Petroglifos, pictografías y centros ceremoniales en Mona

La antigüedad de estas obras y descubrimientos pueden llegar hasta dos mil años antes de Cristo
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Suministrada
Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 4:00 am

Tercero de una serie

Si algo obtuvieron los arqueólogos británicos, Dra. Alice Samson de la Universidad de Cambridge y el Dr. Jago Cooper del Museo Británico al investigar recientemente la Isla de Mona, fueron planos de cuevas e ilustraciones a escala, técnica de dibujos de petroglifos y pictografías, así como nuevas propuestas cavernícolas registradas, incluidas en el libro ‘Arqueología de la Isla de Mona’ (ICP, 2003), de Ovidio Dávila Dávila.

Este enjundioso estudio de diversas cuevas, como la de las Caritas en Mona, encontró petroglifos con trazos tallados o grabados en piedra; y pictografías con trazos aplicados con colorantes minerales. Dávila Dávila decidió seguir el método utilizado por el espeleólogo cubano Antonio Núñez Jiménez; y permitir con ello, análisis comparativos de diseños y confección, versus el arte rupestre ya registrado.

La Cueva Las Caritas presenta rostros antropomorfos entre las paredes y pisos del pasillo interior, con las formaciones columnares y las estalagmitas, parecido al yacimiento precerámico de la Cueva Berna al Sur de República Dominicana. Parece un sitio de congregación, con rostros sencillos y elementos abstractos, confeccionado el arte, mediante el picado de la superficie.

Sigue en el inventario, en la ‘Cueva Negra’, a 35 metros sobre el nivel del mar, con un complejo sistema cavernoso, representando figuras humanas, iguanas y mariposas. Este espacio sufrió una difícil extracción de guano; y tiene un petroglifo y tres pictografías pintadas en negro, con cuerpo entero zoomorfo y rostro antropomorfo. Asemeja una rana estilizada que traza surcos con la punta de los dedos, en la blanda capa de calcite de las cuevas. Las piezas en negro son de la cultura taína, concluyó el autor.

El descubrimiento más espectacular de este arqueólogo correspondió a las localidades de las plazas ceremoniales taínas dedicadas a los juegos de pelota, íntimamente relacionados a sus rituales y asambleas socio-religiosas conocidas como areytos. Están las plazas ceremoniales o bateyes conocidas como Los Corrales, El Empalme y Los Cerezos, en forma rectangular con losas a ambos lados, indicativas de una población amplia dedicada a la práctica de rituales, en vista de una ausencia habitacional.

Lo más impresionante es que como punto de transbordo entre Quisqueya y Borinquen, Mona con varios milenios de historia, ha demostrado tener un papel muy importante en la historia antigua de esta parte del Caribe, con diversas generaciones aborígenes que ocuparon esta meseta, en el Puerto Rico prehispánico. Este estudio de Dávila Dávila investiga las realidades ambientales y ecológicas de la cultura precerámica (4000 a. de C.-100 d. de C.) de Mona; la cultura ostiones de Puerto Rico (600-1000 d. de C); y la taína (1000-1500 d. de C.) de este remoto islote.

Los españoles al conquistar a San Juan decidieron que la Isla de Mona se convirtiera en plaza de producción de casabe, pesca y como productora de hamacas y ropa, como se atestigua en documentos de la conquista; y con el descubrimiento de un fragmento de volante de huso plano-circular, como instrumento de hilar, confeccionado a base de una panza tallada de forma circular y luego agujereada en su centro.

Esta era la forma convencional en que los indios taínos confeccionaban estos volantes. Se descubrieron en la Cueva de las Caritas 13 petroglifos; en la Cueva Negra, tres pictografías; 24 pictografías espectaculares —cual si se trataran de obras contemporáneas abstractas—, en la Cueva Espinar; y 22 petroglifos en la Cueva Los Balcones. Cayó Mona con la Guerra declarada por Agüeybaná el Bravo a los españoles en 1511; y ya para 1518, aparece una relación de sus habitantes, pero convertidos al cristianismo, según aparece en el Archivo de Indias de entonces, antes de despoblarse el territorio.

Dos descubrimientos a posteriori lo han constituido la aparición de los petroglifos del ‘Sol’ de Jayuya con otro ‘Sol’ idéntico en Mona; y ‘Mujer de Caguana’ con el petroglifo casi igual de Mona, ubicado en Cueva Negra. Dávila Dávila ubica además a un tal ‘Juan de la Mona’ en una cocona repartida en Otoao en 1511, revelada por el arqueólogo Miguel Rodríguez López; que muy bien y presumiblemente, pudo ser el artesano de ambas obras repetidas. La antigüedad de todas estas obras y descubrimientos pueden llegar hasta a dos mil años antes de Cristo.

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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