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Preparados para lo peor

Ante la posibilidad de un paro general, todos los sectores han tomado iniciativas para garantizar los servicios primarios de agua y luz, han incrementado sus inventarios y hasta se han apertrechado de gasolina, para no detener sus operaciones
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Por Ileanexis Vera Rosado, EL VOCERO 4:10 am

Ante las continuas amenazas de los principales grupos sindicales del país de concretar próximamente un paro general, las organizaciones que representan al sector industrial y comercial tienen delineado desde ya un plan preventivo para minimizar el impacto que dicha estrategia podría causar a sus respectivos negocios y a la economía.

De hacerse realidad el anunciado paro general, cerca de 40,000 empleados unionados se declararían en huelga, lo que redundaría en la pérdida diaria de $80 millones. Si se alarga la paralización durante 30 días, el desastre económico sería cercano a los $2,400 millones.

Tanto la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), como la Unión Independiente Auténtica (UIA) de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la Autoridad de los Puertos (AP), la Autoridad de Carreteras (AC), la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA), la Corporación del Fondo del Seguro del Estado (CFDE) y la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) han hecho pública su intención de detener el páis. Esto significaría, que la mayoría de los servicios esenciales, terrestres y de flujo comercial, ya sea por aire y tierra, podrían estar en riesgo.

Las uniones mantienen una lucha contra el Gobierno por la posible firma de la Ley de Sustentabilidad Económica. De esta aprobarse, las organizaciones verían congelados la mayor parte de los beneficios negociados en los convenios colectivos. La fecha final para la firma es el 30 de junio.

Tan recién como el pasado jueves, dichos gremios obreros llevaron a cabo una manifestación, la cual detuvo las operaciones en gran parte de las agencias gubernamentales. El Centro Gubernamental de Minillas fue escenario de la mayor concentración. Incluso, los unionados bloquearon el acceso del túnel de Minillas.

Ante la posibilidad de que este escenario sea mayor, todos los sectores han tomado iniciativas para garantizar los servicios primarios de agua y luz, han incrementado sus inventarios y hasta se han apertrechado de gasolina, para no detener servicios como la entrega de suministros y órdenes. Otros simplemente buscan evitar la interrupción en sus operaciones.

Gran parte ha desarrollado un plan estratégico para minimizar los daños que les pueda ocasionar un venidero paro general.

Waleska Rivera, presidenta de la Asociación de Industriales de Puerto Rico, explicó que desde la semana pasada, ante las informaciones que trascendieron de un paro, sostuvo una reunión con los directores ejecutivos de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y su personal para diseñar un plan de contingencia que evite la paralización de estos servicios básicos a sus socios.

“En nuestra reunión se acordó la designación de un personal que atenderá a nuestros socios por región, contactos que ya le fueron entregados a toda nuestra matrícula. Ante la eventualidad en este particular estamos atendidos. El efecto en nuestro sector va más allá del agua y la luz, dependerá del área que opten por impactar, ya que si deciden paralizar los muelles, no se nos permitiría sacar la materia prima, lo que nos obliga a paralizar la operación, lo que representa millones de dólares en pérdidas y para nuestros empleados son días sin devengar ingresos, lo que es un efecto bien negativo para la economía del país, principalmente en los momentos en que vivimos”, explicó Rivera.

Sostuvo además, que llegaron a unos acuerdos con los suplidores de combustible, para que le den prioridad a las manufactureras y varias compañías ya se han alineado en esa dirección. Agregó, que también han incrementado la disponibilidad de materia prima para garantizar la operación por un tiempo corto, pero aceptó que el éxito de las medidas dependerá de la prolongación de un paro y su efectividad en lograr o no detener las operaciones esenciales.
“Esta iniciativa es nefasta para la economía por su efecto multiplicador en todos los niveles, hasta en el laboral, que es el que alegadamente están defendiendo las uniones”, sentenció Rivera.

En el caso de los comercios, la historia no parece ser distinta.  Jorge Cañellas, presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico, coincidió en que han trabajado en un plan de contingencia que atiende todas estas circunstancias poco usuales, incluyendo un paro general. Aunque se reafirmó esperanzado en que finalmente este paro no se materialice, sostuvo que su efecto dependerá en gran medida de la prolongación del mismo. Aceptó que gran parte del sector comercial cuenta con plantas eléctricas y cisternas de agua que les garantizan servicios básicos y gran parte de la matricula ha incrementado su inventario para minimizar el riesgo de verse obligados a detener sus operaciones.

“El efecto mayor se verá en aquellos comercios que se le imposibilite incrementar su inventario y dependa a corto plazo  del despacho de la mercancía para suplir una demanda o un especial. Entiendo que la estrategia de un paro general no abona nada a la situación actual. Al contrario, se vive un momento en el que todos tenemos que poner nuestro granito de arena y la empresa privada lo ha estado haciendo”, enfatizó Cañellas.

Para la presidenta del Centro Unido de Detallistas, Enid Monge, quien representa al sector de los pequeños y medianos comerciantes, la preparación ha sido una prioridad estos días. “Nuestros socios también se han estado preparando para la eventualidad. Han garantizado la permanencia de los servicios de agua y luz, han incrementado sus inventarios y han diseñado planes de contingencias. Sin embargo es una realidad que todas estas medidas se sostienen por un tiempo limitado, en la medida se prolongue el paro se van deteniendo las operaciones y con ello penalizando lo que se quiere defender, el fortalecimiento de la economía en el país, lo que nos conviene a todos”, puntualizó Monge.

Ileanexis Vera Rosado, EL VOCERO

Graduada de Maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez y egresada de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, con más de 20 años de experiencia como periodista en prensa escrita, radial y televisiva.


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