¿Consolidación de municipios o regionalización y descentralización?

La fusión de municipios es un proceso complejo en términos estructurales, financieros, sociales y políticos
Capitolio
Por Robert Rivera, Abogado 4:02 am

Las propuestas para la eliminación de municipios mediante su consolidación o fusión con otros gobiernos municipales no son nuevas en Puerto Rico. Tampoco las que impulsan la regionalización y la descentralización de servicios y programas del Gobierno Central. En diferentes períodos de nuestra historia, su implantación se ha impulsado en la Isla con distintos resultados.

Puerto Rico ha experimentado ya la supresión o eliminación de municipios. En marzo de 1902, la Asamblea Legislativa aprobó la ‘Ley para la consolidación de ciertos términos municipales de Puerto Rico’ ante la difícil situación económica de los municipios. El estatuto eliminó 20 municipios que se fusionaron, según dispuso la ley, con los 46 municipios que mantuvo. Sin embargo, el descontento e inconvenientes que generó en los municipios, provocaron que dicha ley fuera derogada en 1905, reconstituyéndose los 20 municipios eliminados. Además, durante este período, se abandonó un plan gubernamental para dividir a Puerto Rico en 7 condados o ‘counties’. De hecho, tras estos fallidos intentos, la única consolidación entre municipios lograda desde la fecha fue la de Río Piedras con San Juan en 1951.

La fusión de municipios es un proceso complejo en términos estructurales, financieros, sociales y políticos. Nuestra Constitución y la Ley de Municipios Autónomos requieren la aprobación de legislación para habilitarla y que posteriormente los electores de cada uno de los municipios a eliminarse o consolidarse ratifiquen la fusión en referéndum, por lo que depende de voluntad y consensos.

En diferentes jurisdicciones esta reestructuración ha tenido resultados mixtos, provocando, contrario lo esperado, el incremento de costos operacionales de municipios que asumen responsabilidades de otros, como el pago de deudas, salarios de empleados, el desarrollo de obras y la prestación de servicios a una población mayor producto de la fusión. Esto ha ocasionado por ejemplo, el aumento de impuestos.

Una alternativa a la fusión de municipios, que dependiendo como se conceptualice e implante puede resultar efectiva, es la agrupación de municipios en regiones o condados, que a su vez pueden realizar funciones transferidas por el Gobierno Central.

De hecho, nuestra Ley de Municipios Autónomos en su Capítulo XIV y otras disposiciones, permite la delegación de competencias del Gobierno Central a los municipios o consorcios regionales que actualmente pueden organizarse para consolidar servicios administrativos y manejar conjuntamente programas federales, recursos humanos, desperdicios sólidos, recaudación de ingresos, manejo de emergencias e iniciativas de turismo, entre otros, conforme los artículos 2.001(p) y 2.001(y) del estatuto. Así, actualmente existen municipios que han recibido facultades para mantener carreteras y escuelas, proveer transportación escolar, administrar residenciales públicos y facilidades recreativas y otorgar permisos, entre otras. El reto principal para estos esfuerzos, que se han impulsado por décadas, ha sido la falta de financiamiento adecuado, voluntad y otros recursos.

Recientemente una Comisión designada por el Gobernador presentó recomendaciones para la regionalización y descentralización de servicios. De inicio se ha señalado que éstas se quedaron cortas. No obstante, y ante la necesidad de alternativas, tienen que tener el espacio para considerarse, para así poder determinar si representan un esfuerzo genuino de reforma o una válvula de escape del Gobierno Central para traspasarle sus gastos y problemas a los municipios, sin precisar cómo se financiará concretamente dicha descentralización; si garantizarán empleos en el Gobierno Central o los municipios como reclaman uniones; si se impondrán impuestos para costearlas, dado las dificultades presupuestarias del Gobierno Central y los municipios; o si se generarán gastos y más burocracia con el establecimiento de un nuevo nivel intermedio de gobierno, la región, y un nuevo Departamento de Desarrollo Municipal y Regional (véase Informe Comisión, http://egap.uprrp.edu/).

Como respuesta a nuestra crisis, urge la adopción de medidas realistas y efectivas, que no terminen creando más problemas adicionales a los que buscan resolverse. En fin, como expresó el exgobernador Roberto Sánchez Vilella, “descentralizar por descentralizar podría resultar caótico. La idea de descentralizar es favorable, pero habría que asegurarse que la administración municipal está en condiciones de aceptar esa responsabilidad para lograr una mayor eficiencia.” Véase ‘La Administración Pública de Puerto Rico ante el Siglo XXI’, 30 Rev. Adm. Pub. U.P.R. pág. 310 (1997-1998).


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