Mujeres en la cultura; mucho más que la mitad del cielo

El gobernador y la primera dama reconocieron recientemente a ocho mujeres destacadas en la cultura.
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Foto suministrada
Por Redaccion, EL VOCERO 3:56 pm

Por Miguel Rodríguez López,
Rector Centro de Estudios Avanzados

Un antiguo proverbio chino dice que las mujeres sostienen la mitad del cielo. Parecería que de esta manera los hombres y las mujeres dividen sus responsabilidades y obligaciones de una manera justa y balanceada. Pero cuando se trata del campo de la cultura a las mujeres les corresponde realizar más de la mitad del trabajo necesario para cumplir con los compromisos y expectativas que requiere la vida en sociedad.

Desde los albores de la historia las mujeres han sido las que crean, elaboran y producen la gran mayoría de los bienes y servicios de naturaleza cultural que son esenciales para la sobrevivencia de sus familias y de la comunidad. Pero también como demuestran los estudios antropológicos, son las responsables de adiestrar, educar y transmitir a las nuevas generaciones los conocimientos, técnicas valores y tradiciones ancestrales que garantizan la continuidad de la existencia humana sobre el planeta.

Así fueron por ejemplo nuestras mujeres taínas, que en el marco de las antiguas sociedades del Caribe elaboraban con sus manos la mayoría de los artefactos y objetos necesarios para llenar las necesidades vitales de todos los miembros de la comunidad.

Ellas fabricaban y decoraban, por medio del arte de la alfarería, los recipientes domésticos requeridos para la preparación de los alimentos, tejían las impresionantes hamacas que tanto llamaron la atención de los europeos, elaboraban cestas con patrones y diseños muy complejos, sembraban y cosechaban los frutos de la tierra, arreglaban las viviendas, mantenían la limpieza y el orden en los espacios comunes y como si fuera poco alimentaban a sus compañeros y cuidaban amorosamente de sus hijos e hijas.

En la actualidad son las mujeres las que sostienen e impulsan con mayor fuerza el desarrollo de las industrias artesanales puertorriqueñas, incursionando de manera exitosa incluso en áreas como la talla de santos, un espacio reservado en el pasado casi exclusivamente para los varones. También las mujeres parecen predominar en el mundo de las artes plásticas, la literatura y el baile en sus diversas manifestaciones.

Por eso es que en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora se hacía imprescindible el reconocer y visibilizar la función y los logros de las mujeres puertorriqueñas que dedican su talento a la producción y creación de obras y expresiones culturales de todo tipo, ya sean utilitarias o artísticas. Son ellas las que con sus mentes, sus manos, sus voces y sus cuerpos afirman las raíces y proyectan la fuerza innovadora de nuestra cultura.

En los históricos jardines de la Fortaleza recientemente, la primera dama Wilma Pastrana Jiménez reconoció, junto al gobernador Alejandro García Padilla, ocho destacadas mujeres trabajadoras de nuestra cultura. Al honrar de una manera tan especial la diversidad del trabajo cultural de la mujer puertorriqueña se le hace justicia a su aporte al país, muchas veces silenciado o minimizado por la propia sociedad. Para los familiares, amigos e invitados que participamos en la actividad, el momento fue una oportunidad para la celebración pero también para la reflexión.

Las ocho mujeres reconocidas por el gobernador y su esposa representan la amplia gama de la creación y la evolución de nuestra cultura y cada una es en sí una autoridad en su especialidad. Dafne Elvira, destacada en las artes gráficas y autora entre tantas obras, del cartel oficial de las recientes Fiestas de la Calle San Sebastián; Emma Colón Zayas, extraordinaria virtuosa del cuatro y de la música campesina y miembro prominente de una extensa familia de Orocovis que afirma desde el corazón de la montaña la puertorriqueñidad; Mildred Luch, distinguida artesana y talentosa diseñadora industrial especializada en muebles; Ángela López Borrero, profesora y reconocida escritora de cuentos y novelas; Melliangee Pérez-Maldonado, admirable soprano lírica ponceña de gran renombre internacional, Gloria Sáez, una de las más premiadas diseñadoras de vestuario para teatro y cine en nuestro país, Marién Torres, joven directora y coreógrafa del grupo de baile de bomba Tambuyé y una de las responsables del actual florecimiento de nuestra música de raíces afro caribeñas, y finalmente Ivonne Belén, destacada y talentosa productora y cineasta, cuyo documental Julia toda en mí, es uno de los más nobles homenajes a la vida y al legado de la gran poeta nacional Julia de Burgos.

Como rector del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe me sentí muy honrado por la invitación y por haber compartido con las distinguidas mujeres trabajadoras de la cultura, ese momento tan importante en sus carreras profesionales. Estuvieron también presentes la hermana Socorro Juliá, la Dra. Mercedes López-Baralt y la Lcda. Consuelo Sáez Burgos, sobrina de Julia de Burgos e invitada especial del acto, quien habló a los presentes en torno a la vida y el legado de Julia como mujer y como poeta.

Ya que La cineasta Ivonne Belén, es además estudiante sobresaliente de nuestro programa doctoral en Literatura, aproveché la presencia del gobernador García Padilla para hacerle entrega de la Medalla Conmemorativa de los 30 años de fundación del Centro de Estudios Avanzados, con la cual se premian aquellos estudiantes, profesores y ciudadanos que han realizado aportes significativos al quehacer cultural del país y al fortalecimiento nuestra excelencia académica.

La cultura es una importante fuerza de cohesión social y afianza el espíritu de lucha de los pueblos, particularmente en momentos de crisis como la que estamos viviendo. Puede transformarse además en un importante motor para la urgente activación económica y la necesaria creación de empleos. El ejemplo de estas ocho mujeres trabajadoras de la cultura no debe pasar desapercibido para el país. Mucho menos para las agencias y organismos culturales del estado, que al parecer en esta ocasión tan memorable se excusaron o no estuvieron presentes.

Finalmente me atrevo hacer extensivo este meritorio reconocimiento en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora a las miles de mujeres artistas, escritoras, actrices, intérpretes, artesanas, diseñadoras, bailarinas, folcloristas, historiadoras, maestras, arqueólogas y entusiastas gestoras y trabajadoras todas de nuestras diversas expresiones culturales, que ciertamente sostienen con su trabajo creativo mucho más de la mitad del cielo de nuestra identidad nacional.


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