Gobernador no le pidió la renuncia a Sánchez Betances

“Le dije que iba a renunciar, lo noté afectado. Si había una crisis algo que me estuviera lesionando a mi hubiera renunciado inmediatamente”, declaró Sánchez Betances, tras señalar que su renuncia la presentó el 11 de diciembre efectiva el 31 de ese mes.
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Por Miguel Rivera Puig, EL VOCERO 7:08 pm

El gobernador Alejandro García Padilla no le pidió la renuncia al secretario de Justicia Luis Sánchez Betances, según declaró el jueves el ex funcionario en el cuarto día de vistas administrativas en la Oficina de Ética Gubernamental en la que procura se desestimen dos querellas por alegadamente haber violado la ley al acudir al lugar del arresto de su amigo y ex socio Jaime Sifre Rodríguez.

“Le dije que iba a renunciar, lo noté afectado. Si había una crisis algo que me estuviera lesionando a mi hubiera renunciado inmediatamente”, declaró Sánchez Betances, tras señalar que su renuncia la presentó el 11 de diciembre efectiva el 31 de ese mes.

García Padilla le dijo “hasta cuando usted quiera don Luis”. También negó que García Padilla le hubiera dado una orden para que interrumpiera un viaje a Costa Rica y regresara a Puerto Rico tras explotar el escándalo.

Agregó “me era más fácil estar afuera que adentro más libertad para defenderme. Le escribo a la directora de Ética que estaba considerando regresar a mi bufete le hago un “disclosure” no hay ningún problema a raíz de eso me reincorporo al bufete, yo pensaba que jamás iba a venir la querella para mi era inconcebible, mi familia ha estado bien afectada si ese era el trato que la Prensa me estaba dando ante lo que era un sacrificio económico de tiempo”, narro a preguntas de s abogado Harold Vicente.

Sostuvo que en un principio se mantuvo en silencio ante las falsedades e inuendos y después se radicó la querella “me sorprendió los que me juzgaron en la prensa”.

“De haber sabido que el acudir al lugar del arresto de su amigo Jaime Sifre Rodríguez y al Cuartel de Tránsito con la intensión de llevarse el vehículo “me iba a encontrar un pelotón de fusilamiento no hubiera ido” expuso.
Sánchez Betances declaro por unas cinco horas, y señaló que estando todavía en el Cuartel de Tránsito alguien envió por Twitter que estaba en el Cuartel de Tránsito interviniendo a favor de un amigo y que después un político que no usa su nombre renvió el mensaje.

Cuando llegó a su casa y al ver que el asunto de haber nido al Cuartel ya estaba en las redes sociales, llamó al superintendente James Tuller para contarle lo que había pasado y evitar que se enterara por los medios noticiosos y también le comunicó lo ocurrido a la secretaria de la Gobernación Ingrid Vila Biaggi.

Días después decidió renunciar entre otras razones porque ya la directora de Ética Gubernamental Zulma Rosario había hecho público que lo iba a investigar. Al renunciar protegía la institución del Secretario de Justicia y estaba en libertad para defenderse, sosteniendo que nunca cometió falta alguna porque estaba en el lugar en su carácter de ciudadano para buscar el carro de su amigo.

En la mañana del jueves declaró que cuando acudió a la avenida Roosevelt donde fue arrestado ex socio Sifre Rodríguez y después al Cuartel de Tránsito lo hizo en su carácter de ciudadano con la intención de que le entregaran el vehículo de su “amigo del alma”.

“Buenas noches oficial puedo hablarle” fueron las únicas palabras que le dijo al sargento Luis W. Rodríguez Hernández, señalando que “de momento se ha virado para mi un tipo fuera de total control, como un loco”.
De acuerdo a Sánchez Betances, al declarar ante la jueza Lourdes Velázquez Cajigas, examinadora de la Oficina de Ética Gubernamental (OEG), el sargento Rodríguez Hernández no le permitió preguntarle si se podía llevar el Lexus de Sifre Rodríguez.

“Sálganse de aquí usted no puede estar aquí” declaró fueran palabras del sargento agregando que el uniformado seguía manoteándolo. “Juro por poco pensé que me iba a dar”, agregó.

Al inicio de su testimonio que seguirá esta tarde dijo que había estado con Sifre Rodríguez y varios amigos en el restaurante El Mesón Gallego, de donde salieron pasadas las 9:30 de la noche. Se disponía a llevar en la guagua oficial a Sifre Rodríguez hasta su hogar, pero uno de los hijos de Sánchez Betances llamó para le abrieron el portón del estacionamiento del bufete en la calle Bolivia.

Cuando fueron a bufete Sifre Rodríguez también tenía su automóvil allí, pero Sánchez Betances dio por sentado que su hijo lo llevaría a la casa.

En una parte del testimonio dijo que nunca vio a Sifre Rodríguez sudoroso ni incoherente, que lo vio caminando bien esa noche cuando salieron del restaurante. Sifre Rodríguez al llegar al bufete abordó su Lexus y minutos después una patrulla lo detuvo en la avenida Roosevelt, porque iba hablando por el teléfono celular. El agente lo notó ebrio y lo arrestó, arrojando posteriormente .21 centésimas en la prueba de aliento.

Aunque en su gestión de ir a ayudar a Sifre Rodríguez, a pedido de éste que lo llamo para que se llevara el automóvil, se molestó por el trato que recibió del sargento y pidió hablar con un oficial ya que Rodríguez Hernández se negó en reiteradas ocasiones a darle su nombre y número de placa. En el Cuartel de Tránsito y de forma retórica, según su versión, expresó que si tenía que llamar al superintendente James Tuller para que le dieran el nombre y la placa del sargento.


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