La nueva fauna: abogados faranduleros

"De seguro que pronto llegarán a la Internet y de alguna manera discutirán sus casos en Facebook y Twitter"
juicio
Por José Castrodad, Ph.D 4:00 am

De un tiempo para acá vienen surgiendo unos nuevos personajes de farándula que vemos virtualmente todos los días. No se tratan de personajes dramáticos, aunque pueden desempeñar papeles de ese tipo. No se tratan de comediantes, aunque nos pueden hacer reír con apariciones absurdas. No se trata de periodistas ni comentaristas de noticias, aunque muchas veces se presentan como los expertos en todo tema. No bailan ni cantan pero tienen palabra y un tremendo juego de piernas.

¿A quiénes me refiero? Pues, a los nuevos abogados faranduleros.

Esta nueva especie se viene reproduciendo como conejos. Cada espacio de televisión y de radio tiene los suyos, aunque muchos tienen la capacidad de trascender las fronteras y verse en diversos medios. Los canales de televisión, las emisoras de radio y hasta los periódicos los utilizan con una frecuencia increíble, como intentando con su presencia dar credibilidad a las noticias que tienen en la agenda del día.

Y, ellos, con tal de lograr un mayor reconocimiento, el que luego convierten en dinero, pues están disponibles en todo momento y a toda hora.

Algunos más que otros, tienen una habilidad tremenda para evadir los Cánones de Ética de la profesión, diciendo que no pueden hablar de los casos en corte pero, a su manera y sabiamente, llevan su mensaje para favorecer al cliente. Algunos son más sofisticados que otros. Hay unos que demuestran una personalidad agresiva como si tuvieran los pantalones bien puestos. Están los analistas, diz que objetivos que, aunque se niegan a comentar su caso, comentan el de sus amigos abogados de la misma especie.

De hecho, ya forman parte de la farándula del país al punto que ya, sus propios y personales escándalos, se reportan como noticia, por ejemplo, si está enamorado(a) y de quien, si se dejó o lo dejaron, si cometió adulterio, si lo investigan por apropiación ilegal, si lo cogieron guiando borracho y en ese estilo llegan a aparecer en los programas de Dando Candela y Lo Sé Todo y son entrevistados por Rubén Sánchez, Pabón Roca y Díaz Olivo, el Gánster y Funky Joe y, Millie Cangiano les dice unas cuantas cosas en sus columnas.

De seguro que pronto llegarán a la Internet y de alguna manera discutirán sus casos en Facebook y Twitter, si es que no lo hacen ya.

Por otra parte, en este tipo de fauna, existen abogados pleiteros que aceptan casos sencillamente por su potencial de notoriedad – como el que aparece en la película Chicago – y hay hasta los abogados pescadores que empujan algunas nimiedades en demandas y acciones civiles con tal de alcanzar pauta.

Pero, aparte del entretenimiento y la comedia, ¿Qué otras implicaciones tienen esas apariciones?

Se trata del efecto negativo en la Justicia.

Hace unos anos, salió en las salas de teatro la película Runaway Jury. En esta se daba cuenta de una firma privada que asistía a los abogados de defensa haciendo un análisis total de personalidad, económico y social de los jurados potenciales. La idea era que, con ese cuadro científico, los abogados de defensa pudieran seleccionar y prevenir cómo cada uno de los jurados podría decidir el caso. Se trataba de abrir una nueva puerta a la manipulación.

Ciertamente, aquí se está dando otra versión. Estamos en el periodo del espectáculo, las imágenes y las apariencias y los abogados más aguzaos los saben.

Ciertamente, de esto continuar, habría que tomar en cuenta en lo sucesivo la habilidad que tenga el  abogado para penetrar los medios cuando pudiéramos necesitar contratar a alguno de ellos. Y es que los abogados muy abogados, como los que defendieron a Casellas, ya están anacrónicos.

Se puede alegar que la justicia y el espectáculo han estado unidos por siempre pero, en mi opinión, la nueva tecnología ha investido a los abogados de un poder extraordinariamente mayor, todavía más espectacular del que tenían y rompiendo nuevas barreras.

Mis cuestionamientos van dirigidos en cuanto al proceso judicial propiamente. Mi pregunta es: ¿Cuánto de lo que se destaca previamente en los medios sobre un caso en particular previene la mente de aquellos jurados potenciales? ¿Cuánta estrategia de intervención manipuladora puede elaborarse desde el uso de los medios de prensa, radio y televisión? ¿Cuán pre intervenido puede estar un miembro de jurado antes de comenzar el juicio, no ya por la información fortuita que le pudiera haber llegado, sino por aquella que astutamente los abogados han depositado en sus cabezas?

Y lo sorprendente es que los Tribunales aparentan estar ciegos, sordos y enajenados de la situación y veo que son muy permisibles con las intentonas que parten de los abogados faranduleros. Este es un buen tema para la próxima convención de la Judicatura.

Olvídense ya del peso de la prueba. Eso no es suficiente. Lo que cuenta es construir una percepción del público a través de los medios. Si antes nos quejábamos que los pobres nunca tenían para pagar a los buenos abogados, ahora el asunto se pone peor.

José Castrodad, Ph.D

Periodista, educador y colaborador de El Vocero


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