Un apasionado de la calidad

Tras una fructífera carrera en el mundo de los cruceros, Bruno Calenda se embarcó en el negocio de los restaurantes, logrando darle su toque único de pasión y buen gusto
(foto Agustín Santiago)
EL VOCERO / Agustín Santiago
Por Yennifer Álvarez Jaimes, EL VOCERO 4:00 am

Las cuatro décadas que lleva alejado de la península, provocan que Bruno Calenda se reafirme en su necesidad de tener un pedacito de Italia en cada bocado, y además, está dispuesto a compartirlo con los puertorriqueños.
Y es que a pesar de la crisis económica que afecta a la Isla, el experimentado empresario apuesta a Puerto Rico, y al apoyo que los comensales le han dado durante las pasadas dos décadas con las diversas versiones de su restaurante Tutt’Italia.
Calenda vivió la época dorada de la llegada de cruceros en la Isla durante las décadas de 1970 y 1980. Se radicó en Puerto Rico desde 1976, luego de varios viajes como gerente de hotel en un crucero de la línea italiana Costa; famosa por su barco Carla C.
Años después, decidió combinar su experiencia en el mundo de los cruceros con su “vieja pasión”: la cocina.
Desde sus comienzos en Condado en 1992, y a través de los años, el éxito de Tutt’Italia se tradujo en varias versiones del restaurante con Piccola Tutt’Italia en Hato Rey, y hasta una marisquería italiana llamada Bruno cerca de la Milla de Oro. Sin embargo, el auge de los cruceros en la Isla, provocó que el empresario decidiera vender los restaurantes para dedicarse de lleno como representante de cruceros en su empresa Cruise Plus Services & Tours.
No obstante, tras la reciente retirada de varios cruceros de la Isla, Calenda decidió el año pasado darle vida nuevamente a Tutt’Italia, esta vez en el 1760 de la avenida Fernández Juncos, en Santurce.
“Tutt’Italia es definitivamente un cóctel de todos los platos más conocidos de Italia; es un escogido desde el norte, donde está Lombardia, el centro de Italia, y hasta el sur”, sostuvo Calenda en entrevista con EL VOCERO.
Lo nuevo del regreso de Tutt’Italia es que su chef, el veterano Lino Visconti, confecciona en el restaurante toda la variedad de pastas que se incluyen en los platos.
Para Calenda, la clave del éxito en todos sus negocios ha sido la calidad del servicio.
“El restaurant es como si fuera una casa, tenemos el piso de principio de siglo XX, y nuestro menú se cambia constantemente para que las personas tengan la oportunidad de probar varios platillos tradicionales”, comentó el empresario.
Además, Tutt’Italia cuenta con el servicio del joven sommelier Giacomo Galati, quien amplía la experiencia del comensal con una selección de vinos para cada comida.

Mar de retos para el turismo de cruceros
La industria turística de cruceros en la Isla tardará varios años en poder recuperar su sitial, luego de la partida de varias líneas los pasados años.
Bruno Calenda, quien fuera gerente en Puerto Rico de la línea de cruceros Costa, recordó que en las décadas de 1970 y 1980, la empresa italiana tenía al menos cinco barcos con base de salida y llegada en el muelle de San Juan.
Sin embargo, el aumento de impuestos provocó que esta y otras líneas decidieran retirarse de Puerto Rico y eliminar la Isla de sus itinerarios.
“Durante muchos años se siguió aumentando las tarifas por pasajero hasta llegar a un máximo de $13.30 por persona que para barcos de 3,500 pasajeros es una suma grandísima, y hay muchos lugares en el Caribe que le ofrecen unas tarifas más bajas. Esa fue la razón por la que se fueron por lo menos dos compañías de barcos que representaba en Puerto Rico (Princess Cruices y Cristal)”, sentenció.
Calenda adelantó que, aunque el Gobierno trabaja en varios incentivos, tardará entre cuatro y cinco años el que las compañías reconsideren incluir en sus itinerarios nuevamente a Puerto Rico.
“El Gobierno ha tomando una medida muy buena que da incentivos de hasta $2 a $3 por pasajero menos, dependiendo el número de pasajeros que llegan, pero, desgraciadamente, para que las líneas decidan volver a Puerto Rico tardará un tiempo porque ya está todo calendarizado”, comentó.

Permisos dificultan nuevos negocios
Aunque reconoció que el proceso de solicitar permisos ha mejorado en comparación con hace dos décadas, Bruno Calenda, sostuvo que todavía el proceso puede ser cuesta arriba, sobre todo para un nuevo comerciante.
“Sería mejor que el Gobierno diera el chance de abrir el restaurant mientras se hacen las inspecciones. Eso significaría que se pone a trabajar el negocio, y de una vez cobran impuestos. Eso es mejor que tener un lugar cerrado dos o tres meses”, indicó.
No obstante, Calenda sostuvo que a pesar de las dificultades, los nuevos empresarios pueden “con esfuerzo y dedicación” echar adelante sus ideas.
El empresario oriundo de la provincia de Nápoles, ofreció como ejemplo a su propio hijo, Sandro Calenda, propietario de los restaurantes Sofía en el Viejo San Juan y Melanzana en Miramar; ambos exitosos por “la calidad de la comida y la dedicación” que le brinda a los negocios su vástago desde la cocina.

Yennifer Álvarez Jaimes, EL VOCERO

Graduada de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras con nueve años de experiencia como periodista en prensa escrita, radio y televisión.


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