Doble discurso según Forbes

Columnista de la revista financiera analiza la situación económica de la Isla
economia
Por Redaccion, EL VOCERO 4:10 am

El tema de la deuda de Puerto Rico continúa ganado espacio en las principales publicaciones financieras, y en esta oleada de escritos tras la aprobación de la llamada ley de la “quiebra criolla”, Forbes reseñó que la Isla está al borde del incumplimiento con los bonistas y describió la situación como “un dolor de cabeza” para su relacionista público.

En el escrito de Simone Baribeau para Forbes, la veterana periodista que escribe sobre la deuda municipal, resalta que el gobierno del Estado Libre Asociado (ELA) parece haberse comprometido con una anotación de tres puntos (trifecta) en el pecado de las relaciones públicas, esto al tomar un rumbo equivocado, mantener un dedo acusador y continuar con las luchas políticas internas. En medio de ese escenario, se indica que un mensaje coherente “es absolutamente fundamental para ganar la confianza de los inversores”.

Establece que la capacidad de Puerto Rico para emitir deuda ha estado fundamentada en un tipo de fe “Campanita” (Tinker-Bell), donde se entendía que la deuda siempre se pagaría no importa qué y que irían tan lejos como dejar de pagar a la Policía, los maestros y los recogedores de basura “antes de permitir que los inversores del estado perdieran ni un centavo”.

Esa expectativa estaba no porque la economía mostrara crecimiento suficiente para financiar el gasto, sino porque, entre otras cosas, “los funcionarios (y la Constitución) dijeron que lo harían”, señaló. La periodista fue más lejos y destacó que aun cuando el equipo económico ha realizado teleconferencias con el mercado inversor, han socavado su credibilidad. Como ejemplo, dijo que la noche antes del gobernador presentar el proyecto de ley que habilitó la reestructuración de las corporaciones públicas, un funcionario anónimo del gobierno dijo a The Bond Buyer que no se buscaría al quiebra.

Estableció que hubo un asunto semántico que evita el argumento de declaraciones falsas, pero indudablemente la nueva ley propicia argumentos legales en los tribunales.

Al llegar las degradaciones, dijo que Puerto Rico “en vez de admitir su error y comprometerse a una mayor transparencia, asumió el juego de la culpa” y señaló a Moody como el enemigo y amenazó con demandar a las agencias de crédito. Frente a la gran dificultad económica, mencionó que tanto el gobernador Alejandro García Padilla como el comisionado residente Pedro Pierluisi, “no son tímidos al ventilar públicamente sus desacuerdos”.


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