La institucionalización del concordato universitario- II

"Y la propuesta de aumentar la representación con voto de docentes, no-docentes y estudiantes a la Junta de Gobierno por medio de una nueva Ley Universitaria, abiertamente contraviene los estatutos y ‘by laws’ de asociaciones vinculadas a la Middle States..."
CONSEJO_ESTUDIANTES_UPR_05
EL VOCERO / Archivo
Por Jaime Benson 4:00 am

Concluí la primera parte de esta columna con el señalamiento de que la propuesta del concordato universitario de co-gobierno (aumentar la representación con voto de docentes, no-docentes y estudiantes en la Junta de Gobierno) mediante una nueva Ley Universitaria, es un intento de institucionalizar de jure una realidad fáctica: su dominio durante las pasadas tres décadas de las instancias de gobernanza universitaria.

Ello sería nefasto para la Universidad y Puerto Rico, pues entronizaría una dinámica institucional que en las pasadas tres décadas ha conllevado: la exclusión de la vasta mayoría estadista y de aquellos populares, independentistas y no afiliados que no comulgan con la cultura de pensamiento único y mediocridad prevaleciente en el medio universitario. Una cultura de pensamiento único e intolerancia a la disidencia , que enaltece la descarada e inescrupulosa manipulación de los procesos deliberativos internos y la imposición por la intimidación y la fuerza de grupos de activistas radicales violentos de continuos cierres forzosos al resto de la comunidad universitaria y a todo Puerto Rico con profundos efectos desestabilizadores y catastróficos: se estuvo a un pelo de perder la acreditación de la Middle States ( y las Becas Pell) en el 2011, luego de 72 días consecutivos en que no se dictó clase.

El presidente de la Cámara, Jaime Perrelló, fue víctima de dicha cultura de intolerancia y bullying de las turbas de la UJS y otros grupos políticos estudiantiles radicales en su reciente visita a la Facultad de Ciencias Sociales, en la que tuvo que tragar de su propia medicina al avalar con su silencio en el pasado agresiones de mayor envergadura de los mismos grupos contra funcionarios universitarios nombrados por la pasada administración. Sin embargo, en aras de mantener la precaria unidad del concordato con los grupos radicales violentos que le sirven de fuerza de choque e intimidación para lograr sus objetivos ulteriores de utilizar la Universidad como cabeza de playa para sabotear los procesos democráticos encaminados a validar el libre ejercicio de autodeterminación del 6 de noviembre de 2012 a favor de la plena igualdad ciudadana y política, dichas actos de acoso y bullying político volverán a quedar impunes.

Pues no se puede perder de perspectiva que el objetivo estratégico del sector más radical del concordato universitario lo es propiciar la pérdida de la acreditación institucional de la Middle States en aras de proyectar la imagen a nivel nacional de que somos ingobernables y no merecedores de iguales derechos ciudadanos y políticos. Y la propuesta de aumentar la representación con voto de docentes, no-docentes y estudiantes a la Junta de Gobierno por medio de una nueva Ley Universitaria, abiertamente contraviene los estatutos y ‘by laws’ de asociaciones vinculadas a la Middle States que desalientan dichas participaciones. Ello por entender que las mismas conllevan un conflicto de interés al conllevar que primen en las decisiones de dichas juntas regentes universitarias los intereses especiales o gremiales de los sectores concernidos y no el interés institucional o público (Richard T. Ingram- Effective Trusteeship, AGB, Washington, DC, 1995, pág.30).


Jaime Benson

Catedrático de Economía de la UPR


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