No lloremos como niños…

"Creo que este es momento para que el pueblo, el multitudinario, se apriete los cinturones y desde dentro del marco democrático recobre su poder"
PROYECTO 238 . SESION DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES.  FOTO POR INGRID TORRES
EL VOCERO / Archivo
Por Columnistas, EL VOCERO 4:00 am

Por José Castrodad P.D.

Hoy día, cuando hablamos de democracia tenemos que hablar de dos tipos de democracia: la Democracia Pública y la Democracia Privada.

Diríamos que la Democracia Pública recoge a una mayoría sin verdadera conciencia social, silente y permisiva.

Es aquella desde donde, con un voto virtualmente irracional, dejamos que unos grupos en particular, como los económicos y financieros – entre otros- , establezcan las normas y los requisitos para vivir.

Y, de eso es que se trata la Democracia Privada.

Estos grupos tienen su modo típico de actuar y utilizan todos los medios para producir y reproducir el aparato táctico necesario para prevalecer y perpetuarse. Entre este aparato o tecnologías de explotación es que se encuentran conjugándose nuestras vidas.

No tengo que extenderme mucho en lo que ha sido el producto de ese modelo. La realidad es que, en los pasados treinta y pico de años, hemos acumulado una deuda de $70,000 millones, tomando préstamos para pagar préstamos y ahora nuestros bonos han sido degradados a nivel de chatarra. Nuestras vidas económicas penden de un hilo.

Creo que este es momento para que el pueblo, el multitudinario, se apriete los cinturones y desde dentro del marco democrático recobre su poder.

Y la pregunta cae por su propio peso: ¿Cómo fomentamos y estrechamos vínculos como pueblo, como gobierno y como sociedad en los menesteres de gobernar para lograr una mejor calidad de vida?

Hay varias opciones pero en esta columna atenderé dos: la Asamblea Legislativa y la organizabilidad civil.

En nuestra Democracia, la única rama cien por ciento electas por el Pueblo es la Asamblea Legislativa. De ese poder emana todo lo demás y de ahí se legitima el gobierno.

Pero, ¿qué ha ocurrido?

Ciertamente, no hemos sido muy responsables en la utilización del mecanismo. En cada elección hemos tropezado con una misma piedra: la compra de imágenes del mismo discurso oligárquico y aristocrático, no la de los más virtuosos, sino de los que mejor representan el poder de la economía.

¿Hemos pensado alguna vez que en cada voto nuestro entregamos nuestro poder a otro?

Ahora, algunos se quejan de los mismos gobernantes que no supimos escoger bien. Entonces, la culpa no es de ellos sino de nosotros.

No lloremos entonces como niños lo que no hemos sabido defender como adultos.

Pienso que es tiempo para tomar más en serio el asunto de los procesos primaristas. Mi experiencia me dice que es desde ahí donde efectivamente escogemos a nuestros gobernantes. Luego de seleccionados los candidatos en primarias, los partidos se encargan entonces de correr con ellos, sean buenos o malos.

El problema es que, debido a la poca participación ciudadana en las primarias, es fácticamente fácil y probable falsificar la voluntad de una mayoría de pueblo. Con dos o tres guaguas llenas de personas que se muevan de un lado a otro para que puedan votar en ese otro lugar, es posible escoger al peor candidato. Después tendremos que chupárnoslo por cuatro años.

La Democracia Publica debe buscar las maneras de provocar a la gente para que vote en las Primarias tanto como lo hace en las Elecciones Generales.

De la misma manera tenemos que buscar los mecanismos para lograr una mayor participación ciudadana en todos los procesos de las instituciones del gobierno.

Las organizaciones de la sociedad civil me parecen una muy buena alternativa. Las he visto ocupadas por informarse bien para presentar sus puntos. La preocupación persiste en que como ocurrió en muchos sindicatos, líderes ideológicos logren asumir el liderato, desvirtuando entonces la misión que se le encomendó.

La propuesta propone fortalecer las capacidades de organizaciones de la sociedad civil para el trabajo colaborativo y el diseño e implementación de estrategias de incidencia con los poderes legislativos. De esta manera se busca activamente reducir la brecha existente entre representantes legislativos y la sociedad civil.

Según algunas lecturas, existen por lo menos tres niveles de la participación en las políticas sociales:

El primer nivel es el de la información, para poder analizar y generar propuestas que se apoyen en elementos o datos objetivos de la realidad que vive la gente.

Un segundo nivel es el de la opinión, a partir de una información oportuna y adecuada, los actores sociales pueden presentar sus posiciones sobre los asuntos que más les conciernen.

Y un tercer nivel es el de la toma de decisiones que implica tener voz en las opciones y alternativas de solución y en la importante fiscalización.

Así que opciones hay para que entonces no tengamos que llorar como niños lo que no hemos sabido defender como adultos.


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