El problema también es nuestra gente

"El problema nuestro además del estatus, es nuestra gente"
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EL VOCERO / Archivo
Por José M. Saldaña 4:00 am

Puerto Rico está en la antesala de la inviabilidad como sociedad civilizada organizada. Sé que estas palabras le chocarán a algunos y creerán que es una exageración de mi parte pero así lo percibo y nada me gustaría más que equivocarme.

Somos una isla pequeña y pobre  que  hasta hace poco tiempo había disfrutado artificialmente de un estándar de vida de país del primer mundo. No es que por ser pequeño Puerto Rico no pueda tener un estándar de vida de país del primer mundo. Ahí están los ejemplos de Singapur, Suiza y  Japón.  Estos son países relativamente pequeños  en extensión territorial y con pocos recursos naturales pero gigantes en el mundo desarrollado principalmente por la calidad de su gente.

El problema nuestro además del estatus, es nuestra gente. Más bien las actitudes de nuestra gente. Mientras entendíamos que la economía marchaba bien no se evidenciaban claramente las actitudes negativas que nos hacen daño y evitan nuestra superación. Al cabo de varias  décadas de estancamiento y retroceso por un modelo económico que colapsaba y una economía  que subsistía artificialmente mediante concesiones, privilegios y transferencias de pagos de la nación de la que somos ciudadanos, parecía que vivíamos en relativo orden y  progreso económico y social.

Ahora con la crisis de quiebra total de nuestras instituciones públicas  súbitamente  nos hemos percatado que hemos tenido gobiernos irresponsables, que por lograr los votos para acceder al poder y luego mantenerlo, ofrecían y daban más allá de lo que producíamos. Esto lo hacían endeudándonos. Confiaban en que nunca llegaría el momento del tranque y si llegaba, que sería otro gobernante  el que pagaría las consecuencias políticas.

Mientras tanto gran parte de nuestro pueblo permanecía enajenado, viviendo -o mejor dicho existiendo- de día a día, sin trabajar, leyendo basura, sentado frente al televisor viendo basuras de novelas y programas, pendiente del próximo día de fiesta y del próximo vacilón,  sin pensar en si lo que recibía era o no  verdaderamente logrado a base de su trabajo y dedicación. Gran parte de los que trabajaban – particularmente en el gobierno- lo hacían dando el mínimo de esfuerzo y dedicación, compatibles con recibir el cheque cada quincena. Refugiándose la mayor parte de ellos en sindicatos y uniones que lucharían por obtenerles cada vez más derechos y beneficios aunque estos no fuesen proporcionales a su rendimiento o hubiese la capacidad para otorgarlos. ¿Qué importaba? Lo importante era que el sindicato o la unión con fuerza y vehemencia intimidaran y chantajearan a  gobernantes irresponsables, politiqueros, débiles y cobardes  hasta  doblegarlos y obtener cada vez más beneficios inmerecidos e incosteables aunque la organización quebrase.

La actual crisis también  ha hecho patente que adolecemos de las características y de la conducta que poseen las personas que habitan los países ricos y progresistas. Hace unos meses me llegó un email que contenía lo que incluyo a continuación. No recuerdo quien me lo envió ni quien lo escribió, pues de otro modo le daría el crédito que se merece porque resume brillantemente lo anterior.
“Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población cumple las
siguientes reglas:

1. La MORAL como principio básico

2. El ORDEN y la Limpieza

3. La HONRADEZ y la integridad moral

4. La PUNTUALIDAD

5. La RESPONSABILIDAD

6. El DESEO de superación

7. El RESPETO a la ley y los reglamentos

8. El RESPETO por el derecho de los demás

9. El AMOR al trabajo

10. El afán por el AHORRO y la INVERSIÓN

En Puerto Rico una mínima parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. No somos pobres porque a Puerto Rico le falte riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros; somos pobres por nuestra actitud, simplemente nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.”

¡AMEN!

José M. Saldaña

Ex presidente de la Universidad de Puerto Rico.


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