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Puerto Rico: un gran balde de jueyes

Tenemos un falso orgullo que solo sale a flote en canciones "patrióticas", pero a la hora del mambo somos un gran balde de jueyes.
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Por Alexis Zárraga Vélez, Redactor elvocero.com 6:00 am

Puerto Rico es un país donde la crítica constructiva es considerada un garrafal insulto al ego nacional. Es por eso que le creemos a cualquier extranjero que nos echa flores o que nos “regala” un sospechoso video -que por “casualidades” de la vida se hace “viral”- de una isla menuda y compleja en solo 120 segundos. Por dos minutos estuvimos en Disney, e ignoramos la realidad del deambulante de Puerta de Tierra, los caballos flacos y demacraos comiendo de los drones, los bastones de seguridad de los carros en los estacionamientos a plena luz del día; y el sentido de pertenencia que adquiere el boricua cuando guía y otro conductor mete la señal, porque aquí es más fácil que te ceda el paso un Ovni en la Ruta Extraterrestre de Lajas que cambiarse de carril civilizadamente en una carretera normal.

Luego que salió a la luz un estudio donde nos decían que los taínos no existieron, teníamos el alma herida. Al parecer estos muchachitos faltaron a las clases de Estudios Sociales, donde Misis Jiménez nos dio la cantaleta un fracatán de veces que nuestros aborígenes venían de Venezuela. Seguramente creían que los taínos salieron por generación espontánea con lágrimas del Yunque. Supongo que si se descubriera que los nativos de Boriquén eran los violadores de la Antillas o los que repartían mazucamba en todo el Caribe, eso cambiaría lo que somos hoy, y siglos después jamás hubiésemos metido a una muchachita en una casa de cristal pa’ mirarla asombrados como si fuera un hamster en una jaula… ujum.

Con el autoestima desmoralizada, el video de los chamacos canadienses nos “vino bien”. Recordamos que tenemos montañas, El Morro, playas, y que el sol entra por Culebra y se esconde por Mayagüez. ¡Pompiaera! Nos emocionamos porque nos mostraron la chulería estética y lo que ya sabemos que tenemos. ¿Pero y qué más? ¿Y si eso se acaba? ¿Qué nos queda? ¿Solo somos una postal que diga ‘Greetings from Puerto Rico’ y una foto de una charca? ¿Qué somos?

Por décadas, el boricua lleva un contradictorio discurso de amar lo de aquí, pero no a los habitantes. Tenemos un falso orgullo que solo sale a flote en canciones “patrióticas”, pero a la hora del mambo somos un gran balde de jueyes. Si usted tira jueyes en un balde, podrían salir y escapar, pero no lo hacen porque se halan por las patas cuando ven que uno está logrando el cometido. En Puerto Rico, si usted no pertenece a la realeza boricua -que incluye las nuevas monarquías pueblerinas donde Dios elige pintorescos alcaldes y estos le pasan la corona a su prole, con el único mandato de tirar brea en la calle cada cuatro años- sabrá que el camino al progreso viniendo desde abajo es muy difícil. ¿Quién impide ese progreso? Nosotros mismos, quienes tenemos sembraos entre ceja y ceja el “cada quien tire pa’su la’o”.

Lo vemos todos los días. Hay un debate de la forma en que se maneja la Autoridad de Energía Eléctrica y cómo afecta a los consumidores. Mientras todo indica que la AEE hay que romperla y hacerla otra vez, el pueblo solo ha gritado por una cosa: los sueldos de los unionados. O sea, salió a la luz pública un montón de cosas que escandalizarían a una nación cuerda, pero seguimos peleando porque fulanito entró por pala y está a 25 pesos la hora sin tener un bachillerato. Aquí yo creo que ni siquiera les molesta “la pala”, porque al ser la orden del día en los empleos ya lo toman como algo “normal”; pero el que fulanito cobre “bien” con menos estudios que otras personas los pone a parar la trompa y a mirar atravesao. Podemos pelear para que haya más igualdad económica en la sociedad y todos cobremos más, pero no queremos eso. Queremos que fulanito cobre menos de lo que se gana, así que demonizamos a los de las uniones porque luchan por sus derechos.

Ocurre en otros trabajos. Tienes ímpetu y ganas de meter mano en tu faena, y en el proceso encontrarás metías de pie e ineptos con poder que mancillarán tus deseos. Si logras dar unos cuantos pasos, no hagas alarde ni celebres mucho, porque si los demás se enteran, te van a querer dar pa’ bajo. Este es el país donde ser un joven prospecto es visto como una amenaza. Así que cuando das un minúsculo vestigio de tus capacidades, no tendrás tiempo ni pa’ poner las habichuelas a ablandar porque te van a sacar del medio. Incluso, miren si el puertorriqueño es trivial, infantil y majadero que hasta protestan si sutanita tiene más followers en Twitter que otra persona.

Hasta después de viejos estamos dando quejas en redes sociales de comerciantes locales si nos dan los tostones fríos, porque alguien tiene que atender nuestras ñoñerías, demostrando nuestra naturaleza de echarnos fango hasta en las cosas más simplonas. Aquí vemos a alguien limpiándose la cara en el río, y no le avisamos que están lavando morcillas más arriba. Ya ni nos soportamos y el hastío cruzó mares, que hasta la gente de Vieques está clamando independizarse de Puerto Rico, mas no así de Estados Unidos. Aguántalo ahí… aclárame eso.

En mi isla cuando vas decidido a superarte en el mundo empresarial, escucharás gente que te dice “no te vendas”. ¿Venderse a qué diantre? ¿O es que uno pa’ ser considerado “humilde” tiene que estar en la prángana? Entre azules halando a rojos, rojos halando azules, y verdes mirándose el ombligo, también tenemos adicción a estar estancaos. Hace tiempo confundimos el conformarnos con la esperanza, y somos tan perversos que le tiramos la mala leche a los que vienen fajándose y dejando el cuero desde el fondo. Sentimos mucho orgullo por el que brilla afuera, pero a los que viven aquí estamos constantemente dándoles tortazos pa’ que no echen pa’ lante.

Como si la cosa no estuviese chavá, los que mágicamente logran estar un chispito mejor (ya sea porque se largaron de la ínsula, tuvieron un golpe de suerte o vienen de familias pudientes) empiezan a presumir hasta de las Frozen Margaritas que se están bebiendo en Chili’s, para así saciar su sed de “envídienme” y demostrar que el boricua tiene por ancestro a la serpiente que le tiró el trambo a Eva. Tan canalla es el que hala patas como el que va subiendo y patea.

El boricua exiliado no se comporta de esa manera. Se mudan a otros países, hacen comunidades y se dan la mano aunque la piña esté agria. Quizás por la nostalgia, quizás porque fuera del ’100 por 35′ la conciencia hace acto de presencia. Pero aquí en la isla, nos estamos mordiendo por los rabos. El egoismo y el individualismo sobrepasan el verdadero amor patrio. Entonces, ¿cómo este país va a mejorar cuando sus habitantes están todos los días metiéndose puñalás unos a otros en todos los niveles sociales? No podemos prosperar actuando como jueyes. Para reformar este país, tenemos que cambiar nosotros primero.


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