Aibonito y su historia

También reconocida como "El Jardín de Puerto Rico" y "La Ciudad de las Flores", Aibonito se distingue por su producción avícola y el cultivo de flores y plantas ornamentales
Plaza Pública
Por Redaccion, EL VOCERO 4:00 am

El pueblo de Aibonito se encuentra en la región central de la Isla y su territorio abarca 31.3 millas cuadradas. Localizado próximo a la Sierra de Cayey, alcanza los 2,401 pies de altura sobre el nivel del mar, lo que lo distingue como el pueblo más alto de Puerto Rico. De hecho, a esto le debe su agradable clima y el registro de las temperaturas más bajas en el país, razón por la cual también se conoce como la “Ciudad Fría” y “La Suiza de Puerto Rico”.

También reconocida como “El Jardín de Puerto Rico” y “La Ciudad de las Flores”, Aibonito se distingue por su producción avícola y el cultivo de flores y plantas ornamentales.

Asimismo, los aiboniteños viven orgullosos de la belleza natural de su pueblo, parte integral del turismo, en especial el cañón San Cristóbal y su Festival de las Flores, celebrado anualmente.

Los barrios que conforman este hermoso pueblo de la montaña son Aibonito Pueblo, Algarrobo, Asomante, Caonillas, Cuyón, Llanos, Pasto, Plata y Robles.

Geografía

Aibonito se encuentra en la región centro-meridional montañosa de la Isla. Limita por el Norte con Barranquitas y Cidra; por el Sur con Salinas y Coamo; por el Este con Cidra y Cayey; y por el Oeste con Coamo. Su relieve es montañoso y se extiende hasta la Cordillera Central. Sus elevaciones mayores se sitúan en la zona sur, centro y oeste del pueblo. Entre éstas se destacan: cerro Verdún (2,493 pies de altura, pda), la Piedra Degetau (2,395 pda), cerro El Indio (2,034 pda) y cerro Amoldadero (1,739 pda).

Desde las montañas de Aibonito pueden divisarse varios puntos de las costas Sur y Norte de Puerto Rico, tales como la Isla de Caja de Muertos y la Bahía de San Juan. Entre Aibonito y Barranquitas se encuentra el cañón San Cristóbal, en el cual nacen varias charcas, existe vegetación abundante y destacan algunas caídas de agua y acantilados. Aibonito cuenta también con algunos depósitos de arcilla blanca muy utilizados para la alfarería y cerámica.

Asimismo, el pueblo es regado por los ríos Aibonito, de la Plata y Usabón (en la vertiente norte) y por el río Cuyón (en la vertiente sur). El río Aibonito nace al sur del barrio Robles y luego de surcar la zona urbana, sus aguas cruzan el barrio Llanos para unirse al río Usabón. Por su parte, el río Usabón se aproxima desde las colinas del barrio Asomante y en su recorrido por Aibonito demarca la frontera entre éste y Barranquitas. Finalmente se convierte en afluente del río de la Plata, el cual delimita la frontera entre Aibonito y Cidra. El río Cuyón nace en el barrio de su mismo nombre y corre hacia el sur hasta perderse en las tierras de Coamo. En éste vierten sus aguas las quebradas Algarrobo y Obispo.

Origen y fundación del pueblo

Varios historiadores indican que en la región que comprende Aibonito fue el hogar de yucayeques taínos bajo el cacicazgo del cacique Orocovix. El nombre del pueblo de Aibonito tiene tres posibles explicaciones. Algunos estudios mencionan que el nombre tiene su origen en la palabra “aybonito”, derivada del vocablo “jatibonico”, término indoantillano. Según el Dr. Coll y Toste, a la región se le llamaba Jatibonicu y comprendía lo que se conoce hoy como Aibonito, Barranquitas y Orocovis. Otros investigadores como los hermanos Perea argumentan que el nombre proviene del río Atibonuco, voz taína que significa “río de la noche”, en referencia al río Cuyón.

