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Melissa Santana renuncia a la CAM

Dejará la dirección ejecutiva de la Corporación de las Artes Musicales, una sombrilla que agrupa al Festival Casals, el Festival Interamericano de las Artes, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico fundada hace 56 años por el maestro Pablo Casals y otros programas
CAM
EL VOCERO / Archivo
Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 4:00 am

Todas las sillas calientes del gobierno siempre permanecen calientes aun cuando sus directivos renuncian, como es el caso de Melissa Santana, quien dejará la dirección ejecutiva de la Corporación de las Artes Musicales (CAM), una sombrilla que agrupa al Festival Casals, el Festival Interamericano de las Artes, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) fundada hace 56 años por el maestro Pablo Casals y otros programas.

Con múltiples logros en su gestión de más de cuatro años, Santana deja la CAM frustrada por no haber conseguido que el Centro de Bellas Artes de Santurce (CBA) le cediera la Sala Sinfónica Pablo Casals que fue creada como sede de la OSPR. El insólito caso que se viene arrastrando por años, no ha hecho justicia a esta excelente y reconocida orquesta sinfónica que actualmente debe hasta pagar salas ajenas para realizar sus ensayos.

“He renunciado porque estaba esperando incorporarme a la Fundación EDUCA y no porque tuviera problemas con nadie, pero debo confesar que mi única frustración —y uno de los elementos por lo cual me voy—, es por esta lucha que lleva más de cuatro años y ya estoy cansada. No se le ha hecho justicia a la OSPR y no sé por qué el CBA no la quiere soltar. Ahí no se puede hacer más nada que no sea conciertos. ¡Es inconcebible que nosotros tengamos que pagar por salas de ensayos cuando tenemos nuestra propia sala! Además, en el programa del gobierno actual está el de traspasar la sala a la OSPR”, declaró Santana.

Como toda agencia heredada —de cualquier gobierno—, con lo primero que se topó Santana fue con un déficit de siete cifras. Se tuvo que reestructurar drásticamente entonces la corporación en la que algunas personas debían dirigir la triada musical que la compone para echarla hacia adelante. Esta menciona que el propio maestro titular de las tres famosas subsidiarias Maximiano Valdés es uno de esos ejemplos y solo cobra un sueldo. Poco a poco, de un poco más de una docena de conciertos que se ofrecían al año, ahora se tocan 46; se empezaron a retransmitir los conciertos por WIPR-TV; se viajó a Vieques y Culebra, algo que no se hacía por décadas; aumentó en un 15% el total de abonados, al igual que la composición del público.

“Antes se tenía la visión de que la música sinfónica era para un sector del público y ahora puedo decir que eso cambió. Se creó una temporada de música pop, un paquete familiar para atraer a familias completas, se varió el repertorio tanto en lo clásico como lo popular; se implantó un programa que se titula ‘Nuestros Músicos’, dándole oportunidad a nuestros solistas como parte de la temporada, así como a compositores puertorriqueños, directores musicales y miembros de la orquesta. El maestro Valdés les ha dado la oportunidad y hemos querido que el pueblo les conozca”, agregó la también co fundadora del otrora programa Orquestas Sinfónicas Juveniles.

Santana asegura, sin necesidad de aislarse como ha ocurrido con otros institutos culturales, que la clave para solucionar los problemas artísticos se encuentra en colaborar con los municipios porque, como apunta, la orquesta es del pueblo completo, y no de San Juan. Esta realizó acuerdos de colaboraciones con instituciones, la Cámara de Representantes y alcaldes para llevar conciertos alrededor de la Isla.

“Me voy porque todo queda organizado que es lo importante y se ha hecho un patrón de buen trabajo por los pasados cuatro años y medio. La colaboración interagencial, creo es la clave para trabajar en conjunto y para que las cosas puedan funcionar. De hecho, la Oficina de Asuntos de la Juventud nos donó instrumentos musicales que recolectaron de municipios que los tenían tirados y no los estaban utilizando y se los estaban robando. Tan pronto nos los donaron, creamos el programa de Banda de Marchas para intervenir en comunidades como Loíza y el barrio Pájaros en Toa Baja. Fue exitoso, ahora tenemos cinco centros y tenemos otro a punto de formarse con Instituciones Juveniles y Corrección para impactar 200 jóvenes de estas instituciones. Ya yo cumplí con mi misión”, expresó.
Ahora, ¿a quién lo toca sentarse?

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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