Limpio de toda culpa

El obispo Daniel Fernández Torres fue exonerado por el Vaticano y de inmediato recalcó su disponibilidad para que el juez Ángel Pagán Ocasio del Tribunal de San Juan revise los expedientes de los casos en privado y se garantice la confidencialidad de las víctimas
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EL VOCERO / Eric Rojas
Por Yennifer Álvarez Jaimes, EL VOCERO 4:03 am

Fotos EL VOCERO / Eric Rojas

ARECIBO―“Después del sufrimiento de la cruz viene la alegría de la Resurrección”. Así resumió el obispo de Arecibo, monseñor Daniel Fernández Torres, la experiencia que vivió luego que el Vaticano lo exoneró el viernes de las alegaciones de supuesto abuso sexual contra un menor.

Fernández Torres se dirigió ayer Domingo de Ramos ante los feligreses de la Catedral San Felipe Apostol, en el casco urbano de Arecibo, y allí informó sobre la comunicación de la Santa Sede e insistió en que garantizará la confidencialidad de las víctimas de abuso sexual que acudieron ante la Iglesia.

En entrevista exclusiva con EL VOCERO, el obispo Fernández Torres, reiteró su disponibilidad para que el juez Ángel Pagán Ocasio del Tribunal de San Juan revise los expedientes de los casos en privado y se garantice la confidencialidad de las víctimas.

“En cualquier momento que hubiese llegado esa comunicación sería significativa, pero colocada en el contexto de la proximidad de la Semana Santa, que nos recuerda ese misterio pascual del paso del sufrimiento, la agonía y la resurrección, me ayuda a profundizar más en el sentido sobrenatural que tiene esa decisión de la Santa Sede, no solamente para mí sino para la Diócesis y sus feligreses que acogen con alegría esa determinación”, comentó sobre la comunicación de la Congregación de la Doctrina de la Fe que lo libra de la acusación y cierra el caso para efectos jurídicos canónicos.

El obispo de Arecibo aseguró que a pesar de que las acusaciones en su contra “fueron injustas”, puede comprender que su decisión de expulsar a seis sacerdotes por conducta inapropiada hacia menores pudo causar molestia e incomprensión por parte de algunas personas allegadas a esos exsacerdotes.

De otro lado, Fernández Torres indicó que está disponible para colaborar con el Departamento de Justicia si finalmente se presenta una denuncia ante este foro.

“Yo respeto el interés que el Estado pueda tener en hacer investigaciones y es un derecho que le asiste. Siempre he dicho que cualquier ente que quiera investigar que investigue, porque estoy seguro que cualquier investigación seria y responsable que se haga, sea de las autoridades eclesiásticas o las civiles va a llevar a los mismos resultados”, sentenció.

Dijo además no estar de acuerdo con Agnes Poventud, abogada de la alegada víctima, y sostuvo que, al contrario, la investigación que hizo la Santa Sede fue exhaustiva. La abogada indicó en un rotativo de circulación general que la pesquisa del Vaticano no fue justa.

“La propia comunicación dice que después de una evaluación minuciosa y atenta, que consideró toda la prueba tanto testifical como documental, se llega la determinación de que la acusación no se sostenía”, sostuvo el obispo de Arecibo, al tiempo que contestó que la investigación pudo durar varios meses y que la primera vez que fue entrevistado fue en verano del año pasado.

Tras la comunicación de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el obispo de Arecibo dijo que solo el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, se comunicó con él para expresarle la importancia de “dar gracias al Señor por la determinación del Vaticano”.

Sobre el caso que se ventila en el Tribunal de San Juan sobre la necesidad de salvaguardar la identidad de las víctimas de abuso sexual por parte de los sacerdotes expulsados de la Diócesis de Arecibo, Fernández Torres dijo que durante todo el proceso de discusión pública las personas le han reiterado el  interés de mantenerse en el anonimato.

“(Las victimas no quieren) verse revictimizadas en los medios. Lamentablemente, vemos todos los días como hay filtraciones de procesos en el foro civil. Recientemente, cuando se llevó a las autoridades civiles un caso de un menor de edad, al otro día estaban miembros de la Prensa en el lugar donde estudia esa victima tratando de buscar información. Entonces uno dice, ¿dónde está la confidencialidad? Además, si la Fiscalía busca una información, es para el final del proceso investigativo someter algunas acusaciones, esa es la finalidad, y someter acusaciones es un procedimiento público”, sostuvo el obispo.

Fernández Torres aseguró que las víctimas son adultas y le han expresado que “a estas alturas de su vida no tienen otro interés que no sea prevenir que esos que le hicieron daño no puedan seguir ejerciendo el ministerio”.

“(Las víctimas) quieren cerrar ese capítulo de su vida, eso es lo que desean y eso es lo que queremos proteger”, agregó.

De otro lado, tras la expulsión de seis sacerdotes de la Diócesis de Arecibo surgieron cuestionamientos sobre la actuación de monseñor Iñaki Mallona―antecesor de Fernández Torres― y por qué durante su incumbencia como obispo de Arecibo no tomó acción contra los ahora exsacerdotes.

“Yo puedo hablar de las acciones que en los tres años que llevo de obispo he tomado. Yo aprecio a monseñor Iñaki (Mallona) y entiendo que siempre actuó de acuerdo a su conciencia y haciendo lo que entendía era lo correcto. Pero no es a mí a quien le toca evaluarlas sus acciones sino a la Santa Sede. Yo garantizo a las personas que en la Iglesia hay una preocupación y una actitud de firmeza para erradicar este mal”, sentenció Fernández Torres.

En cuanto a las transacciones económicas que ha hecho la Arquidiócesis de San Juan con víctimas de abuso sexual, el obispo de Arecibo dijo, a preguntas de este rotativo, que hay evaluar cada caso por separado.

“A las víctimas es importante ofrecerle ayuda sicológica y espiritual, y es lo que nosotros hemos hecho en la Diócesis de Arecibo. Cuando ha sido necesario pagar por esos servicios sicológicos se ha hecho. Esa ha sido nuestra práctica en la Diócesis. Sobre lo otro (la compensación económica)  pienso que habría que mirar cada caso y toda decisión que se tome tiene que estar en la búsqueda del bien común y lo que sea mejor para la víctima, la sociedad y hacer el balance de acuerdo a las circunstancias”, concluyó.

Yennifer Álvarez Jaimes, EL VOCERO

Graduada de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras con nueve años de experiencia como periodista en prensa escrita, radio y televisión.


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