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¿Cuál es la ruta hacia la igualdad?

Recientemente se conmemoró otro aniversario de la concesión de nuestra ciudadanía americana. Ciudadanía que atesoramos, pero que sigue siendo de segunda clase
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Por Robert Rivera, Abogado 4:03 am

Recientemente se conmemoró otro aniversario de la concesión de nuestra ciudadanía americana. Ciudadanía que atesoramos, pero que sigue siendo de segunda clase por impedirnos elegir representación con voto en el Congreso que aprueba leyes que nos afectan, votar por el presidente que envía nuestros soldados a zonas de conflictos y contar con mecanismos que faciliten nuestro desarrollo socioeconómico.

Esta conmemoración, coincide con la discusión y ejecución de acciones para adelantar los resultados del plebiscito de 2012, donde nuestro pueblo retiró su consentimiento a nuestro estatus territorial, si alguna vez lo tuvo, y avaló la estadidad como alternativa para lograr la igualdad de derechos, oportunidades y responsabilidades. A pesar del debate generado, muy poco se ha discutido sobre pasados procesos de admisión de estados que pueden ayudarnos a entender la ruta hacia la igualdad—la estadidad.

La Constitución de Estados Unidos provee para la admisión de nuevos estados pero no especifica el proceso y término de tiempo para hacerlo. Ha sido el Congreso, en el ejercicio de sus poderes plenarios sobre los territorios, el que ha dado paso a distintas medidas legislativas, denominadas de diferentes formas, para encaminar procesos de estadidad, según la particularidad de cada caso.

De acuerdo a los precedentes, el Congreso nunca ha rechazado una petición de estadidad. Ahora bien, el avance o retraso de los procesos de admisión, dependió del contexto económico, político y social del momento, y más aun, del consenso, voluntad y unidad de propósito de sus propulsores, en todo momento, para sobrellevar obstáculos inherentes a estos esfuerzos. En la gran mayoría de los casos, la admisión formal de estados se logró luego del Congreso considerar diversos proyectos legislativos, de debatirse interrogantes y negociar condiciones, concesiones y términos que por mandato congresional, tuvieron que ser ratificados por los electores de los territorios para culminar formalmente sus respectivos procesos de admisión.

Así, los procesos para la admisión de estados, desde la presentación de una primera medida legislativa para encaminarla, hasta la admisión formal, han durado meses, años o décadas, dependiendo de la peculiaridad de cada caso. Ejemplo de ello son los casos de Alabama e Illinois, los de menor duración por extenderse 9 y 11 meses respectivamente, y el de Nuevo México, el más prologando, al durar 62 años, tiempo en el que se consideraron diferentes proyectos de estatus.

Los casos de Alaska y Hawaii, últimos estados admitidos a la Unión, son muy ilustrativos de los procesos de admisión desarrollados por el Congreso para estos eventos particulares. Tras considerarse por varios años diversos proyectos de admisión, en medio de debates, negociaciones y dilaciones en el proceso legislativo, finalmente el Congreso aprobó legislación para la admisión de Alaska y posteriormente la de Hawaii. Es importante resaltar que Alaska, ante la inacción congresional, ejecutó el Plan Tennessee, como habían hecho seis territorios que se convirtieron en estados, para seleccionar su delegación Congresional y organizarse como estado. Esta acción presionó al Congreso a aprobar finalmente una ley para la admisión de Alaska.

Cabe señalar, que el Congreso condicionó la vigencia de las leyes de admisión de Alaska y Hawaii, y por consiguiente su admisión definitiva, a que los alasqueños y hawaianos ratificaran en referéndum local, condiciones, concesiones y propuestas que incluyeron la pregunta de si los entonces territorios debían ser admitidos inmediatamente como estados de la Unión. Esto conforme la sección 8 de la ley aprobada para la admisión de Alaska y la sección 7 de la de Hawaii. Así, tras las respectivas ratificaciones, el presidente proclamó la admisión de ambos estados.

La ruta hacia la estadidad está atestada de grandes retos, al no haber un mecanismo ni término de tiempo único para alcanzarla y por estar sujeta a múltiples factores políticos, económicos y sociales que pueden demorar su avance. No obstante, nunca se ha rechazado una petición de estadidad y tarde o temprano, todos los territorios que la solicitaron la obtuvieron. Ya nuestro pueblo dio un paso fundamental, rechazando contundentemente nuestro estatus territorial y favoreciendo la estadidad. Para adelantar esta expresión, hay que unir voluntades, exigir firmemente la igualdad, perseverar y respaldar todo esfuerzo, presente y futuro, para hacer respetar dicho mandato histórico.


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