Expectativa ante ejecuciones hipotecarias

Entre enero y mayo, abril duplicó los casos para un récord histórico
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Suministrada.
Por Carlos Antonio Otero, EL VOCERO 4:00 am

Si las ejecuciones hipotecarias no experimentan el comportamiento inusual de abril, cuando se dispararon y duplicaron los números del pasado año, el 2014 deberá terminar con menos acciones contra bienes inmuebles, anticipó el Comisionado de Instituciones Financieras, Rafael Blanco.

En cambio, si en algunos de los meses que restan de este año se replica la dinámica de abril, cuando se registraron 689 casos, entonces el saldo de las acciones bancarias para asumir inmuebles cuyos préstamos fueron dejados de pagar por los deudores, podría mostrar un alza.

Blanco explicó que en los primeros tres meses de 2014 hubo reducción en ejecuciones y la cifra más reciente contabilizada correspondiente a mayo, igualmente estuvo por debajo de los casos reportados en 2013 para el mismo mes. Sin embargo, resaltó que los datos de abril representan la mayor cifra para cualquier mes, lo cual no había ocurrido nunca a ese nivel.

Hasta abril las ejecuciones sumaron 6,543 casos, de los cuales $523 correspondieron a La Zona Metro. En 2004 -dos años antes de la recesión- la delincuencia hipotecaria era 2.23%, al 2011 llegó a 22% y en 2014 ronda el 17%, según datos de OCIF.

“En mayo las ejecuciones bajaron a 267 unidades, 190 menos que en mayo 2013. Para los primeros 5 meses del 2014, las ejecuciones están 598 menos que el período comparable del 2013. De seguir esa tendencia, las ejecuciones para el 2014 pudieran terminar en 3,841. Esto sería 466 menos que en el 2013”, detalló Blanco.

En enero 2014 hubo 225 ejecuciones y 323 en 2013, mientras en febrero pasado se registraron 306 contra 387 en el año previo, y en marzo sumaron 291 contra 501.

“Habrá que observar los siguientes meses ya que las oscilaciones entre un mes y otro son impredecibles”, aclaró Blanco, al aludir particularmente a los datos de abril.

A preguntas de EL VOCERO, Blanco mencionó que las incidencias negativas de la economía en lo que va de este año, con la degradación de los créditos del Estado Libre Asociado (ELA), los empleos que se hayan o no perdido o las reducciones de jornada, entre otros, no se pueden reflejar todavía en las ejecuciones hipotecarias de los siguientes meses. Es así, comentó, porque desde que el banco identifica una anomalía en pagos de los deudores, hasta que se completa el proceso legal en los tribunales y se ejecuta la propiedad, puede transcurrir entre uno o más años.

En consecuencia al factor primario de la crisis económica en Puerto Rico, muchas familias que han sentido el golpe en sus bolsillos, han optado por abandonar sus viviendas para trasladarse a Estados Unidos en busca de una mejoría, otro detalle que incide en las ejecuciones.

Alexander Pagán, quien es mediador de conflictos certificado por el Tribunal para atender casos de ejecuciones (a partir de la ley que comenzó a regir el 1 de julio de 2013), informó que uno de los sectores demográficos más impactados con las ejecuciones son las personas de 50 años o más, “porque son la clase trabajadora del país que ya compró su casa y tiene hijos y han sentido cambios en sus modelos de ingresos”.

Dijo que ahora cobran menos, tienen más gastos, o les cambiaron los beneficios económicos en el caso de los retirados, lo cual necesariamente se va a reflejar en el cumplimiento de sus compromisos, y entonces llegan a incumplir con sus pagos. Pagán, que es voluntario asesor de AARP en el área de seguridad financiera y en casos de ejecuciones, mencionó que las ejecuciones hipotecarias han tocado a personas de todos los sectores económicos.

El mediador, que es parte de los cerca de 1,800 certificados en Puerto Rico, dijo que falta información para las personas, pero deben saber que la mediación es una alternativa que logra la retención de las propiedades para las familias.

“El ejecutar una propiedad va en detrimento para la sociedad porque las casas abandonadas o solas se convierten en hospitalillos, lugares para la delincuencia, también las desmantelan”, destacó Pagán. Igualmente reducen el valor de propiedades aledañas. “Con la mediación, la probabilidad de que la banca rescate su dinero es alta y de que las familias no pierdan su casa”.

“La ley ha sido una valiosa herramienta para muchas personas que viven una situación económica difícil y no quieren perder su hogar. Desde que entró en vigor, en AARP hemos recibido cientos de llamadas de personas interesadas.

Luego de someterse al proceso, muchos nos han comunicado que la ley les ha brindado la oportunidad de sentarse “de tú a tú” con el banco y lograr acuerdos para seguir cumpliendo con su obligación, pero a la vez ajustándose a su situación económica. Cifras de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) a principios de año proyectaron una merma en el número total de ejecuciones para este año, lo cual indica que la ley está funcionando.

Y aunque cooperativas y bancos cumplen con la ley, aún hace falta que asuman un compromiso institucional con el proceso de mediación, diseminando más información a sus deudores hipotecarios sobre esta opción, ya que muchos aún no conocen del proceso. También la OCIF y la Administración de Tribunales pudieran ser más proactivas haciendo llegar la información al público sobre esta alternativa que está ayudando a mucha gente a salvar su hogar de la ejecución”, expresó José Acarón, director estatal de AARP PR, entidad que abogó por la ley de mediación.

Carlos Antonio Otero, EL VOCERO

Editor de la sección de Economía del periódico EL VOCERO.


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