La verdadera paternidad

Para aquellos hombres que creen que cumplir con sus responsabilidades los hace "buenos papás"; para aquellos que sin tener un lazo sanguíneo dan la milla extra.
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Por Alexis Zárraga, EL VOCERO 8:30 am

Este próximo domingo se celebra el día de los padres, fecha en que desde que existen las redes sociales básicamente se trata de una competencia de madres solteras subiendo ‘memes’ y estatus de tiraera porque ellas son “madre y padre a la misma vez”; además de muchachones haciéndose los dormíos con el bebé al hombro tirao en la butaca, para que la doña los retrate, guindarle el caption “ellos se aman” y subirla pa’l ‘Feis’.

Antes con solo dar el apellido, reconocer por apodo quienes eran tus 17 pollitos (15 de ellos producto de diferentes infidelidades) y tener el mismo color de tetillas que tu prole, era suficiente para que la comunidad considerara a un sujeto un “buen papá”. Lamentablemente, el concepto erróneo de lo que es ‘paternidad’ no ha cambiado mucho. En una isla donde es más fácil divorciarse que encontrar una gasolinera con máquina pa’ llenar gomas que sirva y que esté a peseta, los papás han creído que al terminar la relación con la mamá del chamaquito, los exoneran de ser una figura constantemente presente en la vida del nene.

Muchos de estos titanes se recuestan en su posición de “padre ausente”, y para que compartan tiempo de calidad con sus hijos casi tienen que obligarlos. Luego se dan golpes en el pecho porque tienen la pensión al día, los llevaron al cine o porque le compraron unas Jordan al grillo. Otros más descarados presumen con su t-shirt de ‘world’s best dad’ ante alguna posible madrastra, pero cuando la mamá del pibe les pide 50 pesitos para medicinas que les comprometa el jangueo en Downtown, olvídate, es como halarles el pellejo y chillan como satos. No es lo mismo con violín que con guitarra, ¿ah, negro?

Ya que seguramente al leer esto estoy convirtiéndome en el enemigo público número uno de los padres que están pillaos por ASUME, les advierto de antemano que hacia allá no enfilan mis cañones en esta parodia de columna, a menos que usted sea uno de los títeres que describiré. También les recuerdo a los padres que viven con sus hijos que la paternidad no se trata simplemente de proveer comida y ropa a sus retoños, luego darle fundillo al sofá toda la noche porque “ya cumplió” con sus obligaciones, mientras el nene está prácticamente siendo criado por Víctor y el Señor Sapo de ‘Atención Atención’. “Que mi hijo tenga lo que yo no tuve”… y a juzgar por el reguero de inestabilidad emocional que abunda en Puerto Rico, papá, con comprarle un Playstation o una ‘tablet’ no haces mucho, sabes.

La falta de verdaderas figuras paternales -porque papá cualquiera puede ser- es la causa primordial que niños estén tomando por héroe a cualquier bambalán que ven empredao o reguetoneros que salgan en televisión diciendo fábulas de lobos hambrientos. Dale a un niño a nefastos modelos a seguir y luego no pretendan que este país sea una cantera de gente ilustre. No todos tienen un papá con una piel lozana como Danny Tanner de ‘Full House’, pero por suerte hay verdaderos hombres que llegan a tu vida y definen quien tú eres. Para ellos son estas letras de agradecimiento.

Al llegar una festividad como la del domingo, muchos macharranes tomarán el crédito de acciones que no lograron, porque forjar un ser humano no basta con haber derramado espermatozoides, bautizar al infante en una iglesia, tatuarte el nombre del baby en la espalda y ya. Ser una figura paternal no es solo comprarle cosas necesarias o darle lujos, sino darle lecciones y herramientas que acompañen al chamaquito cuando ya no estés aquí. Muchas de estas enseñanzas vienen de parientes, padrinos e incluso personas que no tienen ningún lazo sanguíneo, pero que están claros que si no arman a nuestros niños con sabiduría, el futuro será la misma porquería que es nuestro presente.

