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Al encierro de por vida

Luego de ser condenado a 109 años de cárcel, Pablo Casellas se dirigió al juez José Ramírez Lluch y le recalcó que él no mató a su esposa Carmen Paredes
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Por Melissa Correa Velázquez, EL VOCERO 4:10 am

“Quiero dejar claro que este caso, esta convicción y la sentencia que usted está presto a dictar es una injusticia. Yo no maté a mi esposa Carmen”. Con estas palabras Pablo Casellas reclamó su inocencia por el asesinato de su esposa Carmen Paredes durante la vista en la que el juez del Tribunal de Bayamón José Ramírez Lluch lo sentenció a un total de 109 años de cárcel.

Vestido de preso, con ojos hinchados y flanqueado por sus abogados, Casellas acusó a las autoridades de haber fabricado un caso en su contra.

“La fiscalía y la Policía de Puerto Rico causaron una injusticia porque desde el primer día se enfocaron en mí y descartaron todos los posibles sospechosos, particularmente a cuatro personas que luego del proceso me he enterado de tenían la posible motivación y oportunidad de haber matado a Carmen”, agregó.

De igual forma, acusó a la prensa de haberlo encontrado culpable, previo a que se celebrara su juicio.
“Después de 18 meses de bombardeo constante de una prensa que también me adjudicó culpable antes de comenzar el proceso, era de esperarse que un jurado se equivocara”, afirmó.

“Soy inocente y me iré a cumplir lo que tenga que cumplir con la conciencia tranquila y mi frente en alto. Solo espero en Dios que algún día él, o los verdaderos responsables de la muerte de mi amada esposa sean llevados a la justicia”, puntualizó.

Al convicto se le quebró la voz al mencionar a su padre -el juez federal Salvador Casellas- y sus hijas.
El juez Ramírez Lluch sentenció al convicto a 99 años por el cargo de asesinato y 10 por la violación a la Ley de Armas.

Casellas sería elegible para quedar en libertad bajo palabra cuando tenga 84 años de edad, ya que tiene que cumplir un mínimo de 35 años naturales.

El corredor de seguros tiene actualmente 49 años de edad.

La vista de sentencia fue transmitida en su totalidad por los medios de comunicación, luego de que el Tribunal Supremo de Puerto Rico acogiera la petición de las organizaciones de prensa para que accedieran las cámaras al interior de la sala.

El salón de audiencias 706 se encontraba repleto de público -que comenzó a hacer fila para entrar a sala desde las 8:00 a.m.- y de los representantes de los medios de comunicación.

Sin embargo, contrario al día del veredicto, ni los familiares del convicto, ni de la víctima acudieron al tribunal.

Casellas tampoco quería acudir a su vista de sentencia, por lo que radicó una moción en la que renunciaba a su derecho a comparecer al tribunal.

El principal abogado del convicto Harry Padilla expuso que ese era el derecho de su cliente, para “proteger su dignidad”. “No hay ningún fundamento jurídico de que esté presente, a menos que se quiera traer para las cámaras de televisión”.

El equipo de defensa, compuesto además por los abogados Francisco Rebollo, Juan Ramón Acevedo y Arturo Negrón García, había solicitado al juez que no le impusiera la sentencia con agravantes porque los fiscales Janet Parra, Phoebe Isales y Sergio Rubio no lo solicitaron durante el juicio para que fueran considerados por el jurado. Los representantes legales planteaban que Casellas debía ser sentenciado a 99 años de prisión.

Padilla argumentó que el artículo 78 de las Reglas de Procedimiento Criminal disponen que cuando uno de los delitos conlleve pena de reclusión de 99 años, esta absorberá las demás.

Isales respondió que la Ley de Armas dispone sentencias consecutivas con cualquier otro delito. El juez la declaró no ha lugar.

Melissa Correa Velázquez, EL VOCERO

Periodista con más de 20 años de experiencia. Asignada a la cobertura del Tribunal Federal.


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