Más de 4 mil años de habitanza en Mona

Se encontraron en las paredes de algunas cuevas dibujos de embarcaciones de vela y varias inscripciones del siglo XVI, lo que confirma la presencia europea en la isla desde los comienzos de la conquista y la colonización.
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Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 11:41 am

Segundo de una serie

Enclavada la reserva natural de la Isla de Mona —llamada así por el cacicazgo de Amona—, entre medio prácticamente de la República Dominicana y Puerto Rico, con una belleza escénica y un valor ecológico incalculable, y con una mensura de 11 por 6 kilómetros, han sido sus cuevas motivo de investigaciones arqueológicas precolombinas recientes, por estudiosos ingleses y estudiantes de maestría en Arqueología del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPRC).

Cuevas como El gato, La esperanza, La negra, Los ingleses, El rifle, El otro, Del norte, Del frío, Las escaleras, Mayagüez, Caigo caigo, De la puerta Alemana, Del capitán, Del pájaro, Ataúd, Fe, Lirio, Nuevos lirios, Gallinas, Sorpresa, Del agua (Portugués), Chito y otras más desconocidas hasta ahora, constituyen algunas que traspasan la isla, y que aun conservan vestigios religiosos, artísticos y de trabajo de remoción e intervención de calcita, de una manera coordinada.

“Aunque el desconocimiento de los rituales indígenas sumados a la escasez de excavaciones y la falta de documentos coloniales para interpretar el arte rupestre han entorpecido la utilización de estos hábitats dentro de otros contextos arqueológicos, las actividades que hemos documentado en Mona no solo expanden nuestro conocimiento precolombino iconográfico del Caribe sino que nos dotan con nuevas acciones indígenas. Esto tiene el potencial de transformar el entendimiento pasado que poseíamos con la relación a las cuevas de cara a acercamientos funcionales, estéticos y textuales que teníamos de este arte rupestre”, coinciden la Dra. Alice Samson de la Universidad de Cambridge y el Dr. Jago Cooper, del Museo Británico.

La investigación practicada propenderá en enfocar el análisis y fechar los contextos arqueológicos de las cuevas; e incluirá los posibles orígenes y usos de los depósitos minerales de los pigmentos, estudiar el ‘body painting’ y los suplementos dietéticos o aditivos utilizados en estas prácticas. También les proveerá información en torno a la utilización que de las cuevas hacían los indígenas de Mona, comparables a actividades de la región caribeña.

De otra parte, el arqueólogo Miguel Rodríguez López, rector del CEAPRC, comenzó hace cerca de dos años, las conversaciones con los doctores Samson y Cooper para la labor de investigación en la Isla de Mona, presentando estos un trabajo preliminar en el pasado Congreso Internacional de Arqueología del Caribe, que sorprendió a todos los presentes. La cantidad de elaboradas pictografías indígenas, así como la variedad de técnicas utilizadas para grabarlas en las paredes de las cuevas de dicha isla, hacían de la Isla de Mona, nuevamente, un motivo de atención por parte de los estudiosos de la región.

“Por su difícil acceso y sus características ambientales, Mona es una isla que no ha sido muy estudiada en el pasado. Sin embargo, se debe reconocer y distinguir las investigaciones pioneras que por años realizara en dicha isla, bajo las condiciones más adversas imaginables, el arqueólogo Ovidio Dávila. Sus trabajos fueron la base para su tesis doctoral de la Universidad de Valladolid, publicada bajo el título ‘Arqueología de la Isla de la Mona’ (ICP, 2003). Según sus estudios, la isla fue poblada por más de 4 mil años, por todos los grupos culturales que habitaron nuestras Antillas, desde los arcaicos hasta los taínos; y es pieza clave para conocer el comercio, la piratería y las migraciones a lo largo de su extensa historia. Añadimos, la participación de seis estudiantes nuestros en este estudio, para formar académicamente nuevas generaciones de arqueólogos”, expresó Rodríguez López.

Cooper y Samson encontraron también en las paredes de algunas cuevas dibujos de embarcaciones de vela y varias inscripciones de fechas del siglo XVI, lo que confirma la presencia europea en dicha isla desde los comienzos de la conquista y la colonización.

“La increíblemente bien conservada evidencia de actividades pre-colombinas en Mona se encuentran en un alto riesgo de destrucción debido a la textura suave de las paredes, si se le diera acceso al público. Así que nuestro trabajo servirá además para desarrollar medidas para su protección y conservación. Es nuestra esperanza que una futura investigación ayude a interpretar estas intensas texturas producto de la experiencia humana, en estas singulares cuevas de la Isla de Mona”, concluyeron los arqueólogos británicos.

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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