El muerto en la joyería

Por ElVocero.com 4:08 am
¿Todas esas conclusiones solo con la autopsia? ¿El número de balazos, por dónde entraron, que fueron hechos a más de dos pies de distancia y que la occisa tenía heridas de defensa en los antebrazos, podían llevar a la patóloga a decir que solo un familiar pudo haber disparado?
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Por: Hugo Rodríguez Díaz

Esta semana recordé una noticia que leí hace cerca de dos décadas. Un rotativo reseñaba la muerte de un individuo en una joyería. Si mi memoria no me traiciona, y creo que no lo hace, el periódico decía algo así: “Por la posición del cuerpo la policía concluyó que el occiso fue a asaltar”. De inmediato me asombré ante la singular destreza de aquel oráculo de la investigación policiaca. No pude evitar imaginarme el resto de su elaborada teoría. Si el muestro cayó boca abajo era un maleante que fue a asaltar, si cayó boca arriba, un enamorado sin remedio que fue a comprar una sortija de compromiso, y si cayó de lado era un pobre transeúnte con problemas urinarios que pidió usar el baño en el momento equivocado.

No sé por qué fue justo esta semana, que me acordé de esa remota noticia que leí hace tanto tiempo.

El pasado martes la defensa de Pablo Casellas radicó una moción en la que solicitaba la disolución del Jurado que ha estado escuchando la prueba del caso por el asesinato de su esposa Carmen Paredes. El fundamento de la moción, según ha reportado la prensa, es el efecto inflamatorio de ciertas expresiones vertidas en sala por la patóloga forense Rosa Rodríguez Castillo. De acuerdo a las versiones periodísticas, la facultativa, luego de explicar las heridas que encontró en la autopsia realizada al cuerpo de la señora Paredes, dijo que lo que encontró “es compatible con un escenario familiar, sorpresivo y rápido”. Cuando uno de los abogados defensores le preguntó si el escenario familiar era la única forma en que pudo ocurrir la muerte, respondió que “en este caso, sí; si hubo otros escenarios son especulativos”. La doctora de marras descartó tajantemente que otra persona pudiera haber entrado a la casa y matarla.

¿Todas esas conclusiones solo con la autopsia? ¿El número de balazos, por dónde entraron, que fueron hechos a más de dos pies de distancia y que la occisa tenía heridas de defensa en los antebrazos, podían llevar a la patóloga a decir que solo un familiar pudo haber disparado?

Como en el caso del muerto en la joyería, de nuevo me imaginé completando la teoría de la perito; ¿Es que si hubiera sido un desconocido, el escenario no podía ser sorpresivo o rápido?; ¿Solamente un familiar pudo haber disparado a más de dos pies de distancia?; ¿Si hubiera sido un desconocido, no habrían heridas de defensa en los antebrazos?

No me corresponde expresarme sobre la inocencia o culpabilidad de Casellas. Únicamente expreso mi asombro ante las habilidades de fábula de la patóloga para describir a la medida un asesino con solo la autopsia. Si eso es posible, dos preguntas vienen a mi mente. La primera: Con talentos así, ¿cómo es que la tasa de esclarecimiento de crímenes es tan baja en nuestro país? La segunda: ¿Por qué fue que me acordé de esa noticia lejana del muerto en la joyería, precisamente esta semana?

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