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El cuento de nunca acabar

El Gobierno permanente y su burocracia exagerada se han encargado de entorpecer el surgimiento de nuevos modelos de hacer negocios
5 junio 2013. Capitolio.Sesion Senado. (foto Willin Rodriguez)
Por Redaccion, EL VOCERO 4:02 am

Alana Álvarez Valle, EL VOCERO
Rafy Rivera, EL VOCERO

Mientras que por un lado el sector privado hace malabares para impulsar miles de millones de dólares en proyectos de gran impacto económico; por otro, el Gobierno permanente y su burocracia exagerada se han encargado de entorpecer el surgimiento de nuevos modelos de hacer negocios.

Para muestra con un botón basta. Esta semana se despachó con un rotundo “no” a los intentos de la empresa Energy Answers, un proyecto energético que conllevaría una inversión de unos $700 millones. Y, como si fuera poco, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) aun mantiene en suspenso el desarrollo de un grupo de proyectos de energía renovable, cuya inversión supera los $5,000 millones y la creación de miles de empleos durante su fase de construcción y permanentes. Más importante aun es el hecho de que la inversión para todos estos proyectos provendría del sector privado en su totalidad.

El país reclama una nueva visión de negocios, una cuyo resultado se traduzca en beneficios a corto y largo plazo, pero de manera efectiva y consistente.

La reciente degradación del crédito del crédito por parte de las casas acreditadoras, dejó al descubierto la incapacidad histórica del Gobierno de propiciar un repunte económico, como siempre se vislumbró. Sin embargo, eso nunca se concretó.

Con este panorama, la única alternativa viable que puede tener la Isla es poner toda la confianza en el sector privado, dejar que evolucionen sus ideas, sus estudios y que al final del día el dinero corra.

Pero la falta de claridad y de continuidad en los procesos para establecer negocios en Puerto Rico se hace cada vez más evidente en momentos en que el consenso garantiza que será la inversión de capital privado lo que nos saque del atolladero.

La poca comunicación entre las agencias gubernamentales también ha sido señalada como uno de los obstáculos que afecta el clima de negocios.

La burocracia que propician algunos jefes de agencias y un sector de los empleados públicos ya afecta a todos por igual, tanto al Gobierno que interesa arrancar, como a los inversionistas que sacrifican millones.

Uno de los casos más recientes es el de la empresa Energy Answers, proponentes de la planta ‘waste to energy’ en Arecibo, cuyos ejecutivos aseguraron que no se quejan por todos los permisos y regulaciones con los que tienen que cumplir, sino con el ‘cambia- cambia’ del proceso, que sabotea los intentos de inversión.

Mark Green, director del proyecto para Energy Answers International, comentó a EL VOCERO que resulta frustrante que las reglas del juego cambian constantemente.

“No es que nos lo hagan fácil, sino estable. Que si hay una lista de 10 permisos que hay que conseguir que sea un proceso directo, ‘esto es lo que necesitas para obtener los permisos’. Que si son 12 ó 20, que el proceso sea directo. Pero cuando se empiezan a duplicar esfuerzos se pierde el tiempo y el dinero.

El reto no es el número específico de permisos, es la falta de certeza del proceso, de cuándo es suficiente, de dónde está la meta y quién determina esa línea final. Esa es nuestra mayor preocupación”, sostuvo Green.

Energy Answers comenzó los esfuerzos para establecer en Arecibo una planta, que recalcaron no es una incineradora, en 2010. Cuatro años más tarde, cuentan con el permiso de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y solo aguardan por la resolución final; y a nivel local, por el permiso final de la Junta de Calidad Ambiental. El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) denegó una solicitud de franquicia de agua para suplirse del Caño Tiburones.

Green enseñó a este diario el acuerdo firmado en 2011 con DRNA para este fin.

El ejecutivo mencionó que el cambio de administración a principios de 2013 es uno de los factores que dilataron el proceso. “Entendemos que es un retraso válido porque se quieren tomar su tiempo en hacer sus propios análisis y para ponerse al día, pero hay una falta de continuidad y de comunicación desde el punto de vista del inversionista. Todavía no hemos hablado con DRNA. Esperamos que se pueda solucionar el problema”, declaró.

