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Pilar económico la banca

La banca ha continuado su reorganización intensa de los últimos cinco años
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EL VOCERO / Archivo
Por Carlos Antonio Otero, EL VOCERO 4:00 am

En medio de la precariedad económica de Puerto Rico y el indeseado derrotero a la insolvencia, la banca ha continuado su reorganización intensa de los últimos cinco años, mientras el gobierno reclama mayor participación de todos los sectores de la Isla para encarrilar el esperado avance económico.
En ese contexto, los ojos de los ciudadanos no se apartan de la banca comercial, instrumento que todos utilizan aunque las opiniones sobre su desempeño no siempre resultan favorables.
De esto está consciente Arturo Carrión, presidente de la Asociación de Bancos de Puerto Rico, quien recordó un estudio de hace varios años sobre las instituciones más confiables para los puertorriqueños.
“A la banca la critican mucho cuando cobra, pero en términos de la confiabilidad –según el estudio de hace varios años- salió como una de las instituciones de más confiabilidad, en un segundo lugar después de la Guardia Nacional”, señaló Carrión. Dijo que existen cambios de percepción en distintos momentos, pero los puertorriqueños van a los bancos porque “saben que su dinero va a estar seguro”.
Pero, cómo aporta la banca a la actividad económica de Puerto Rico? Carrión mencionó que la aportación se da en distintas maneras, desde su participación como motor para el manejo de transacciones y la generación de recursos para activar el desarrollo económico, hasta su participación contributiva, que estimó es significativa.
La banca paga contribuciones sobre el balance promedio diario de su efectivo, paga patentes, la llamada patente nacional, impuestos sobre la propiedad, entre otras aportaciones, lo cual significa una inyección considerable a las arcas públicas, detalló. A esto se suman los esfuerzos de responsabilidad social y cívica, y las aportaciones de las fundaciones de algunos bancos, que en muchas ocasiones no se divulga.
Dijo que además existe una serie de servicios que facilita el trámite de pagos y manejo de efectivo para el gobierno y los ciudadanos, y que de alguna manera despejan las oficinas públicas de servicio como las que cobran por el agua potable, la energía eléctrica y del lado privado, los pagos del servicio telefónico, entre muchos otros.
“Somos el mejor recaudador del gobierno”, puntualizó Carrión, y recordó que no por todos los servicios prestados al sector público hay un cobro de cuota. Por ejemplo, comentó que al Departamento de Hacienda le suplen informes específicos que contribuyen a la labor de fiscalización del estado, y por los cuales no hay cargos.
Tras la consolidación bancaria de 2010, cuando desaparecieron los nombres de tres bancos (Westernbank, Eurobank y RG Bank) y luego se retiró un cuarto (BBVA) del mercado local, ahora operan aquí el Popular, Citibank, Doral Bank, First Bank, Oriental, Santander y Scotiabank, como principales instituciones financieras. Como entidades financieras públicas se cuentan el Banco Gubernamental de Fomento, Banco de Desarrollo Económico y la Autoridad para el Financiamiento de la Vivienda.
Carrión explicó que las políticas de cautela de la banca para sanear sus activos y manejar más responsablemente su operación ante el cuadro fiscal de la Isla, han permitido mejorar la capitalización, tras los embates económicos de los últimos ocho años. No obstante, destacó que no se ha dejado de proveer financiamiento, aunque algunos economistas cuestionan que se necesita mayor actividad en ese sentido.
Al 2013, los activos de las instituciones financieras depositarias alcanzaron los $63,335.6 millones, una cifra comparable a los márgenes de 2001, cuando la economía de la Isla era distinta y había más bancos en el escenario. En los últimos 13 años, el pico más alto en términos de los activos, se registró en 2005, un año antes del inicio de la recesión económica, cuando llegaron a $101,274.1 millones. El capital de los bancos al 2013 fue de $7,209 millones.
Los préstamos contaron a 2013 unos $44,864.2 millones y en 2009 sumaron $62,724.4 millones. Los depósitos el año pasado cerraron en $48,013.5 millones (de esa cantidad cerca de $8 mil millones eran ‘brokered deposit’), y la mayor cantidad para un año desde el 2000 se tuvo en 2008 con $64,638.3 millones.

Carlos Antonio Otero, EL VOCERO

Editor de la sección de Economía del periódico EL VOCERO.


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