Podemos ser la nueva capital económica del Caribe

Detractores del informe tratan de tergiversarlo, argumentando que la estadidad propiciaría una mayor dependencia y que afectará nuestra economía
Capitolio
Por Columnistas, EL VOCERO 4:05 am

Continúa debatiéndose en Puerto Rico el reciente informe del ‘Government Accountability Office’ (GAO), que reveló que el E.L.A. fracasó y que la estadidad es viable y mutuamente beneficiosa para Puerto Rico y Estados Unidos, como resultado del equilibrio entre los beneficios y oportunidades que tendríamos y las aportaciones que realizaríamos al “pote” de recursos federales, como otros estados.

Detractores del informe tratan de tergiversarlo, argumentando que la estadidad propiciaría una mayor dependencia y que afectará nuestra economía, que dicho sea de paso, sigue empeorando bajo nuestro presente estatus territorial. Nada más lejos de la verdad.

Según el informe, bajo la estadidad Puerto Rico recibiría más recursos y asignaciones federales en igualdad de condiciones. El GAO reconoce que representarían una inyección significativa para nuestra economía. Estos viabilizarán obra física y social que permitirá generar empleos y nuevos ingresos por parte del Gobierno Central, municipios y entidades del Tercer Sector, entre otros. Y estas asignaciones no pueden considerarse como más mantengo ni dependencia, porque a diferencia de cómo pasa actualmente bajo el E.L.A., cuyo modelo depende en gran medida de mendigar fondos federales, aportaríamos al financiamiento de dichos programas como los demás estados.

De hecho, los programas y fondos federales tienen una razón de ser importante. Entidades como el Congressional Budget Office (CBO) consideran que éstos no reemplazan a programas e iniciativas de gobiernos estatales, territoriales o locales, sino que sirven como una asistencia complementaria para su adecuado desarrollo e implantación. Así, el sistema de asignaciones federales persigue redistribuir recursos entre comunidades e individuos, implantar efectivamente programas federales prioritarios, estimular la economía y utilizar a los gobiernos estatales y municipales como laboratorios de políticas públicas, para la experimentación de programas e iniciativas que le serían difíciles de implantar directamente al Gobierno Federal. Cabe señalar que el Federal Funds Information for States (FFIS), desarrollada por la National Governors Association (NGA) y la National Conference of State Legislatures (NCSL), estima que los fondos federales representan en promedio cerca del 30% de los ingresos de los gobiernos estatales. En el caso del Gobierno de Puerto Rico, los fondos federales representan poco más del 20% de sus ingresos.

Ahora bien, y como señalé anteriormente, lo importante es que la estadidad es más que fondos federales, porque además de los poderes políticos y las amplias oportunidades que brindaría, facilitará que podamos implantar un plan integral de desarrollo socioeconómico que permita aprovechar nuestra nueva estabilidad política y ventajas estratégicas, en términos de localización geográfica, cultura y capacidades de nuestra gente, para convertir a Puerto Rico en la nueva capital económica del Caribe y el conector entre el Norte y el Sur.

Puerto Rico como estado puede seguir modelos de desarrollo y buenas prácticas adoptadas exitosamente por estados como Florida, Texas, Nueva York, y California, quienes tienen una pujanza y producción económica individual equivalente o mayor que la de países desarrollados o emergentes. Incluso, según estudios del U.S. Conference of Mayors, existen regiones en diferentes estados que también tienen estas fortalezas y producción económica que ejemplifican las oportunidades de desarrollo bajo la Estadidad. Ejemplo de ello es la región encabezada por la Ciudad de New York que compara con Australia y supera a España, México y Corea del Sur; la de Los Ángeles que compara con Holanda y supera a Arabia Saudita; la región de Chicago compara con Suiza y supera Suecia y Argentina; Houston compara con Taiwán y supera a África del Sur y Colombia; Boston y Filadelfia individualmente comparan con Tailandia y superan a Dinamarca y Malasia; y las regiones de Atlanta y Miami individualmente comparan con Singapur y superan a Chile y Hong Kong.

Puerto Rico tendría este mismo potencial, aprovechando sus nuevos recursos y oportunidades, que incluyen 2 senadores y entre 5 y 6 representantes en el Congreso, para convertirse y destacarse como el principal centro comercial en nuestra región, capaz de atraer inversiones; de ser líder en la exportación de bienes y servicios y el turismo; de desarrollar centros de innovación y tecnología que la conviertan en un ‘Silicon Valley del Caribe’, y de posicionarse como un importante centro de transbordo y distribución.

Queda de nosotros exigir que se encamine esta transformación, para asegurar el desarrollo sostenible de Puerto Rico.


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