Javier Vélez Arocho, consultor ambiental de Energy Answers y exsecretario del DRNA, mencionó que las solicitudes para este tipo de permisos las trabajan empleados de carrera por lo que no se supone que se afecten por los vaivenes político-partidista.

“Entiendo la ansiedad de un inversionista, porque si hay unos métodos, unas leyes establecidas y unos procesos que deben ser continuos, ‘¿por qué me lo cambios a mitad de camino, a tres cuartas partes del camino’? Luego de haber hecho inversiones considerables de esfuerzos y económicas. Cómo se pretende que el País eche hacia adelante en términos económicos. Si les restas continuidad, le quitas estabilidad. Esto no abona al proceso de darle movimiento e impulso económico”, aseguró Vélez Arocho.

Por su parte, Julián Herencia, director ejecutivo de la Asociación de Productores de Energía Renovable, coincidió con los señalamientos de poca claridad y certeza de las regulaciones.

APER no solo ha tenido que lidiar contra el ‘viene y va’ de los permisos y subastas, sino hasta con la ambivalencia de la propia AEE, que a pesar de tener aprobados varios proyectos verdes, todos los días despiertan con un nuevo requerimiento.

“En mi experiencia como director ejecutivo he podido ver cómo, a pesar de tener acuerdos firmados y los requisitos cumplidos, cada vez que se sobrepasa uno se levanta otro”, aseguró Herencia.

“Luego no se decidían sobre la definición de unos requisitos técnicos mínimos, 11 meses y dilatado más allá del compromiso de que se completarían para septiembre se completó en diciembre. Una vez se completa ese paso y se dan los permisos, dicen que hay que renegociar los precios de venta de energía con AEE después que ya se había acordado. A pesar de la actitud colaborativa, la renegociación es impositiva más que bilateral, donde se exige más allá de lo razonable. Y específicamente se pide reducción de precios, ante el panorama que representa un riesgo de inversión por su débil posición financiera”, relató.

Herencia declaró que esta actitud desalienta a los inversionistas porque hace que los proyectos encarezcan y porque no hay certeza de que todo el esfuerzo, sacrificio e intención colaborativa va a rendir frutos.

Tan reciente como el pasado lunes, APER despotricó contra el propio director ejecutivo de la AEE, Juan Alicea Flores, en las vistas senatoriales que atienden el caso de la problemática de energía que vive el país.

APER dejó claro que ante la degradación del crédito de Puerto Rico, la oportunidad de sus propuestas es la que salvará la economía, al menos en le renglón que más afecta a los puertoriquenos, el alto costo de la electricidad.
“Se pide inversión privada, fe y confianza, pero seguimos poniendo obstáculos”, subrayó.

El reconocido economista Elías Gutiérrez se hizo eco ayer en una entrevista radial en Univisión Radio WKAQ 580 AM , al señalar que ahora es el momento para darle mano libre al sector privado y que el Gobierno permita recibir su ayuda.

“El Gobierno tiene que salirse del medio, dejar de ser una barrera para el desarrollo del país”, dijo Gutiérrez. Su cita no puede ser más específica.

Por su parte, José Algarín, presidente de Empresas Santana, coincidió en que le sector privado es el único salvavidas que tiene Puerto Rico. El veterano hombre de negocios expresó que la banca tiene que unirse unilateralmente al camino de los inversionistas y empresarios que quieren dejar su capital en suelo boricua.

Algarín comentó que proyectos como el complejo hotelero que su compañía intenta establecer en Barceloneta, se encuentran paralizados porque la banca privada está más conservadora cada día y requiere de garantías gubernamentales para otorgar financiamiento.

“Tenemos para hacer nuestra aportación de 20 ó 30% del capital, pero ningún banco está abierto a ofrecer financiamiento. Entendemos que el Gobierno no está en posición de dar garantías y de que está en un proceso de reestructuración, pero necesitamos que la situación mejore para poder hacer inversiones”, argumentó Algarín.

“El Gobierno tiene que acudir a la empresa privada y trabajar mano a mano, somos el aliado estratégico. Podrían hacer una alianza con la banca privada, porque está muy cerrada y es comprensible porque ha sufrido mucho. Se debe alinear la banca, el Gobierno y la empresa privada, hay que trabajar hacia el mismo norte para el resurgir del País”, apuntó.


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