Prisa, mala consejera

"No hay razón por la cual una vigorosa defensa de los derechos del consumidor requiera hacerle la vida cada día más difícil al comerciante"
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EL VOCERO / Archivo
Por Editorial, EL VOCERO 9:42 am

Si sigue como va, el Departamento de Asuntos del Consumidor corre el riesgo de convertirse en el Departamento Contra el Comerciante.

No hay razón por la cual una vigorosa defensa de los derechos del consumidor requiera hacerle la vida cada día más difícil al comerciante. Una cosa no se logra con la otra. Al revés. Pero tal parece que el actual Secretario del DACO a menudo no entiende la diferencia.

Al licenciado Nery Adames se le reconoce su entusiasmo y su entrega a la labor que realiza. Pero su gestión a veces parece estar más motivada por controlar, limitar o incluso extinguir las posibilidades de éxito de los comercios que por asegurar que éstos sirvan justa y equitativamente a los consumidores. Es una visión errada y contraproducente. Los comercios existen para servir a los consumidores. Si estrangulas al comerciante, lo que haces es limitarle las opciones al consumidor, no proteger sus derechos.

Tal es el caso de las enmiendas propuestas por el Departamento de Asuntos del Consumidor a su Reglamento Contra Prácticas y Anuncios Engañosos. Si se adoptan tal cual están propuestas, dichas enmiendas pudieran tener el efecto de limitar la información disponible a los consumidores mediante ‘shoppers’, hojas sueltas y otras publicaciones, tan indispensables para que estos puedan hacer la planificación adecuada de sus compras, particularmente en estos tiempos de estrechez económica.

El nuevo reglamento impone, por ejemplo, requerimientos tan onerosos en términos de la disponibilidad de inventario de productos en especial más allá de lo que pueda ser la demanda razonablemente anticipada—con el consecuente incremento en los costos operacionales del comercio—que importantes voces del sector detallista anticipan ya que el resultado neto será sencillamente menos productos, menos variedad y menos opciones para el consumidor.

Particularmente incomprensibles son algunas de las nuevas disposiciones del Reglamento que aplican específicamente a las ventas llamadas ‘del madrugador’ del viernes posterior al Día de Acción de Gracias. Bajo el nuevo reglamento, para las ventas de ese día, que no para los otros días de especiales, los comercios ya no podrán limitar el número de unidades de un producto que anuncien en especial—como, por ejemplo, cuando anuncian ‘X número disponible por tienda’ o ‘mientras duren’—sino que presumiblemente tendrán que tener disponibles un número ilimitado de unidades, algo que operacionalmente resulta prácticamente imposible. Tal pareciera que a algún genio se le ocurrió que si se le prohíbe a los comercios la posibilidad de limitar el número de productos que van a poner en especial, como por arte de magia se eliminará el frenesí de compradores brincando unos por encima de otros para alcanzar el producto que buscan antes que se acabe. Es más, ya no tendrán que madrugar.

Lo que más preocupa al sector comercial, y con razón, es la prisa con la que DACO pretende aprobar las enmiendas al reglamento, presumiblemente para lograr que esté vigente antes de la próxima temporada de ventas de Acción de Gracias y Navidad. Indican los comerciantes que las decisiones de compra de inventario para esta temporada se tomaron hace meses y que, por lo tanto, imponer un nuevo reglamento de forma tan apresurada resultará caótico.

Uno pensaría que con experiencias como la de la desastrosa implantación del IVU en los muelles hace apenas dos semanas, la administración habría aprendido que a la hora de implantar nuevos reglamentos que requieren que miles de comerciantes ajusten sus sistemas para cumplirlos, la prisa es mala consejera.


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