Le devuelven Corvette robado hace 33 años

¿Se imaginan que les roben el carro y les aparezca más de 30 años después? Eso mismo le ocurrió a George Tally, de Detroit, quien recibió la noticia del hallazgo del Corvette que le habían robado hace 33 años.
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Por Andrés O'Neill, Jr., Al Volante 4:00 am

Todo aquél al que le han robado un carro conoce la sensación de esos primeros días, en los que espera esa mágica llamada telefónica en la que le informan que el carro apareció. Pero cuando esos días van convirtiéndose en semanas y después en meses, las esperanzas van esfumándose hasta que desaparecen por completo. Se llega a la conclusión de que el carro o lo desmantelaron y lo vendieron en piezas, lo quemaron, lo sacaron del país o lo chapearon y anda por ahí con otra tablilla y otra identidad. Jamás regresará al dueño.

Esa misma vorágine de sensaciones seguramente sintió hace 33 años George Tally, de Detroit, cuando le robaron su Corvette de 1979. Fue en el 1981, por lo que su máquina estaba prácticamente nueva. La estacionó en la avenida Jefferson, en el centro de Detroit y cuando regresó, sencillamente no estaba. ¿Les suena familiar? Con el tiempo, la dio por perdida. O sea, la típica historia del que le roban un carro.

Ahora bien, la historia se convirtió en una extraordinaria cuando Tally, ahora de 71 años, recibió una llamada de que su Corvette había aparecido y bien lejos de Detroit. En circunstancias que no han sido reveladas, la Corveta fue localizada en una finca en la ciudad de Hattiesburg, en el estado de Mississippi. No se informó quién la tenía ni cómo llegó allí y mucho menos, quién se la robó en el 1981.

Eso sí, a pesar de que había pasado más de 30 años, el Corvette estaba en muy buenas condiciones y tan sólo tenía 47,000 millas. Claro, son muchísimas más de las que tenía el día en el que se lo robaron, pero para un auto de 35 años, es un millaje extremadamente bajo. O sea, que esta Corveta fue muy amada y fue muy bien cuidada por quien o quienes la tuvieron durante todo ese tiempo.

A pesar de la gran noticia, a Tally le surgió una preocupación: ¿cómo ir a buscar su Corvette a Mississippi? Ese dilema se lo resolvió Mark Reuss, uno de los vicepresidentes de General Motors, quien al enterarse de la noticia, le ofreció a Tally encargarse de los costos de transportar el carro hasta Detroit.

Tally por fin se reencontró con su querida Corveta en la sede mundial de General Motors en Detroit, irónicamente bastante cerca de donde se la robaron


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