Un día de Spa

Justo lo que hace falta luego del ajetreo del trabajo y situaciones del día a día.
Suministrada
Suministrada
Por Melissa M. Cruz Ríos, EL VOCERO 4:00 am

Me di una escapadita, de esas que debemos darnos de vez en cuando para consentirnos un poco y liberar las tensiones diarias y terminé ¡en el Paraíso!

Resulta que me dirigí a St. Regis Bahía Beach en Río Grande y desde el momento en que abrieron sus puertas y observé los hermosos jardines, los tablados y casa en el lago, sentí que estaba viviendo una película ¡La vista era espectacular!  Pero, mi destino no era el hotel, ni las residencias, mi destino era el Reméde Spa.

Un ambiente de relajación, tal cual si estuviera entrando a otra dimensión, era perceptible en la recepción del Spa. Justamente lo que hace falta luego del ajetreo de una semana de mucho trabajo y situaciones del día a día y yo, ¡dispuesta a sacrificarme!

Luego de llenar el registro y documentos de rutina, iniciamos un recorrido por las instalaciones.  Tan pronto pasé esa segunda puerta, estaba lista para disfrutar y relajarme un par de horas en el Reméde. Y precisamente lo que mis ojos veían era algo que me transportaba a un lugar ideal para la relajación y meditación. Un pasillo al aire libre, tipo pérgola en madera con enredaderas en un verde radiante  y estanques de agua a sus lados como si el suelo estuviera  suspendido en el agua.

El pasillo que se dividía al final a la izquierda para el área de caballeros y a la derecha el área de damas, conducía al vestidor privado y los baños; donde me dispuse a cambiarme para dar inicio  a  cuatro horas de placer que toda  persona debería disfrutar  en ocasiones. Cuando me llevaron al área del masaje, quedé ¡sorprendida!  porque no era una cabina cualquiera, sino un espacio frente al mar. Imagina el sonido de las olas, una brisa fascinante, una cabaña de madera y paja a la orilla del mar, con una camilla cubierta de sábanas blancas y cremas, esperando por ti. Parece un sueño ¿verdad?  pero así comenzó, mi ‘one day spa’.

Con aceites de alcanfor y hierbas, ‘lemongrass’, naranja y miel o el que quieras elegir; no importa si es masaje terapéutico o relajante, lo disfrutarás igual, de las extraordinarias manos de Josefina.  ¡Dios bendiga esas manos!

Mi debilidad, mis pies, y adivinen por donde comenzó el masaje. Bastó solo eso, para que me rindiera en  aquella camilla. Definitivamente una de las  cosas más fascinantes de la vida  es un rico masaje, de los pies a la cabeza. Luego de un masaje en cada parte de mi cuerpo y una toalla humedecida en agua calientita respectivamente, los 60 minutos en el cielo, terminaron con un masaje en mi cabeza. De verdad que ¡Josefina se lució!

En Reméde, son un encanto. Leslie, de recepción y  Lou Ann, encargada de atender a los invitados me hicieron sentir como una reina. Luego de los 60 minutos  en las manos de Josefina, me dieron  un espacio para disfrutar el  sauna y del jacuzzi caliente o frío, con una copa de ‘champagne’. ¡Ahh!, pero esto no terminó aquí. Llegó el turno de Jennifer, una joven encantadora, con una delicadeza extraordinaria en las manos.  Ella fue la encargada de consentir mis manos y mis pies. ¡Sí, los pies son la mejor parte! A Jennifer, casi, la vuelvo loca con el habla y habla, pero la pasamos muy bien entre masajes, parafina, ‘scrubs’, cremas, más masaje y un poco de color.

¡Ahora sí!  ya estamos cerca del final. Me trasladaron al área de relajación, con música, frutas  secas y té; donde toda la belleza natural quedaba al disfrute de mis ojos. Lo maravilloso de esto fue  que justo en ese momento comenzó a llover, lo que hizo del momento, uno mágico.

E l Reméde, además de los servicios de masaje tanto en cabina como en la orilla de la playa; de los tratamientos para la piel, manicura y  pedicura, ofrece servicios de salón  como recortes para damas, caballeros y niños y más.

Pero ninguna buena escapadita puede terminar sin algo de buena comida. El menú allí incluye desde ensaladas, sándwiches, postres hasta bebidas. Mi selección fue el  ‘grilled chicken sandwich’, elaborado con pechuga de pollo, en pan Foccacia (de origen italiano con hierbas), tocineta, queso provolone, aguacate, lechuga y  tomate y salsa alioli. ¡Delicioso!

Además, Leslie y Jennifer me recomendaron las ‘sweet potato fries’  para acompañar mi sándwich; pues también debía probarlas, ¿cómo me iba a perder esa maravilla?  De postre unas frutitas, para hacerlo ‘light’, (melón cantaloupe, ‘honeydew’, ‘blackberries’, fresas y piña), y una botella de agua.

Después de todo lo anterior, no tengo más que decir, que fue un día en el paraíso. Si usted quiere hacer feliz a alguien, un día en de spa es el regalo perfecto. El Reméde Spa, tiene disponible certificados de regalo, para cumpleaños o para recién casados y con separar espacio para alguno de sus masajes o tratamientos, puede disfrutar de las facilidades así como sauna, jacuzzi y área de relajación. Para más información puede comunicarse al 787.809.8000.

 

Melissa M. Cruz Ríos, EL VOCERO

Reportera de Revista y Suplementos del Periódico el Vocero. Graduada en Comunicaciones de la Universidad Sagrado Corazón.


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