En un hilo las sastrerías

Baja la frecuencia de visitas y casi nadie paga por ropa hecha a la medida
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Por Carlos Antonio Otero, EL VOCERO 4:15 am

La frecuencia de visitas a las sastrerías se ha reducido los últimos años como reflejo de que este sector tampoco ha podido escapar a los alcances de la recesión y son varias las que han desaparecido.

El volumen mayor del negocio está en las alteraciones de piezas de vestir, pero como los consumidores están más aguantados a la hora de comprar ropa nueva, entonces la necesidad de entalle, ruedos y otros trabajos igualmente se reducen, indicaron varios sastres con amplia experiencia.

Además, “la restauración” de ropa usada ya no es tan frecuente, aunque comienza a notarse un cambio, y la costura de ropa a la medida es cada vez menor por el alto costo y la poca accesibilidad de materiales de calidad en la Isla. Según los entrevistados, los negocios especializados en telas y artículos de costura escasean y la mayor parte desapareció, por lo cual ahora hay artículos para los que necesitan hacer órdenes especiales que encarecen su costo.

No existen cifras del total de sastrerías que operan en la Isla, pero los consultados mencionaron que ya en cada pueblo quedan pocos negocios y en algunos lugares no existen y las personas dependen de otros que realizan ciertas labores relacionadas desde sus casas.

“La gente ya no arregla tanta ropa porque han bajado las ventas. La economía de nosotros se mueve mejor cuando la gente puede ir a comprar ropa porque necesitan entallarla o hacer los ruedos, entonces vienen”, opinó Amable Guerrero, de Sastrería Massiel, ubicada en el condominio El Centro II en Hato Rey.

Guerrero, con 14 años en el negocio, dijo que en cuanto a la ropa usada las personas solo arreglan o alteran aquella que es de mejor calidad o que utilizan para ocasiones especiales, como trajes de noche. También cuando tiene varios hijos y se pasan la ropa de unos a otros y requieren entallarla.

Ante la situación económica, a pesar del alza en el costo de las utilidades, Guerrero indicó que los precios por servicio no han mostrado cambios para evitar lesionar más el bolsillo de los clientes y evitar que se vayan. Los ruedos sencillos de pantalones, por ejemplo, se cobran en promedio a $6.

Por su parte, Nereida Ureña Rodríguez, de Sastrería del Parque en Santurce, sostuvo que “las cosas definitivamente están difíciles y la gente se está aguantando”. Resaltó que los costos operacionales son “una carga muy pesada” porque las sastrerías es un tipo de negocio necesario para las personas, pero el margen de ganancia es escaso.

“El gobierno debe bajarnos los costos. Si en realidad quieren echar al país para adelante, hay que darle oportunidades a la gente que quiere trabajar y no depender de las ayudas”, agregó Ureña Rodríguez.

Sobre el comportamiento de los clientes, dijo que aunque el volumen es menor al que quisieran, “la gente está cayendo en tiempo y están empezando a arreglar más cosas que ya tenían”.

La temporada actual podría considerarse de las mejores para la actividad económica de las sastrerías, porque en mayo con las graduaciones y las fiestas surge más trabajo y ahora igual con el regreso a la escuela y las alteraciones de uniformes.

En la Sastrería Herán en Puerto Nuevo, Adriana Figuere, explicó que han podido mantener un nivel aceptable de clientes a lo largo de los pasados 20 años, pero el cambio más drástico ha sido la confección de ropa a la medida, por el costo que las personas no quieren pagar y por el cierre de tiendas especializadas lo cual encarece y dificulta adquirir materiales de calidad.

Sin embargo, Figuere aclaró que “sí se ha sentido la situación de que la gente se sigue yendo para Estados Unidos”.

José Calderón, de La J Dry Cleaner & Sastrería en Bayamón, igualmente dijo que este año particularmente han notado la migración de clientes a Estados Unidos y los comentarios de otros que les expresan que también lo harán. “Esto es muy preocupante, pero seguimos dando calidad en el servicio y los que quedan lo reconocen”, expresó.

Carlos Antonio Otero, EL VOCERO

Editor de la sección de Economía del periódico EL VOCERO.


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