El peor escenario

Señor gobernador, Alejandro García Padilla, el Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA), cumple ahora 62 años, y como tal enfrenta la falta de salud fiscal y fortaleza, porque no cuidó responsablemente de sus finanzas.
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Por Katherine Angueira Navarro 4:08 am

Señor gobernador, Alejandro García Padilla, el Estado Libre Asociado de Puerto Rico (ELA), cumple ahora 62 años, y como tal enfrenta la falta de salud fiscal y fortaleza, porque no cuidó responsablemente de sus finanzas. A usted se le requiere actuar con la hidalguía que el momento requiere. No haga lo mismo que hicieron sus antecesores. Usted debe crecerse como hombre de estado y tocar fondo con la realidad que el Pueblo exige transparencia. Usted no debe actuar como si fuese una hoja de yagrumo con dos caras; o si como su mano derecha no supiera lo que hace su mano izquierda. Si su gobierno está llamado a ser transparente con las casas evaluadores de bonos, pintando el cuadro de la realidad nefasta financiera que se nos viene encima en los informes de rigor del Banco Gubernamental de Fomento, usted no se puede virar y decirle al Pueblo que “le vale lo que piensan”.

Usted no puede promover una ley para propiciar la re-negociación de la deuda de corporaciones públicas, por su insolvencia para cumplir con su responsabilidad para pagarles, y de forma eufemística llamarle “Ley para el cumplimento con las deudas y para la recuperación de las corporaciones públicas de Puerto Rico” (Ley 71, junio 2014). Ese es el peor escenario político posible. Engañar a un Pueblo. No hablar con la verdad de frente. No solamente pierde credibilidad ante las casas evaluadores y el país, sino ante los(as) bonistas que invirtieron en el país, porque se le pintó un cuadro distinto al presente.

Ser realista no es lo mismo que ser pesimista. No se puede ‘tapar el cielo con la mano’. El plumazo de algún(a) relacionista pública(o), no va a amordazar las voces conscientes que exigimos información para analizar la realidad que pretenden ocultarnos. Ya pasó el bullicio electorero que suele ensordecer el llamado a la cordura que la realidad nos exige. Usted, al igual que cualquier otro(a) que se gane la estadía corta de cuatro años en el Palacio de Santa Catalina, no podrán escapar la realidad ineludible. Las cartas están echadas. A Puerto Rico se le trancó el bolo para tomar dinero prestado para salir de sus embrollos financieros. El embrujo financiero al que hemos llegado se hizo a espaldas de un Pueblo que no necesariamente domina el tecnicismo del mercado de valores. Descifrar el entuerto de administradores deficitarios, negligentes e irresponsables, nos toca a todos-as para entender la debacle a dónde hemos llegado.

El fundamento más básico parece que se ignoró. Si no hay dinero para el repago de un préstamo, no se puede tomar dinero prestado. ¿Cómo usted pretende seguir tomando prestado, cuando hace poco se tomó prestado cerca de $3.5 billones? ¿De dónde se va a levantar los fondos para pagar ese préstamo que se suma a cerca de $73 billones en deuda que tiene el ELA? Alimentar sueños fantasiosos de que se toma dinero prestado, y como acto de magia va aparecer el dinero para pagar un préstamo, cuando todos los indicadores económicos van en dirección contraria es un acto de irresponsabilidad de marca mayor. Si en el pasado se tomó dinero prestado para pagar la nómina, ¿los empleado-as públicos están conscientes de que el aumento salarial que no han logrado, se lo están pagando a las instituciones financieras que prestaron dicho dinero, para pagar intereses sobre dicho préstamo? ¿Estarán conscientes que dicha quincena viene acompañada de un descuento, porque a través de algún impuesto, se tornan la fuente de re-pago para pagar dicho préstamo con intereses ?

Señor gobernador, usted tampoco debe tomar ventaja de la falta de conciencia que algunos(as) empleados(as) públicos puedan tener sobre cómo las aportaciones a sus planes de retiro, se invierten en bonos e instrumentos que se están degradando. Seguir alimentando la falsa noción de que los(as) ‘bonistas’ son personas ajenas a ellos(as) mismos es una falta de respeto al intelecto del país. Usted, señor gobernador, tampoco debiese tomar ventaja de que a los(as) empleados(as) públicos, posiblemente nunca fiscalizaron cómo las juntas de las entidades que se suponen velan por sus intereses de retiro, a sus espaldas hacen maniobras irresponsables, como se alega fue el caso de la Administración del Sistema de Retiro con UBS.

Señor gobernador, en sus manos está, mostrar que tiene los galones para afrontar la realidad fiscal que el país tiene por delante, hablando con la verdad y dejando los juegos de peregrina a otros enanos(as) de la política trillada. ¡Lo peor está por venir, señor gobernador, si usted no cambia el rumbo de su discurso!

Katherine Angueira Navarro

Psicóloga Social-Comunitaria


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