Status político y economía

"...lo que es irrefutable empírica e históricamente es que la incertidumbre respecto a nuestro futuro político, la falta de poderes políticos y la disparidad en la asignación de los fondos federales han mantenido a Puerto Rico rezagado inclusive en las épocas de expansión económica (1950-1973) respecto a los 50 estados de la nación".
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Por Jaime Benson 4:00 am

Desde 1940, Luis Muñoz Marín y el alto liderato del Partido Popular Democrático (PPD) han propulsado con cierta efectividad la idea de que el status político territorial-colonial de Puerto Rico en nada incide en las insuficiencias económicas y problemas sociales que históricamente ha experimentado la isla. Hasta los otros días, el alto liderato del PPD argumentaba que era imperativo primero resolver los graves problemas económicos y sociales, como el alto desempleo y la criminalidad, antes de poder atender adecuadamente el problema del status.

Dicha desvinculación entre status político y economía ha tenido que ser descartada por el liderato del PPD ante la evidente bancarrota económica, fiscal y crediticia del ELA territorial-colonial y las consiguientes presiones de Casa Blanca para resolver nuestro histórico problema de status avalando la iniciativa plebiscitaria federal. Ahora hasta el ex gobernador Rafael Hernández Colón reconoce que el plebiscito federal para resolver nuestro status político “nos brinda la oportunidad de obtener los instrumentos y establecer las reglas del juego que han de prevalecer para optimizar nuestra recuperación económica” (El Vocero, 22 de julio de 2014, p.13).

Sin embargo, el distinguido colega Elías Gutiérrez insiste en el argumento de que nuestros graves problemas económicos no tienen ninguna relación con el actual status político de la isla y cito: “No creo que nuestros problemas de insuficiencia económica son producto del estatus que se adoptó, por el contrario, nosotros hemos vivido varias etapas, unas de crisis, otras de expansión, se creó la clase media, el país se industrializó y todo eso ocurrió con la fórmula de relación existente. (metro digital, 24 de julio de 2014). Según Gutiérrez el problema radica en la malversación de las riquezas isleñas por distintas administraciones gubernamentales.

Sin duda, el mal manejo del presupuesto gubernamental y de la deuda pública por diversas administraciones gubernamentales han incidido en agravar la crisis institucional económica del ELA territorial-colonial. Pero lo que es irrefutable empírica e históricamente es que la incertidumbre respecto a nuestro futuro político, la falta de poderes políticos y la disparidad en la asignación de los fondos federales han mantenido a Puerto Rico rezagado inclusive en las épocas de expansión económica (1950-1973) respecto a los 50 estados de la nación. Esto lo reconoce el último Informe del Grupo de Trabajo de Casa Blanca sobre el status político de Puerto Rico de marzo de 2011, cuando afirma: …la cuestión del estatus y la economía están estrechamente vinculadas… la incertidumbre sobre el estatus está frenando a Puerto Rico en materia económica. ( p. 36)

Puerto Rico durante todo el siglo XX y lo que va del XXI ha tenido la extraña distinción de ser la jurisdicción estadounidense de mayor desempleo, mayor pobreza y estancamiento económico. Tan es así, que inclusive en la llamada época de oro de la industrialización las tasas de desempleo se mantuvieron en dos dígitos (un promedio de 13.1% anual), nunca logrando el objetivo de pleno empleo que se materializo en el resto de la nación . Además, sobre 50% de la población vivía bajo el nivel de pobreza federal. A tal punto, que durante la década del cincuenta, 500,000 puertorriqueños se vieron forzados a emigrar a alguno de los 50 estados y hoy prácticamente 5 millones de puertorriqueños residen en el continente y apenas 3.5 millones permanecemos en la isla.

No es para menos, pues nuestra relación política con los Estados Unidos no es una permanente, ni digna, ni igualitaria y no es aceptable bajo el derecho internacional. El colonialismo se considera en el mundo de hoy un anacronismo del siglo XIX. Elías; no es el jockey, es el caballo.

Jaime Benson

Catedrático de Economía de la UPR


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