Alegadamente, la aldea e Aibonito surgió de una ranchería establecida en 1630 por Pedro Zorascoechea, natural de Vizcaya, pero no fue hasta 1822 que don Manuel Vélez compareció ante el gobierno en representación de los vecinos de la aldea para solicitar que el lugar fuese declarado pueblo. En ese entonces, la población consistía de 2,125 personas. Dicha solicitud se autorizó el 13 de marzo de 1824, bajo la gobernación de don Miguel de la Torre.

El 4 de noviembre de 1826 quedó establecido el barrio Asomante y en 1827 se originó el barrio La Plata. En 1825 inició la construcción de la iglesia en honor a su patrón, San José. El 13 de enero de 1831 el sacerdote don José de Santiago bendijo la iglesia. A la altura de 1836, el pueblo consistía de la iglesia, un caserío humilde con casas de madera y bohíos de paja distribuidos entre dos calles y cinco callejones. En el centro del pueblo había una plaza y la Casa del Rey. A finales de 1870, Aibonito ya contaba con los barrios Pueblo, Caonillas, Llanos, Plata, Roble, Algarrobo, Cuyón, Pasto y Asomante. En 1888 se le concedió el título de Villa.

Para el 12 de agosto de 1898, unos 800 soldados españoles apostados en Asomante, se enfrentaron y resistieron a las tropas estadounidenses. Eventualmente, el 24 de septiembre del mismo año, el ejército estadounidense ocupó el pueblo y, tras el cambio de soberanía, nombraron como alcalde al militar José Bigles.

A través de su historia, Aibonito acogió en el exilio a varias personalidades importantes. Entre éstas figura el ex presidente de República Dominicana, don Horacio Vázquez; Trino Baptista, ex ministro de Educación Pública de Venezuela, quien fundó el periódico El Vigilante; y Rafael María Carabaño, ex ministro de lo Interior de Venezuela. Estos dos últimos encontraron tranquilidad y seguridad para ellos y sus familias, luego de ser perseguidos por la tiranía de Juan Vicente Gómez.

Aiboniteños ilustres

• Manuel Álvarez Nazario – Profesor y filólogo. Fue miembro de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. Ha publicado libros como: “El arcaísmo en el español de Puerto Rico” (1951), “El influjo indígena en el español de Puerto Rico” (1977) y “Proceso en el tiempo del español en Puerto Rico” (1980).
• Rubén Berríos Martínez – Abogado, profesor universitario, político y presidente del Partido Independentista Puertorriqueño. Fue candidato a la gobernación de la Isla en varias ocasiones (1976, 1980, 1988, 2000 y 2004) y senador por acumulación en los periodos de 1973-1976, 1985-1988 y 1993-2000. Recibió la Medalla de Honor del Ateneo Puertorriqueño el 19 de octubre de 2001.
• Leonardo González Rivera – Deportista. Fue nombrado secretario del Departamento de Recreación y Deportes en 1985. Fue presidente de la Comisión de Boxeo de Puerto Rico por dos años (1988-1990).
• Josefina Guevara Castañeira – Periodista y escritora. Entre sus obras están: “Del Yunque a los Andes” (1959), “Los encadenados” (1966) y “La otra voz” (1973).
• María Guevara Marrero – Compositora. Entre otras composiciones, es la autora del himno de Aibonito, titulado “Bajo el cielo de Aibonito”.
• José Conrado Hernández – Doctor en teología y abogado. Bajo el dominio español ejerció como juez y fiscal. Posterior a la invasión estadounidense, fungió como juez del Tribunal Supremo y fue presidente del mismo en 1909.
• Juan Martínez Capó – Cuentista, periodista literario, poeta, editor, ensayista y crítico. Escribió las columnas “Escena literaria” y “Libros de Puerto Rico” para el periódico El Mundo. Fue director de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico durante 1986 y 1988.
• Rafael Pont Flores – Educador, periodista y deportista. Dirigió la revista Escuela, del Departamento de Instrucción Pública. Cronista deportivo a quien se le honró al ser incluido al Salón de los Inmortales de la Crónica Deportiva en Puerto Rico. Colaboró con periódicos como El Mundo, El Imparcial y El Nuevo Día. Ha publicado obras como “El deporte en broma y en serio” (1951) y “Un puertorriqueño en España” (1969).


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