Yo quiero darle mis respetos a los padrastros que no les tiembla el pulso, y que educan, trabajan y aman a niños que no hicieron sin exigir algún trofeo. Es bien fácil que el papá vaya a graduaciones y frontee que el nene es “igual de brillante que él”, pero nunca sacó horas para hacer asignaciones con los hijos, mientras el otro sí se chavó explicándole la dichosa y majadera álgebra. He visto mucho más amor en esos varones que en padres “de apellido”. Yo he visto más amor en abuelos, tíos y maestros que en algunos papás, que usan de excusa del horario y el cansancio del trabajo para no sacar un ratito y compartir con los vástagos, como si la vida fuera tan complaciente y te va a acomodar la agenda a tu conveniencia. Hasta he notado más cariño en hombres jamones con sus mascotas que algunos varones con su descendencia.

Encaminar un individuo no es como ablandar habichuelas, acostarte a mirar el techo y esperar a que estén listas. Siempre va a haber problemas, siempre habrá que trabajar mucho, pero en un abrir y cerrar de ojos ya ese niño habrá crecido, tomará sus propias decisiones y el tiempo pasará factura. Estos campeones parten de la equivocada premisa que los hijos los tienen que amar porque sí, y eso no es así: ustedes tienen que enamorarlos día a día a ellos. El amor se demuestra, y si no se demuestra, entonces de nada vale hablar de él. Si piensan así, su título de ‘papá’ es igual de inservible que un par de zapatitos rotos cuyo dueño es Shorty Castro.

Caballeros, quizás en algún punto de su pelúa existencia el destino los cruzará con algunos seres, y quedará en ustedes ser una figura paternal. Seguramente no crean la influencia que lograrán en esas personas, pero solo es necesario identificar el momento y hacer la diferencia en una vida. No siempre los papás “de sangre” son los que marcarán el camino de una persona, sino una figura paternal que sepa ejecutar, cuidar e instruir en el momento preciso. Este país necesita más hombres así, y menos papás vagonetas. Albert Rodríguez tiene el mismo look de Johanna Rosaly, pero no son lo mismo. Muchos son padres, pero pocos son figuras paternales.

Aprovecho para darle las gracias a dos tipos muy importantes en mi formación: a mi tío Tony, quien en su manera inusual, vikinga y salvaje me enseñó a nadar, a escandalizar a las personas, pero sobre todo a ser honesto y siempre decir lo que uno piensa. Tío, ya no estas aquí, pero no sabes cuánto aún te admiro y ojalá algún día yo sea un papá tan imprudente, gracioso y cool como tú. Gracias por todo lo que me enseñaste, porque aprendí a secar aquella Champ con papel de periódico pa’ no llevarle la pintura, y que los machotes también barren, mapean y cocinan.

También le doy las gracias a Jorge -el abuelo de mi Paola Sofía- porque en una temporada en que mi irresponsabilidad superaba mis sueños, no titubeó al verme en aprietos. Y hasta en el momento en que él más herido estaba porque me robé a su princesa, a fuerza de pala y de ligar cemento construimos algo que nunca olvidaré, y que fue una gran enseñanza en mi vida. Con él aprendí sobre épicas y legendarias batallas entre gallos y guaraguaos, y sus palabras de aliento en una época funesta me dieron gasolina pa’ seguir subiendo la cuesta. Nunca sabrá todo el respeto que le tengo. Todos tenemos metas, pero sin gente así de especial en nuestro camino, no hubiésemos podido lograrlas. Gracias a la vida por esos hombres.

Padres, ¿ustedes piensan ser esa persona que les dé las mejores lecciones a sus hijos y apoyarlos en cada etapa crucial o solo estarán para subir la foto al ‘Feis’ y cumplir con el ojo de los demás? Feliz día de los padres a los buenos papás y las figuras paternales, a los otro no.


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