Retrospectiva del maestro Martorell en La Habana

El artista exhibe a partir de este sábado en el Museo Universal de Bellas Artes de Cuba, ‘Imalabra’, un viaje artístico y cultural desde 1968 hasta el presente
martorell
ESPECIAL PARA EL VOCERO/ Roberto Bello
Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 4:00 am

PRIMERA PARTE
LA HABANA, Cuba—El maestro Antonio Martorell nunca imaginó que tras desmontar en otrora, dos de sus monumentales pinturas del Tribunal Supremo de Puerto Rico en protesta por su desbalance ideológico, iría a celebrar su retrospectiva de 50 años de labor en las artes plásticas –que inaugura en el Museo Universal de Bellas Artes de Cuba, este próximo sábado-, en una antigua sede de un centro asturiano que también sirvió hace más de medio siglo en otro tribunal supremo. La exposición titulada ‘Imalabra’, ante esta sorpresiva coyuntura, ofrece un viaje artístico y cultural desde 1968 hasta el presente, para convertir, como dice, esta retrospectiva en una prospectiva.
“Cubre alrededor de cinco décadas de producción de la obra gráfica y dibujística sobre papel y tela y todo va colgado o yacente en el piso, en un montaje muy particular que abre caminos a la museología del Caribe. Hay cosas desde los años 60, con las barajas Alacrán, que fue mi primera exhibición individual ya formal, y pasa por las series de ‘Salmos’ de Ernesto Cardenal, parte de mi temporada mexicana con ‘Nocturno rosa’ de Xavier Villaurrutia, ‘Poemas de la oficina’ de Daniel Benedetti, ‘El velorio’ y el ‘Catálogo de objetos’ hasta lo más cercano que son cosas que se hicimos a propósito de esta exposición. Trabajamos con la franca intención de convertir esta retrospectiva en una prospectiva, con dos piezas nuevas. Cuando hablo de nosotros, no lo digo en el sentido de la majestad o el papado, sino en el hecho de que siempre trabajo en taller. Me parece injusto decir que yo hice o hago, porque trabajamos mucha gente y con una cantidad de colaboradores determinantes en el producto final y el montaje, como ha sucedido con los directivos, profesionales y empleados de este museo”, expresó Martorell mientras degustaba un típico café expreso en el Hotel Inglaterra, el más antiguo de esta capital.
En Ponce, se hizo la nueva pieza ‘Las Antillas Letradas’, que es una reflexión sobre las letras caribeñas partiendo de las tres literaturas principales, sus tres idiomas principales del español, el ingles y el francés, con los textos en su idioma original y el rostro de los letrados y sus nombres, sobre un fondo de un mapa del archipiélago caribeño del siglo antepasado. El biógrafo del artista Antonio Díaz-Royo apunta que incluida está en este mural toda una humanidad isleña, que ha dejado y continúa la lucha centenaria por afirmar su propio destino. Figuran en ese imaginario, celebridades históricas como Franz Fanon, Derek Walcott, Aime Cesaire, Julia de Burgos, Jamaica Kincaid y José Martí, Juan Pablo Duarte, Rosario Ferré, José Lezama Lima y Luis Rafael Sánchez.
“La pieza está hecha en xilografía pero luego se hace una especie de sándwich cubano, entre la xilografía basada en su impresión original, frotada sobre papel a su vez sobre la matriz y luego pasada por el scanner digitalizado. Queda entonces hecho un sándwich entre mapa, texto original, nombre, letra y rostro. Se creó un trabajo modular que mide alrededor de nueve pies de ancho por cuatro de alto, multicolor y asemeja una colcha de retazos como hacían nuestras abuelas en toda la región. Es como una colcha de retazos que es como son nuestros pueblos. Estamos retazados, no retrasados, por el mar y por los distintos imperios que han ocupado nuestras aguas y que se han ocupado de dividirnos lingüísticamente. Aunque, tuvimos la dicha, de que un elemento traído como esclavo, el africano, se encargó de unirnos más allá de las diferencias políticas y lingüísticas. Si somos un caribe, se lo debemos en gran medida a esta sangre africana que corre por todas nuestras venas”, agregó el artista.
Tanto el título y el concepto de esta muestra, ‘Imalabra’, recuerda Martorell que comenzó con la joven entonces, pero pujante, gran tradición cartelística puertorriqueña -de la promoción de los años 50-, donde se unieron la imagen y la palabra en una nueva unidad. En esto, se acredita sobre todo al maestro Lorenzo Homar, objeto de la celebración del centenario de su nacimiento en el Taller de Gráfica Experimental de La Habana con el cual Martorell, ha laborado desde los años 80. Se creará en su honor, un portfolio con artistas de gran renombre, quienes reinterpretarán la obra de Homar y que viajará por distintos países. ‘Imalabra’, tiene pues, una deuda enorme con el maestro Homar y con esa necesidad que ha tenido por más de un siglo el puertorriqueño, de reiterar en palabra y en imagen, en imagen y palabra, como recalca este creador, “el apuntar, reforzar y hacer hincapié, a veces celebratorias, otras dolorosas, de lo que es ser boricua”.
‘Imalabra’ es nada menos, que un modo de expresión. En el caso de Martorell no solo lo constituye lo impreso, dibujado, pintado y pegado, sino lo expresado en escena, como demostró en el hemiciclo de este gigantesco museo, con el estreno de su obra ‘veveviejo’, ayer y antier, con dirección de Rosa Luisa Márquez.

Jorge Rodríguez, EL VOCERO

Laureado periodista reportando por más de dos décadas en EL VOCERO sobre los eventos de arte y cultura de Puerto Rico y el mundo.


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