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Detalles sobre prisión secreta en Guantánamo

"Es un aislamiento mucho mayor del que he visto en cualquier otra parte", dijo un abogado
Cuba
AP
Por AP 10:42 am

BASE NAVAL DE GUANTANAMO, Cuba — El abogado James Connell ha visitado sólo una vez a su cliente en el complejo secreto de prisiones de la Base Naval de Guantánamo conocido como Camp 7, adonde llegó en una furgoneta con las ventanas cubiertas en un recorrido tortuoso por la base, la cual está llena de cactus y maleza.

Connell no puede decir prácticamente nada de lo que vio en el campamento secreto, donde están detenidos los sospechosos de terrorismo más notorios de Estados Unidos, excepto que es una instalación como ninguna otra que haya visto.

“Es un aislamiento mucho mayor del que he visto en cualquier otra parte”, dijo el abogado. “He tenido casos de pena de muerte en Virginia y Texas y le puedo decir que estas condiciones son mucho más estrictas en materia de aislamiento”.

La prisión de Camp 7 está tan rodeada de secreto que su ubicación exacta dentro de la base es confidencial y los funcionarios se niegan a discutir el tema. Pero ahora dos hechos separados pero vinculados comienzan a sacar la instalación a la luz pública.

En Washington, la Comisión de Inteligencia del Senado autorizó en una votación el 3 de abril la desclasificación de una parte de la revisión del programa federal de detención e interrogación creado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Se presume que el informe, a cuya publicación se opone la CIA, criticará con fuerza el trato a los prisioneros, entre ellos algunos que ahora están en Camp 7.

Y el lunes, un juez en Guantánamo tendrá una audiencia sobre el estado mental de uno de esos prisioneros, Ramzi Binalshibh, cuyas denuncias de maltrato en Camp 7 han afectado el ya abrumado esfuerzo por enjuiciar a cinco hombres por los atentados del 11 de septiembre, todos detenidos aquí.

Los dos asuntos están estrechamente vinculados. Binalshibh ha acusado al gobierno de generar ruido y vibración dentro de Camp 7 para impedirle dormir, algo que hace recordar la privación intencional del sueño, junto con otras formas de abuso, que sus abogados dicen que tuvo que soportar a manos de la CIA desde el momento que fue capturado en Pakistán en septiembre de 2002, hasta cuando lo trajeron a Guantánamo cuatro años después.

Oficiales militares niegan que se haya hecho algo para privarlo intencionalmente del sueño. Los fiscales dicen que esas acusaciones son algo delirante, aunque creen que está mentalmente facultado para ser sometido a juicio. Y sus abogados afirman que está en condiciones de ser enjuiciado pero no están convencidos de que las autoridades hayan investigado debidamente sus quejas.

Pero el estado mental de Binalshibh no está del todo claro. Los documentos presentados al tribunal muestran que ha sido tratado en Guantánamo con medicamentos que se usan para tratar el trastorno bipolar y esquizofrenia, pero no participó en una evaluación mental ordenada por el tribunal en enero.

El juez del caso, el coronel del Ejército James Pohl, pudiera separar a Binalshibh del caso contra sus coacusados, todos enjuiciados por una comisión militar bajo cargos que incluyen terrorismo y asesinato, y que pudieran enfrentar la pena de muerte si los declaran culpables.

Otra posibilidad es que su incapacidad de dormir y sus crisis en el tribunal, que hicieron que el juez ordenara que lo sacaran de la sala en diciembre, son resultado del estrés que pudiera sufrir a consecuencia de su trato en centros secretos de interrogatorio de la CIA, dijo Anne Fitzgerald, directora del programa de Investigación y Respuesta a Crisis de Amnistía Internacional.

Camp 7 nunca ha sido incluido en los recorridos guiados por Guantánamo que se ofrecen a los periodistas y no hay fotos publicadas del lugar. La instalación ni siquiera se menciona en la información que los militares entregan a los medios sobre el centro de detención, que por otra parte indica que en el lugar se ofrecen “cuidados seguros, humanos, legales y transparentes a los detenidos”.

Pero los oficiales militares, aunque insisten en que respetan las normas internacionales de derechos humanos, se niegan a describir Camp 7. “No estoy autorizado a hablar del lugar”, dijo el teniente coronel Todd Breasseale, portavoz del Pentágono.

Unos cuantos hechos han salido a relucir en los informes del gobierno y los testimonios ante el tribunal. Parece que en la instalación están 15 de los 154 detenidos en Guantánamo. Entre los presos de Camp 7 están Jalid Sheikh Mohamed, a quien se ha descrito como el cerebro de los atentados del 11 de septiembre y está sometido a juicio con Binalshibh. Otro es un reo saudí acusado de planear el mortal ataque al barco USS Cole en 2000.

Pero parece que el campamento se está cayendo a pedazos.

El general John F. Kelly de la Infantería de Marina, jefe del Mando Sur, con sede en Miami, declaró al Congreso que Camp 7 se ha vuelto “insostenible debido a problemas de desagüe y cimientos”. Pero las autoridades rechazaron el costo de 49 millones de dólares de construir otra instalación y los militares han comenzado a hacer reparaciones con fondos ya asignados, dijo el coronel del Ejército Greg Julian, portavoz del Mando Sur, que supervisa la Base de Guantánamo.

James Harrington, abogado de Binalshibh, dijo que no cree que los problemas de los cimientos de la instalación —que según Julian “se mueven”— sean los responsables de las vibraciones que según su cliente no lo dejan dormir.

AP

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