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El más especial de los rallys

El Rally del No Vidente se ha llevado a cabo por 39 años
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Por Andrés O'Neill, Jr., Al Volante 4:00 am

Imagínense un rally en potentes carros deportivos en el que el piloto no sabe para dónde va, ni por donde ir y no se conoce nada de la ruta. Hay unos puntos de cotejo por los que tiene que pasar antes de llegar a la meta, pero tampoco sabe dónde están. Su única ayuda es el copiloto… y es una persona ciega.

Suena como una situación muy difícil, pero en realidad es una actividad muy amena que casi sin la gente saberlo, se ha estado celebrando en la Isla por 39 años consecutivos. Se le conoce como el Rally del No Vidente y es organizado por el Club de Leones Borinquen Baldrich y apoyado desde hace cuatro por el club Pro Mustang de Puerto Rico, que es el que provee los autos y los choferes. Es un evento en el que por un día son los no videntes los que guían a los que sí pueden ver.

El año pasado participé en el rally como conductor y me gustó tanto la experiencia que este año repetí, aunque estrictamente como reportero. Así que me monté en el asiento trasero del Mustang  SVT Cobra del 1998 de Jannette Ortiz quien se estrenaba como piloto en el rally. De copiloto tuvo a Néstor Alonso, un joven de 28 años que perdió la vista a los 11.  Eso no fue un obstáculo y Nestor no sólo terminó la escuela intermedia y la superior en el Instituto Loaiza Cordero para Niños Ciegos, sino que siguió para la  universidad y obtuv bachilleratos en finanzas y mercadeo. No conforme con eso, estudió leyes, se hizo abogado, montó su bufete y recién inició un negocio de viajes. Por supuesto, temprano en el camino aprendió a leer en el sistema Braille.

Braille es el sistema bajo el cual funciona el Rally del No Vidente. Al inicio de la competencia se le entrega a cada equipo un gran panfleto con las instrucciones de la ruta, la cual es secreta. Sólo la conocen quienes la diseñaron. Todos los participantes saben cuál es el punto de partida y el de llegada, pero nadie conoce la ruta. Y para asegurar que cada equipo la siga tal y como está escrita en el panfleto de puntitos a relieve, a lo largo del recorrido hay varios puntos de cotejo en los que los equipos se tienen que registrar. Así se comprueba que cada uno siguió todas las instrucciones.

“No es una competencia de velocidad ni de quién llega primero” explicó uno de los organizadores, Gabriel Olivo, del Club de Leones de Baldrich, quien también es ciego. Por su parte, Félix Chévere, del mismo club, explicó que los equipos ni siquiera salen a la misma vez. Luego de que sale el primero, el próximo arranca varios minutos más tarde y así sucesivamente hasta que sale el último Mustang. Este año participaron 17 carros.

Para que el evento sea seguro, se determinan límites de velocidad en las distintas porciones del recorrido y esos límites son enfatizados en las instrucciones que el copiloto lee en Braille. El tiempo que le tome a cada equipo llegar a cada punto de cotejo será tomado en cuenta al momento de la puntuación final ya que de acuerdo a la distancia y límite de velocidad, los organizadores estiman el tiempo que debe tomar entre cada punto de cotejo y en el recorrido total. Si a un equipo le toma menos tiempo de lo establecido ir de un punto a otro o si logra finalizar toda la ruta en menos del tiempo promediado, pierden puntos porque significa que no obedecieron los límites de velocidad. O sea, que ganar este evento conlleva disciplina y esfuerzo en conjunto.

Eso lo pude observar en la dinámica que se dio entre Nestor y Jannette, quienes de paso, resultaron ser los ganadores de esta edición. A lo largo del trayecto, Nestor iba leyendo las instrucciones en Braille, describiéndole a Jannette los puntos de referencia que le rodeaban pero que no podía ver e indicándole cuándo y hacia dónde virar, dónde seguir directo y dónde parar. La piloto pidió a Nestor que le repitiera algunas instrucciones y él regresaba con sus dedos a través de párrafos escritos en conjunto de puntitos que sobresalen del papel. Y así, a lo largo de dos horas de recorrido, el dúo llegó a la meta.

La salida fue en el ICPR Junior College en la avenida Muñoz Rivera en Hato Rey y la meta, el Club de Leones de Vega Baja en la carretera número dos. La ruta llevó a los participantes por Río Piedras, la Milla de Oro, Puerto Nuevo, Guaynabo, Bayamón, Cataño, Toa Baja, Levittown, Dorado, Vega Alta, Toa Baja y finalmente, Vega Baja.

Para el año que viene, el número 40 de la actividad, los organizadores planifican una ruta más larga, probablemente de dos días.

Tal vez sabías

Que el Rally del No Vidente lleva 39 años celebrándose ininterrumpidamente. Pocos eventos en Puerto Rico han durado tanto.


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