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Misión heredada con Ballets de San Juan

La experimentada exprimera bailarina de Ballets de San Juan, Vanessa Vachier, retorna a su antigua compañía e histórica escuela de danza
ballet
Suministrada.
Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 4:00 am

La experimentada exprimera bailarina de Ballets de San Juan (BSJ) Vanessa Vachier, protagonista de exóticos y complejos personajes de los repertorios internacionales, latinoamericanos y puertorriqueños —como sus inolvidables interpretaciones en ‘A Julia de Burgos’ y ‘Sylvia Rexach’—, retorna a su antigua compañía e histórica escuela de danza para retomar aquella tea que le legaron sus maestras Ana García y María Carrera, para formar nuevos bailarines, en técnica, interpretación y proyección, y enseñar lo que de éstas aprendió para beneficio de la actual generación de bailarines y los venideras.

‘En lo que más que me estoy concentrando es sobre todo en la metodología que impone la tradición. En el ballet todo es mucha enseñanza, aprendizaje y disciplina, que se pasa oralmente. Lo que aprendiste de tu maestro, lo sigues adelante como lo hicieron conmigo y mi generación, mi maestra María Carrera; y anterior a ella, Ana García. Las grandes escuelas tienen muchos currículos que estudio; pero en Puerto Rico hay poca literatura de escribir las experiencias de los grandes maestros. María era nuestra ensayadora mano a a mano en clase, ensayos y funciones. Les debo todo a ellas pero al morir no dejaron un legado escrito y yo me siento con esa responsabilidad de traspasar lo que sé y dejar algo escrito”, manifesto esta emblemática solista.

Natural de San Juan, Vachier comenzó sus estudios de ballet en 1968, a los tres años de edad, en la Academia de Nana Hudo donde permaneció hasta el 1979, cuando pasó a la Escuela de BSJ. Cumplidos sus 10, 11 y 12 años de edad, en esos veranos asistó a los seminarios de Madame Stvetlova en Vermont; y en 1978, tomó el seminario de verano del American Ballet Theater en Nueva York. Además, llegó a coger clases de danza con Robert Denver, David Howard y Madame Darvash. Fue en 1982 cuando finalmente pasó a formar parte de la Compañía de Ballets de San Juan.

Su extenso repertorio incluye los personajes de Esperanza en ‘Tarde en la Siesta” de Alberto Méndez, Lise en ‘La Fille Mal Gardée’; ‘La Sylphide’; ‘Pajaro de Fuego’, ‘Hada Madrina” en ‘La Cenicienta’, el Pajaro Azul en ‘La Bella Durmiente’; Zulma en ‘Giselle’; Julia en ‘A Julia de Burgos’; Sylvia en ‘Sylvia Rexach’; y Filí Melé en ‘Trilogía Puertorriqueña’. También se ha destacado en coreografias de George Balanchine como ‘Concierto Barroco’, ‘Serenade’, ‘Variaciones de Donizetti’ y el ‘Pas de Deux de Raymonda’, entre otras.

“No hay una cosa que sea técnica puertorriqueña porque están las escuelas rusas, la americana, la cubana, la francesa, la danesa y la italiana de las que nosotros la tomamos, porque los maestros se entrenan de otro maestro. Nosotros tenemos un repertorio clásico, latinoamericano y puertorriqueño y por ello se traían coreógrafos de Perú, Cuba y Venezuela, mientras los de acá se encargaban de piezas como ‘Julia’, ‘Sylvia’, ‘Las fiestas de Loíza’ y ‘Juan Bobo’, por ejemplo. Lo que hace la diferencia es el el tema y la interpretacion del personaje, pero la técnica es clásica. Todas tienen una base en común que se constituye en todo el vocabulario de los pasos”, agrega.

Como quien hereda y tiene para aplicar una misión, la bailarina se ha capacitado en los últimos años con una maestría en la enseñanza de las Bellas Artes; y actualmente, cursa un doctorado en currículo con especialidad en arte, cultura y educación. Es profesora destacada, sin duda, de la facultad de la escuela especializada de ballet Julián Blanco, y comenzará en BSJ la semana próxima, con los niveles intermedios y avanzados, todos los miércoles de 5:30 pm a 7:00 pm.

“Todos ajustamos las técnicas. Los rusos la llaman de una manera, pero todas tienen variaciones. La escuela francesa tiene una técnica ligera que da importancia a la elegancia y la rapidez; en la rusa es importante la fortaleza, con una técnica más lenta para fortalecerse; los cubanos tienen mucho de los rusos pero al tener un cuerpo latino lo ajustan a su estructura física; y los americanos con la técnica de Ballanchine tienen su propio estilo. En Puerto Rico hay talento para entender el arte. En cuanto a mi vida artística, no rechazo nada, en el sentido de crecimiento, entrenando, coreografiando; y lo fundamental es que eso que apredimos de esos grandes, nos toca enseñarlos y no muera para nuestra generación”, concluyó la artista.

 

 

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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