Carmen Yulín y la estadidad

"La alcaldesa debería tener un entendimiento más profundo de nuestras realidades"
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EL VOCERO / Archivo
Por Miguel Romero 4:00 am

El pasado 27 de julio, día en que conmemoramos el natalicio del prócer puertorriqueño José Celso Barbosa, miles de puertorriqueños ejercieron su derecho constitucional a expresarse marchando a favor de la Estadidad para exigir la igualdad de derechos que como ciudadanos americanos merecemos.

Como era de esperarse, luego de la marcha miembros del Partido Popular criticaron y atacaron el fin de la actividad ciudadana y sus resultados. La crítica no sorprende, es algo a lo que todos en Puerto Rico estamos acostumbrados en el campo político. Sin embargo, más allá de la crítica política tradicional, varios medios resaltaron las expresiones, a mi juicio denigrantes, de la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, hacia los estadistas que se reunieron pacíficamente en la Ciudad Capital.

Según fue reseñado en la prensa, para la alcaldesa de San Juan “la estadidad es la negación misma de lo que es  ser puertorriqueño y lo que es ser parte de una nación caribeña y latinoamericana”.  En la cita reseñada, Carmen Yulín Cruz señala además que “…ese derecho  que tengo yo, de ser soberanista y que tienen otros, de  ser estadista, en mi caso no niega lo que soy, puertorriqueña primero,…” presuponiendo que la que defensa de la estadidad como solución a nuestro problema de status niega lo que somos.

Resulta lamentable que una persona que fue electa para servir a todos los ciudadanos que viven en la Ciudad Capital, independientemente de la ideología política de cada persona, se refiera hacia aquellos que buscamos lo mejor para Puerto Rico mediante la igualdad política y ciudadana que la estadidad garantiza como personas que niegan su ser puertorriqueño. Estas manifestaciones de la alcaldesa contrastan con su actitud y sus expresiones durante la campaña política del 2012, cuando para conseguir votos de sectores ideológicos distintos al suyo, hablaba en otro tono y con otro estilo sobre un “gobierno para todos”. La falta de respeto y prepotencia hacia quienes difieren de su pensar, a las cuales nos tiene acostumbrados la señora alcaldesa, demuestran que carece de la prudencia necesaria para asumir el rol de liderato que como alcaldesa de la Ciudad Capital le corresponde en este tema tan importante para el futuro de nuestra Isla. Nuestro pueblo rechaza la estridencia y la demagogia. Vivimos un momento histórico que requiere que el liderato político de Puerto Rico asuma su responsabilidad en este asunto tan importante con desprendimiento, sin promover estereotipos y sin las agendas divisionistas que han alimentado el inmovilismo por años.

Cuando la alcaldesa se expresa sobre la estadidad aseverando “Aunque fuese gratis, sería la negación de quienes somos. Además, Puerto Rico no está a la venta”, demuestra una clara falta de madurez política para comprender la diversidad ideológica presente en Puerto Rico. Muy distinto fuese que la alcaldesa expresara sus reparos a la Estadidad a base de argumentos y cuestionamientos económicos, sociales y políticos, cuya discusión es más que necesaria, con respecto a cada alternativa de status que se presente ante la consideración de los ciudadanos.

La alcaldesa debería tener un entendimiento más profundo de nuestras realidades y entender que querer resolver el problema del status es una muestra de ser buen puertorriqueño. Además, las  preferencias ideológicas que le cobijan a ella y a los demás, es un ejercicio de uno de nuestros derechos más básicos como ciudadanos americanos y seres humanos. Para la próxima, antes de hacer expresiones denigrantes sobre la “puertorriqueñidad” de los estadistas, Carmen Yulín debería recordar las palabras de un gran puertorriqueño, Don Luis Ferré: “La Patria no es bandera, ni es himno, ni es ruido. La Patria es esfuerzo creador, es sentido de responsabilidad social, es respeto a la razón y es amor a la libertad”.

Miguel Romero

Ex secretario de la Gobernación y del Trabajo


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