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Proselitismo en las agencias

Las asociaciones proselitistas no cumplen ninguna función en el gobierno.
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Por Hugo Rodríguez Díaz 4:12 am

El pasado sábado un grupo denominado ‘Servidores Públicos Estadistas’ celebró una asamblea y, entre otras cosas, aprobó una resolución para rechazar la propuesta del gobernador Alejandro García Padilla de eliminar los grupos de activismo político en las agencias del país. El instinto de supervivencia que tiene todo animal se manifestó a menos de una semana del discurso del primer ejecutivo.

Por suerte, los llamados servidores públicos estadistas no son sofisticados y en la propia asamblea dejaron ver la verdadera razón de su protesta. Desde arriba el flautista les dijo el libreto: Invoquen el derecho constitucional a la libertad de expresión. Pero esa no era la verdadera motivación. La música de hechizo que hace mella en los fanáticos los llevó a derroteros menos altruistas y así fue como aprobaron otras resoluciones de apoyo a varios candidatos, entre ellos, el hijo de Rosselló, quien por pura casualidad estaba presente.

Les propongo por un momento que aceptemos las siguientes hipótesis como si fueran ciertas: Estamos en 2017 y el aludido candidato ha ganado las elecciones. Sé que es duro el ejercicio, pero no se vayan todavía. Presumamos además, que surge una vacante en uno de los departamentos de la Rama Ejecutiva. Uno de los aspirantes es un empleado que lleva quince años en la agencia, nunca se ausenta, conoce todos los procedimientos y es muy eficiente. La plaza a disposición es el paso lógico de ascenso para el anónimo funcionario. El otro aspirante es uno de los servidores públicos estadistas, lleva apenas cinco años en la dependencia, pero vendió taquillas para los cumpleaños del hijo del mesías, siempre decía presente a la hora de decorar postes y plazas con retratos del sonriente heredero y en la agencia llevaba la cuenta de los que cooperaban con las actividades y ayudaban a alcanzar las cuotas. Era de las voces más activas al movilizar la asociación en la recolección de donativos para la campaña. Hasta aquí la hipótesis. Ahora viene la pregunta. ¿A quién le darán el ascenso?

Las asociaciones proselitistas no cumplen ninguna función en el gobierno. Por el contrario son perniciosas porque fomentan la división entre compañeros de trabajo, menoscaban el principio del mérito y desmoralizan a los que cumplen su deber. Además, las actividades políticas en el trabajo son actos de corrupción. No le pagamos a nuestros servidores públicos para promover una caravana, preparar listas de asistencia o vender boletos para un candidato.

Si hubiera una discusión seria sobre los derechos constitucionales, habría que decir que no existe un derecho absoluto a la libre expresión y que es legítimo limitar tal derecho en el ámbito del empleo público. La discusión jurídica es importante y debe darse en el marco de seriedad y ponderación que figuras jurídicas tan fundamentales ameritan.

Mientras tal discusión se da, el flautista seguirá tocando y allá irán los incautos detrás de la melodía que los hechiza y los hace caminar en fila. Pero que nadie se salga de la línea, les dice el que toca la música, que hasta ahí llega la libertad de expresión.

Hugo Rodríguez Díaz

Abogado, escritor y colaborador de El Vocero


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