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Silencio cómplice

La difusión de los acontecimientos es de entera simpatía con el actual gobierno
LOGO DE LA POLICIA (FOTOS: LUIS ALBERTO LOPEZ)
Por Mario Ramos Méndez 4:20 am

Un policía llama a su novia, también policía, para que llegue hasta La Fortaleza, donde él trabaja, porque tiene deseos de verla. El policía, que es casado, le pide que llegue con su uniforme de agente. La intención era que tuvieran sexo oral en una de las oficinas de la Mansión Ejecutiva. Seducido por él ella accede al acto de erotismo y semanas después el Pueblo de Puerto Rico se entera.

El susodicho grabó el acto y fue divulgado en las redes sociales. Los grupos que defienden a la mujer, que tradicionalmente apoyan al Partido Popular, mantuvieron silencio sobre el asunto. El gobernador aprovechó el silencio cómplice de la prensa y evadió dar explicaciones y la toma de decisiones.

Hacen una prueba para detectar el uso de sustancias controladas a todos los empleados de La Fortaleza. Se comentó luego que, misteriosamente, dos de ellos dejaron de trabajar en dicho lugar. Un fuerte rumor de que ambos dieron positivo corrió como la pólvora y se convirtió en vox populi; todo el mundo lo comentó en las redes sociales y fue por ese método que la información llegó al Pueblo. Gracias al silencio cómplice de la prensa el Gobernador evadió dar explicaciones y tomar decisiones.

Una abogada, asesora del Gobernador de Puerto Rico, tiene un accidente en la avenida Franklin Delano Roosvelt en Hato Rey. Se dice que conducía una Mini Cooper y que estaba en estado de embriaguez. La noticia sale de manera tenue tiempo después en los medios de prensa. Gracias a nuestra prensa colonial el gobernador no dio explicaciones y tampoco tomó decisiones.

Una compañía es contratada para que pase una manguera con un chorro de agua a presión para limpiar las murallas centenarias de La Fortaleza, que son monumento histórico y que, al igual que la antigua ciudad, fue declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad. La acción de limpiar las murallas de esa manera puede ocasionar daños severos a la antigua estructura. La imprudente y negligente orden fue dada por el Administrador de La Fortaleza. Gracias al silencio cómplice de la prensa el gobernador evadió darle explicaciones al Pueblo y evadió la toma de decisiones.

Hace unas semanas, tarde en la noche en una oscura carretera de Patillas, ocurrió un aparatoso accidente donde fallecieron dos personas. La persona que lo ocasiona conducía en estado de embriaguez, muriendo él y el conductor del vehículo impactado. Trasciende que la persona que ocasiona el accidente era el Jefe de la Compañía de Parques Nacionales y conducía un vehículo propiedad del Gobierno de Puerto Rico. Lo escoltaba una funcionaria de La Fortaleza.

El gobernador se enteró de inmediato, pero luego dijo que no lo sabía. Los familiares de la otra persona fallecida informaron que demandarán al Gobierno por los daños causados. Gracias al silencio de la prensa el gobernador evadió dar explicaciones al Pueblo.

Con evidente excepción de EL VOCERO, en Puerto Rico no sucede nada trascendental, según los medios. Si sucede, la difusión de los acontecimientos es de entera simpatía con el actual gobierno. La Fortaleza es un antro de corrupción donde la moral pública se usa de manera sanitaria. Gracias al silencio cómplice de la prensa el gobernador, como el consentido hijo menor de la casa, hace siempre lo que le viene en ganas.


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