Chisme farandulero (Parte 1)

"El chisme farandulero se transforma".
PicMonkey Collage
Por Sandra Rodríguez Cotto, Relacionista, analista y periodista 4:00 am

A veces pienso que el chisme farandulero está en peligro de extinción. Eso que fue la fuente inagotable de noticias y que provocó por años la proliferación de revistas como Vea, TVGuía, Estrellas y Estrellitas, y ahora TV y Novelas, ya no existe. El chisme farandulero se transforma.

Por eso es que en la televisión, el chisme o el rumor han tenido que evolucionar hacia el entretenimiento y la información en programas híbridos como Lo Sé Todo (LST) y Dando Candela (DC). Híbridos porque combinan chisme con el entretenimiento y comedia, las noticias exclusivas con investigaciones y casos de interés humano, así como la denuncia, la fiscalización y temas de interés general. Por eso acaparan los ratings de la televisión local.

Como aquí ya no se producen telenovelas, el teatro por desgracia no tiene la difusión que debería y no hay una producción artística consistente como lo hubo en los años 70 y 80, ya casi no hay farándula. A decir verdad, no es que no existan los artistas. Existen, y la inmensa mayoría de los actores son buenos. El problema es que en Puerto Rico no se ve el espectáculo, las artes y el entretenimiento como una industria que genera actividad económica, y es muy poco lo que se fomenta para la creación de talleres locales nuevos.

Sin producciones, no hay mucha noticia que cubrir. Entonces, los medios que solían tener temas de farándula, han tenido que recurrir a rellenar con noticias del exterior – como los Tigres del Norte y gente así – o a fabricar las personalidades locales. Las Maripily de la vida.

Al no tener chismes de actores, recurren al chisme del alcalde, al reggetonero apagado y sus hijos, al actor que hace 20 años no sale en televisión o a críticas a situaciones políticas y sociales. Si uno mira bien, el chisme no es como antes. Es decir, no son rumores sin confirmar. Son informaciones corroboradas, quizás para evitar las demandas por libelo o difamación. Por eso resulta interesante ver cómo han ido evolucionando los programas de chismes.

Este proceso del cambio lo inició Kobbo Santarrosa con su personaje de La Comay en SuperXclusivo, tal y como he venido analizando en este mismo periódico hace años. La columna con la que comencé a escribir en El Vocero titulada ‘La Comay es Prensa’ (1ro de agosto de 2012 – http://www.vocero.com/la-comay-es-prensa-opinion/ ) todavía hoy provoca ronchas entre los que no la entendieron y los que aún se niegan a admitir esas tendencias.

Santarrosa fue demandado en infinidad de ocasiones y evolucionó tocando temas como el caso del niño Lorenzo o el de Carmen Paredes, entre otros aspectos. Ahora esa transformación en la que se incorporan recursos y técnicas del periodismo “tradicional” se ve en espacios como LST en Wapa y DC en Telemundo.

Como siempre soy transparente, y citando al patriota cubano José Martí, yo “viví en el monstruo y le conozco las entrañas”. Aclaro que trabajé en LST desde que se desarrolló el concepto y lo llevamos al aire, y luego investigando, produciendo y colaborando con el equipo en general. Pensaba estar por tres o cuatro meses pero terminé quedándome 10. Me fui porque confligía con otros intereses y proyectos pero debo decir que ha sido una de las mejores experiencias profesionales en mi vida, y que todos y cada uno de los que allí laboran son excelentes. Estuve también como reportera por casi 20 años en distintos medios televisivos, prensa escrita radio, así que sé de lo que hablo. Así que con la experiencia vivida, menciono algunos de los motivos por lo que esto ha ido evolucionando:

1. Productores: A diferencia de la televisión tradicional que a veces luce anquilosada en los años 80 repitiendo los mismos formatos, estos programas tienen creativos dirigiendo. La mente creativa en LST, Maxi Paglia, fue el mismo que venía de SuperXclusivo e introdujo muchos de los cambios en formato. En DC, la experiencia en televisión de Soraya Sánchez es un as.
2. Narrativa: La manera en que presentan las informaciones mantiene a las personas conectadas sin querer cambiar el canal sin aburrirse. Es entretenimiento vs. formalidad, y eso ha pegado en el horario en que se trasmiten. Quizás en un futuro tendrán que cambiar y bajar de 1 hora a media hora, como en Estados Unidos, para evitar la repetición y la monotonía.
3. Denuncia: Al presentar casos de interés humano como seguimiento a asesinatos y casos criminales, las condiciones de vida de un artista o su estado de salud, por ejemplo, traen un elemento de denuncia que provoca proximidad en el televidente.
4. Reporteros: Aunque no todos los empleados tienen formación de periodistas sí han incorporado reporteros con preparación, estudios y experiencia en otros medios tradicionales a quienes les ha costado cambiar hacia el entretenimiento.
5. Corroboración: Para no caer en los errores de “La Comay”, el producto se cuida. Usan investigadores periodísticos, productores y editores para corroborar veracidad en las informaciones.
6. Tiempo: A diferencia de los noticiarios que tienen reportajes de 1 minuto o 1:30, en estos programas les dan más tiempo a los reportajes y pueden abundar en los temas.
7. Comedia: No son monótonos. El elemento de la comedia que trae Rocky en LST o Fernan en DC proveen variedad en un horario que es necesario, cuando las personas llegan de trabajar a sus casas.
8. Voces: El comentario de Topy Mamery en LST, y de Saudy, luego Luis Francisco Ojeda y luego Carmen Jovet en DC le traen balance al programa entre lo ‘light’ de la comedia y reportajes de artistas y la denuncia, casi siempre de temas del gobierno o sociales. En Puerto Rico el comentario ha sido creado como un espacio de opinión e incluso ha arrebatado plazas de periodistas por abogados o ex políticos en radio desde los años 90, así que las audiencias están acostumbradas.
9. Audiencias: La gente se informa por Internet o en su celular. Vive en las redes sociales. O sea, que se entera de las noticias de manera instantánea. En ese sentido, busca contenidos distintos o entretenidos. En eso radica parte del éxito de estos formatos.
10. Tendencia: Es tal el impacto de estos programas que otros los han ido emulando con segmentos parecidos en Día a Día en Telemundo y ¡Viva la tarde!

Nota: En la segunda parte de esta columna hablaré sobre la evolución en el periodismo, el chisme y es espectáculo de la noticia.

Sandra Rodríguez Cotto, Relacionista, analista y periodista

Relacionista profesional, analista y periodista.


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