieron un vestido y zapatos negros para que los usara durante su turno.

Una de las bailarinas le enseñó a la perjudicada a bailar en el tubo en uno de los salones de atrás, para que se sintiera más cómoda, ya que nunca lo había hecho.

Otra de las bailarinas le admitió a la joven que también era menor de edad. La perjudicada notó que varias de las bailarinas se veían menores de 18 años. Varias de ellas obtuvieron el empleo a través de Guivas. Estas tenían un tatuaje en el tobillo en forma de diamante. Le dijeron que tan pronto terminara su turno la iban a llevar a hacerse el tatuaje. Asimismo, le instruyeron a comprarse maquillaje, un traje de baño, pelucas y tacones para su próximo turno, el 7 de enero.

Durante la jornada, la perjudicada bailó dos veces en el tubo y en la falda de varios clientes. Uno de estos, estaba celebrando su despedida de soltero junto a varios amigos, ‘El sujeto, quien no fue identificado, pagó por tres bailes en su falda. Le tocó los senos. Posteriormente, intentó tocarle la vagina, pero la joven lo impidió y le dijo que para ello tendría que pagar $20. El sujeto los pagó y la tocó. Tambíén la joven le tocó a él sus partes íntimas a través del pantalón. El cliente la invitó a una fiesta, pero la menor le dijo que no tenía como trasladarse. Al concluir su turno la perjudicada llamó a Givas en varias ocasiones y este no le contestó. Entonces llamó al cliente y este la buscó a ella y a otra bailarina. Luego fueron llevadas a una residencia en Ocean Park en donde consumieron bebidas alcohólicas y cocaína. Durante el transcurso de la noche la menor sostuvo relaciones sexuales con el cliente –quien no utilizó profilácticos- en dos ocasiones por las cuales cobró un total de $100. La víctima sostuvo sexo con otro hombre por $20.

Al levantarse en la mañana encontró sangre en las sábanas, sintió dolor vaginal y dijo no estar segura de que fue agredida sexualmente mientras dormía.

Tras desayunar salió de la residencia junto a la otra bailarina y fueron a comprar ropa y maquillaje con el dinero que recibieron tras prostituirse. Estas regresaron a la residencia en Ocean Park, pero el cliente les dijo que se tenían que ir. La perjudicada caminó por el área de Ocean Park y en un restaurante de comida rápida llamó a la Policía. Esta fue llevada a un hospital en Carolina.

Agentes de la Policía de Puerto Rico y del FBI intentaron contactar a Guivas a través de su celular y este rechazó ser entrevistado y alegó no saber de la situación. Posteriormente, Guivas señaló a los agentes que la joven fue quien lo abordó, que le pidió su celular prestado y que luego no supo más de ella.

Luego indicó a los agentes que tras saber que la menor había sido reportada desaparecida relató a los agentes la fue a buscar al Viejo San Juan pero que no la encontró.

El 7 de enero el imputado fue entrevistado por policías estatales en el Cuartel General en Hato Rey. Este negó haber transportado a la joven en su motora y aseguró que solo le permitió que usara su celular. El 8 de enero durante una entrevista con el FBI Guivas presuntamente admitió los hechos.

Melissa Correa Velázquez, EL VOCERO

Periodista con más de 20 años de experiencia. Asignada a la cobertura del Tribunal Federal.


Noticias Relacionadas

Nuestras Voces


Nuestras Voces

Subir