Hay Solución y Esperanza (III)

¿Por qué los estados de la Unión son más exitosos económicamente que la colonia del ELA?
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Por Thomas Rivera Schatz, Ex presidente del Senado 4:02 am

¿Por qué los estados de la Unión son más exitosos económicamente que la colonia del ELA? Hay quienes piensan, absurdamente, que son más exitosos sencillamente porque son “americanos” y hablan inglés. O piensan que es así porque sí. Puros complejos coloniales. Son mortales iguales al resto de la población mundial. Pero han logrado el modelo más exitoso de distribución de riqueza y democracia en la historia de la humanidad. Hace años, se dieron cuenta que en una buena Unión… está la fuerza.
 
En realidad, el éxito de los Estados Unidos de América se debe a muchísimos factores. Hay uno que debo destacar. Durante más de 200 años han desarrollado un modelo federalista de gobierno que distribuye de manera balanceada, entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, las cargas presupuestarias de la ‘Economía de Asistencia Pública’ y la ‘Economía de Desarrollo’. La primera se trata básicamente de lo que llaman los programas de ‘welfare’; y, la segunda, a la manera en que se promueven las actividades comerciales, industriales, agrícolas e infraestructurales: en fin, la creación de empleos, mejores salarios y mejor calidad de vida.
 
En ese modelo federalista de la estadidad, el Gobierno federal cobra impuestos a las corporaciones e individuos más ricos de cada estado para atender las necesidades socioeconómicas de los más pobres. De ahí es que surgen los llamados “fondos federales”.

Con esas contribuciones, el Gobierno federal puede asumir la mayor parte de la carga presupuestaria de la ‘Economía de Asistencia Pública’ o ‘welfare’. Al hacerlo, entonces releva a los estados y sus respectivos presupuestos estatales de esa carga económica. Por lo tanto, cada estado puede concentrarse en utilizar su propio presupuesto interno –la riqueza que produce- para fortalecer la ‘Economía de Desarrollo’ con contribuciones estatales más bajas;  buenos incentivos industriales, agrícolas y empresariales; la creación de empleos; mejores escuelas, hospitales, carreteras, infraestructura y servicios.
 
En la medida que los estados tienen más dinero propio para fortalecer sus Economías de Desarrollo, porque casi no tienen que atender la carga de la economía del ‘welfare’, entonces cada vez hay más gente empleada, mejores salarios, menos niveles de pobreza y menos dependencia en los programas federales. Recordemos que el propósito fundamental de los programas federales de ‘welfare’ es atender las necesidades de las familias con desventajas y sentar las bases para que, eventualmente, puedan salir de la pobreza y ser más autosuficientes. Ese modelo ha funcionado exitosamente en los estados de la Unión. Por eso los niveles de pobreza, dependencia pública, y desempleo en los estados son promedialmente tres veces más bajos que en la colonia del ELA.
 
Distinto a los estados, la colonia del ELA tiene que utilizar la mayor parte de su presupuesto interno para satisfacer las necesidades de ‘welfare’ que no se cubren con fondos federales. En mi columna anterior, con datos del propio Gobierno federal, demostré que el ELA le hace perder a este pueblo más de 20 mil millones anuales en fondos federales; porque somos una colonia sin poderes políticos y que depende de lo que nos den.

Por recibir menos ayudas, nuestros pobres son cada vez más pobres; tienen que conformarse con seguir siendo pobres y cada día más puertorriqueños se suman a las filas de la pobreza. Tengamos presente que las expectativas de calidad de vida y de servicios de ayuda pública de una familia necesitada en la colonia del ELA no son iguales a las que se tienen en un país subdesarrollado. Al contrario, esas expectativas de calidad de vida y servicios son iguales a las que tiene cualquier familia pobre en un estado de la Unión. Es así porque en esta Isla la gente necesita vivir el “estilo de vida americano” y no el de otros países. Y la gente sabe por vinculación con familiares que residen en los estados y por los medios de comunicación cómo el gobierno federal ayuda a los de allá y cómo se vive allá. La gente también sabe que la calidad de vida en todos los estados de la Unión es muy superior a la que se padece aquí. Socioeconómicamente, los puertorriqueños somos estadounidenses. Más de lo que algunos creen. Ese es nuestro entorno socioeconómico de referencia existencial. Y eso, nadie lo va a cambiar.

En el ELA, hasta los sectores que una vez fueron productivos, hoy pierden sus casas, cierran sus negocios, pierden sus empleos y hasta tienen que irse a los estados de la Unión a buscar la Igualdad de oportunidades y derechos de la estadidad. Sin contar que el gobierno colonial también ha tenido que ser el principal patrono para sostener a empujones los empleos que no puede producir el sector privado por la falta de incentivos gubernamentales para ampliar su desarrollo. Muy poco o nada de nuestro presupuesto interno se puede utilizar para fortalecer las actividades de desarrollo económico del sector privado. Resultados: en el ELA tenemos los más altos niveles de pobreza, desempleo y bajos salarios de los Estados Unidos y el peor índice de desarrollo económico. El ELA también tiene el sistema contributivo más abusivo e inservible en toda la Nación. El ELA ya es una economía chatarra.

En el ELA, evidentemente, se ha pretendido vivir el estilo de vida de un estado de la Unión sin serlo. Sin tener participación igual ni proporcional en los programas federales. Y durante 62 años del ELA muchos de nuestros gobernantes, para ganar elecciones y mantenerse en el poder, han tenido que tomar prestado e imponer altas contribuciones para tratar de compensar la falta de esos fondos federales y, a la misma vez, hacerle creer a los puertorriqueños que podemos vivir el “estilo americano” sin ser un estado.

Ese juego de evoluciones y apariencias se acabó y para siempre. Por eso nadie tiene ni presenta una solución realista, viable ni permanente para salvar a la colonia. No la hay. El ELA ya es insalvable. Quebró. Colapsó. Hoy, todos los números de actividad económica de la colonia del ELA están en rojo y siguen empeorando. Las percepciones de los inversionistas locales y del exterior sobre lo mal que está nuestra economía también desalientan nueva inversión. Y las proyecciones son desastrosas.

Insisto: si queremos vivir el estilo de vida de un estado de la Unión entonces tenemos que ser un estado de la Unión. Con igual participación en la distribución de la riqueza y los fondos de la nación de la que somos ciudadanos; con iguales obligaciones y con iguales poderes políticos como el Voto Presidencial y representación en el Congreso donde se toman las decisiones y se reparte esa riqueza. No hay otra manera posible.

Por el contrario, si queremos seguir bajando nuestro nivel económico y nuestra calidad de vida, entonces nos quedamos estancados en la colonia del ELA hasta el derrumbe total o nos encaminamos a la aventura soberanista o separatista.

Con tan solo comenzar el paso afirmativo hacia la estadidad, la percepción de los inversionistas cambiaría de inmediato a rango positivo. Habría mayor estabilidad política y económica y miles de millones de dólares adicionales cada año en Igualdad con el resto de los estados de la Unión.

Con esos fondos federales adicionales se acabarían los llamados déficits presupuestarios. No habría necesidad de aumentar contribuciones estatales; al contrario, podríamos bajarlas Tampoco habría que trastocar los sistemas de retiro ni otras barbaridades como las ha estado haciendo el desgobierno Popular para tratar de arreglar lo que no tiene solución.

No perdamos más tiempo. Evitemos continuar en ruta directa al desastre total.  ¡Claro que Sí! Hay solución y esperanza con un nuevo Gobierno Progresista y con la Estadidad.


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