Fallece expresidente español Adolfo Suárez

Suárez es considerado uno de los grandes arquitectos de la España moderna
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AP
Por AP 12:06 pm

MADRID — El expresidente del gobierno español Adolfo Suárez, figura clave en la transición a la democracia, falleció hoy, informó su familia. Tenía 81 años.

Suárez fue el primer jefe de gobierno electo democráticamente en España después de décadas de gobiernos de derecha al mando del general Francisco Franco. Fue el artífice de un gran proceso de reconciliación nacional.

El portavoz de la familia Fermín Urbiola dijo que Suárez murió el domingo por la tarde en la Clínica Cemtro de Madrid, donde fue ingresado el lunes por una neumonía.

No se supo de inmediato la causa exacta de su muerte, pero Suárez había estado sufriendo un proceso degenerativo asociado con la enfermedad de Alzheimer desde hace unos 10 años, había informado previamente su hijo Adolfo Suárez Illana. El viernes, su hijo dijo que la condición de su padre había empeorado y que se esperaba que falleciese en cuestión de días.

Suárez es considerado uno de los grandes arquitectos de la España moderna. Entre 1976 y 1981 lideró junto al rey Juan Carlos un proceso conocido como transición, en el que consiguió poner de acuerdo a dos Españas antagónicas: la que permanecía afín al régimen Francisco Franco y la vinculada al bando republicano y de izquierdas, que perdió la guerra civil (1936-1939) y fue sistemáticamente maltratada y perseguida durante la dictadura (1939-1975).

“Esos dos hombres (Suárez y el rey) cambiaron el rumbo de la historia”, dijo Suárez Illana visiblemente emocionado sobre el legado de su padre. “Sin ellos España no hubiera volado ni tan alto ni tan lejos”.

Suárez, licenciado en Derecho y político de vocación, fue nombrado presidente por el rey en 1976 para encabezar la instauración de un sistema democrático de monarquía parlamentaria tras la muerte de Franco un año antes. Franco había legado la jefatura del Estado a Juan Carlos.

En aquel entonces, Suárez tenía 43 años y era un funcionario relativamente desconocido que había ocupado cargos intermedios en la administración franquista. La apuesta del monarca, que lo conocía personalmente, salió bien y el nuevo mandatario empezó a hilar fino para reconciliar el país y sentar las bases de un futuro en paz.

Lo primero que hizo fue convocar elecciones para revestir su mandato de legitimidad en las urnas. Durante la campaña electoral pronunció un famoso discurso todavía vivo en el imaginario colectivo y el lenguaje coloquial de los españoles, en el que enumeraba los puntos básicos de su programa con la frase “puedo prometer y prometo”.

Al frente del partido de centroderecha Unión de Centro Democrático ganó la cita de 1977 y fue investido como el primer presidente electo democráticamente desde el inicio de la dictadura franquista en 1939.

En su primer año de gobierno se aprobó una polémica Ley de Amnistía, todavía vigente, que ha bloqueado hasta la fecha varios intentos de investigación sobre los crímenes del franquismo. De hecho, algunas voces consideran la transición un período fallido, porque blanqueó casi 40 años de dictadura. Los defensores de la transición, sin embargo, sostienen que aquella medida respondió a las necesidades de la época, porque lo que se intentaba era frenar cualquier rebrote que llevara al país a otra guerra civil.

“El conocimiento histórico no se utilizó como arma de combate en la política de aquellos años, porque, si se hubiera hecho, no habría habido transición”, explicó el historiador Santos Juliá. “La transición permitió que la gente que venía del lado de los vencedores pudiera entenderse con los vencidos”.

Algunos sectores vieron con recelo el pasado franquista del presidente que, sin embargo, respondió a las críticas con una agenda aperturista. Legalizó el Partido Comunista y los sindicatos -proscritos por Franco- y declaró una amnistía general para todos los presos políticos, que también benefició a activistas del grupo armado vasco ETA.

También impulsó una nueva constitución democrática garante de libertades y separación de poderes, que fue ratificada abrumadoramente en las urnas con un referendo en 1978. Disolvió el Parlamento y volvió a ganar los comicios un año después.

Suárez era considerado un hombre de consenso, determinado, con capacidad y recursos para resolver situaciones de crisis. Pero no tuvo tanto éxito en la gestión diaria del gobierno y los difíciles equilibrios de poder en una España que mezclaba la ilusionante explosión de libertades con una brutal crisis económica.

Perdió el apoyo del partido y dimitió en enero de 1981. En su despedida, aseguró que con su retirada esperaba garantizar que la era democrática abierta no se convirtiera en un “mero paréntesis”.

Poco después, sus palabras cobraron sentido.

Su dimisión y el abierto rechazo al proceso democrático entre algunos sectores nostálgicos del ejército afines a Franco precipitaron uno de los momentos más delicados de la historia reciente de España, la intentona de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Cuando el Parlamento votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, sucesor de Suárez en la presidencia, un grupo de guardias civiles armados irrumpió en el Congreso anunciando la instauración de un gobierno militar.

La entrada de los agentes y la ráfaga de disparos al aire para poner orden quedaron registrados por una cámara de televisión que los golpistas olvidaron apagar. La grabación también inmortalizó la imagen de Suárez desafiante ante los militares.

Fue el único político que no se escondió debajo de la mesa durante el tiroteo y permaneció sentado en su escaño, impertérrito y con la mirada perdida. La intentona golpista fracasó en menos de 24 horas tras la decisiva intervención pública del rey a favor del orden constitucional.

En 1982, Suárez volvió a presentarse a las elecciones como candidato, pero fue vapuleado por el Partido Socialista de Felipe González. Entonces fundó el partido Centro Democrático y Social, que apenas logró una representación marginal en los siguientes años.

Se retiró de la política en 1991. En 1996, recibió el prestigioso Premio Príncipe de Asturias por su contribución a la democracia.

Suárez Illana anunció que su padre padecía Alzheimer en 2005. Hasta que se comunicó la enfermedad, Suárez vivió una situación personal muy difícil. En 2001 falleció su esposa Amparo Illana víctima de un cáncer. Tres años después, un cáncer se llevó también a Marian Suárez, la mayor de sus cinco hijos.

La última imagen pública de Suárez fue una emotiva fotografía tomada durante una visita del rey Juan Carlos en 2008. El monarca apoyaba su brazo sobre el hombro del expresidente mientras ambos paseaban por un jardín de espaldas a la cámara.

“Mi padre no recuerda que fue presidente, solo responde al afecto”, dijo su hijo, autor de la imagen, después de aquel encuentro.

AP

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