Prioridades

Es muy común intercambiar las prioridades de sitio lo cual lleva a cabo un desajuste en los valores
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Por Wilfredo Peña Moredo 4:02 am

Estoy seguro que en muchas ocasiones nos hemos sentido confundidos y frustrados porque no pudimos lograr los planes que nos habíamos trazado. De igual manera, en innumerables ocasiones y con diferentes personas nos hemos sentido decepcionados porque lo que esperábamos no se materializó. Es en estos momentos donde podemos hacernos una pregunta que quizás tiene la facultad de brindarnos una cierta claridad sobre lo que nos está sucediendo. ¿Cuáles son mis prioridades? A mí siempre me ha gustado poner las prioridades en escala. Es decir, conocer lo que es importante y lo que es menos importante; y lo que no es importante. Aquí está el núcleo, la brújula que nos guiará a través de la vida.

Es muy común intercambiar las prioridades de sitio lo cual lleva a cabo un desajuste en los valores. Por ejemplo, en mi vida, mi relación con Dios: conocer su voluntad, discernir lo que Él quiere para mí, encontrarle sentido a lo que muchas veces carece de sentido, mirar las personas y cosas con una perspectiva amplia y trascendental es importante.

Lo es, porque de ahí depende toda mi perspectiva ante la vida. De ahí depende mi paz, mi sentido de coherencia con lo que me rodea, mi tolerancia y paciencia, con los demás y sobre todo la fortaleza para seguir adelante a pesar de…
Después viene lo menos importante pero que sigue siendo importante: mis familiares y amigos, mi trabajo y quehaceres con el mundo que me rodea. Con sus altas y bajas. Son menos importante porque son más cambiantes y como cambiantes que son no las puede absolutizar. El absolutizar lo cambiante es lo que muchas veces nos desgarra el corazón y nos quita un pedazo de vida.

Jesús de Nazaret nos explica en Lucas 14: 25-33 cómo sus verdaderos discípulos se convierten en discípulos verdaderos. Es decir en hombres y mujeres que saben equilatar las personas y las cosas de manera que nada ni nadie les pueda quitar lo esencial de la vida. La Santa de Ávila, Teresa de Jesús solía llevar en su breviario esta letrilla que
sumariza de una manera admirable la filosofía de la vida.

“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, la paciencia, todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta.”

Al tener a Dios como fuente firme este nos da el punto de referencia para que todo caiga en su lugar y tome su lugar adecuado. De ahí que mis prioridades tengan su lugar y no me confunda de tal manera que al alterarlas me quiten la paz. Después de aquello que es lo más importante y lo menos importante entramos en el campo de lo no importante. Es triste y lamentable ver cómo lo menos importante se ha convertido para muchos en ‘lo más importante’. Cuantas personas hoy sufren de una crisis financiera, afectiva y espiritual por haber hecho de lo superficial y pasajero algo tan importante que les llevó a la crisis actual que atraviesan. Piensen solo en la necesidad de tener un carro nuevo, una ropa de marca, una casa en tal lugar, y usted se dará cuenta cuánto se paga por algo tan fugaz. No siempre el niño que tiene más juguetes es el que juega más y mejor. Creo que convendría para terminar hacernos unas preguntas sencillas:
¿Qué es hoy para mí lo más importante?¿Qué es para mí lo menos importante?¿Qué para mí no tiene importancia?
Creo que el responder estas preguntas con sinceridad de corazón te podrá brindar un norte para que sepas donde te encuentras y cuál es la fortaleza de tu vida.

Wilfredo Peña Moredo

Párroco Iglesia Santa Bernardita


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