Otra vez Malala

"Ahora sabemos nuevamente de Malala, pues se acaba de publicar el libro Yo soy Malala escrito por ella y Christina Lamb (corresponsal en Pakistán y Afganistán)".
Malala
Foto AP
Por Columnistas, EL VOCERO 4:00 am

Hace ya algún tiempo escribimos sobre el Día de Malala: el 12 de julio. Día que la comunidad internacional declaró oficial en honor de la jovencita paquistaní. Ella se dio a conocer a los once años con un blog de la BBC en el que escribía sobre la lucha de su familia por la educación de las niñas en su comunidad. Como les recordábamos en aquella columna, ella fue la adolescente baleada a quemarropa por los talibanes cuando volvía a su casa de la escuela en Pakistán el 9 de octubre de 2012. Este ataque fue en represalia por su valiente activismo en favor de la educación de todos los niños, y muy especialmente por el de las niñas del mundo que no gozan de los mismos derechos que los varones. A pesar del atentado que la mantuvo al borde de la muerte, pudo recuperarse y regresar a la escuela, pero tuvo que dejar su amado Pakistán. En el exilio ha podido continuar alzando su voz a favor de la educación.

Como reconocimiento a su valor y a su lucha, ha recibido numerosos premios: Premio Nacional de la Paz de Pakistán en 2011, Premio Infantil Internacional de la Paz en 2013 y el XXV Premio Internacional Catalunya también en 2013. Además, es la persona más joven que ha sido nominada para el Premio Nobel de la Paz.

Ahora sabemos nuevamente de Malala, pues se acaba de publicar el libro Yo soy Malala escrito por ella y Christina Lamb (corresponsal en Pakistán y Afganistán). El libro cuenta la historia de esta familia, especialmente de Malala, y su lucha por defender la educación de las niñas en una sociedad que privilegia los hijos varones. Fue precisamente su padre, quien apoyó a Malala a educarse. De hecho, el colegio al que asistía en Pakistán fue fundado por este.

Este singular libro nos sumerge en la historia de Malala y también nos permite conocer más sobre este lejano país y el Régimen talibán. Sin embargo, lo más importante es que nos hace tomar conciencia del poder que tiene levantar la voz para defender nuestros principios y derechos; lo que nos puede llevar a cambiar el mundo.

Los invitamos a leer esta hermosa historia de una adolescente que a los dieciséis años se ha convertido en un símbolo mundial de la protesta pacífica (Yousafzai, M., & Lamb, C., 2013, Yo soy Malala: La joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes. Madrid: Alianza Editorial). Historia en la que triunfa la educación y el deseo de superación. En estos tiempos en los que se debate tanto el tema de la educación y en especial, en la semana que se conmemora el natalicio de Eugenio M. de Hostos, que luchó por los derechos de la mujer, deberíamos tener muy presente el ejemplo de Malala. El hecho de que tanto los niños como las niñas gocen del derecho a la educación en nuestro país no es sinónimo de que exista la igualdad entre los géneros.
Deseamos hacer hincapié en que un pueblo sin educación está abocado al fracaso. Como dice Malala en su libro: “Tomemos nuestros libros y nuestros lápices; son nuestras armas más poderosas. Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo” (p. 273).

Dra. Hilda E. Quintana hquintana@intermetro.edu
Dra. Matilde García-Arroyo matildegarcia@intermetro.edu
InterMetro-Cátedra UNESCO para el
Mejoramiento de la Lectura y la Escritura


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