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Hay solución y esperanza (I)

"No importa cuántos parchos financieros le vuelvan a colocar al ELA, la situación con la colonia No va a mejorar"
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Por Columnistas, EL VOCERO 4:10 am

Por: Thomas Rivera Schatz
Ex Presidente del Senado

La estadidad es nuestra única alternativa como pueblo; afortunadamente también es la mejor para Puerto Rico. En eso, este pueblo tiene la fortuna de tener la mejor opción a su alcance en los momentos más difíciles del callejón sin salida en que nos ha metido este fracasado sistema colonial que nombraron ‘Estado Libre Asociado’.

No importa cuántos parchos financieros le vuelvan a colocar al ELA o cuántos cuentos más se inventen de culminaciones y más poderes para la colonia, la situación con la colonia No va a mejorar. Seguirá de mal en peor. El ELA ya dio lo que podía dar una colonia; la quiebra social y económica de Puerto Rico. Muñoz lo sabía y por eso proclamó su transitoriedad. No hay colonia en la historia mundial que haya terminado bien a menos que haya optado por la estadidad o la independencia. Tan sencillo como eso.
 
El problema fundamental de las colonias siempre ha sido que tratan de vivir el estilo de vida de la metrópolis, sin contar con los mismos recursos políticos ni económicos. Ese también ha sido el problema de Puerto Rico.

Durante décadas, hemos pretendido vivir el estilo de vida de un Estado de la Unión sin tener los mismos recursos de participación política ni económica que esos 50 estados. La conclusión es tan sencilla que hasta parece poco evidente: si quieres vivir el estilo de vida de un estado de la Unión, entonces tienes que ser un Estado de la Unión. No hay otra manera posible.
 
En el afán de hacerle creer a los puertorriqueños que se puede vivir el estilo de vida americano sin ser un estado; sin tener igual participación en la distribución de la riqueza de la nación que somos ciudadanos ni votos en el juego de poder en Washington DC; los resultados han sido catastróficos. Hemos tenido que tomar prestados más de 70 mil millones para aparentar que somos un estado de la Unión. A pesar de todo eso:
 
Somos la jurisdicción más pobre de los Estados Unidos y vamos camino a regresar a ser pobres también en comparación con muchos países de América Latina. 

Mientras los EU salen de la recesión, bajan su desempleo y registran aumentos en su actividad económica, en la colonia continuamos en dirección opuesta. 

Continuamos teniendo las más altas tasas de criminalidad; 47% de la población bajo niveles de pobreza; y emigrando masivamente a donde se vive la Estadidad. 

Un gobierno deficiente, grande y costoso que casi no cumple ninguna de sus metas programáticas: educación, salud, seguridad pública, infraestructura, servicios; todo es un inmenso desastre y todo funciona mal. 

Un sistema contributivo confiscatorio, excesivamente variable, abusivo y también deficiente; peor que el de cualquier estado y que desincentiva la inversión privada y la actividad económica de desarrollo.

Un gobierno de corte socialistoide que pretende dirigir toda la inversión privada con permisos e intervencionismos excesivos.

Salarios bajos para nuestros trabajadores que incentivan la dependencia en programas sociales bajo la premisa lamentable de que no trabajar produce más que trabajar.

Una enorme economía subterránea, legal e ilegal, que le huye a los bajos salarios y los altos impuestos de la colonia; y que reduce los ingresos del fisco.
Y todos los desastres que conocemos.
 
Lo peor de todo es que hay quienes insisten en hacerle creer a este pueblo que la colonia es salvable; recuperable. Falso. Recortes presupuestarios; aumentos contributivos; las llamadas reestructuraciones; el entra y sale de empleos con una participación laboral cada vez más baja; y todo lo demás son más cuentos de camino.

Estamos tan mal que hay sectores que han llegado al extremo absurdo de aplaudir cada vez que llega una cadena de tacos o hamburguesas a pagar $7.25 la hora a tiempo parcial. Pero todos los que hablan de más parchos a la colonia se quedan ahí; ninguno presenta soluciones realistas, contundentes ni mucho menos permanentes. Porque se trata de los voceros de la colonia. Los que cada día, por fanatismo partidista e intereses económicos particulares, prefieren hundirse con la colonia y nos arrastran a todos. Los que se niegan a aceptar que la estadidad es la única, última y mejor solución y esperanza para Puerto Rico.

Lo que estamos sufriendo como pueblo desde el año 2006 no es una prolongada recesión económica. Este no es otro ciclo económico recuperable. En realidad se trata de la quiebra, la liquidación final de 60 años de colonialismo con el ELA.

¿Hay solución? ¿Hay esperanza? Claro que sí. Elegir en el 2016 un Gobierno capaz, sensato, con liderato y sentido de dirección. Y, sobre todo, un Gobierno que canalice en el menor tiempo posible el mandato de cambio de estatus y en favor de la estadidad como el que se otorgó por el Pueblo en las urnas en el reciente Plebiscito de 2012. Y ese mandato… cada vez será más grande y fuerte. ¡Claro que sí! Hay solución y esperanza con un nuevo Gobierno Progresista y con la Estadidad.


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