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Un visionario de la universidad

José Jaime Rivera, presidente de la Universidad del Sagrado Corazón, reflexiona sobre su trayectoria de más de dos décadas al frente de la institución y deja saber cuán rápido ha evolucionado la educación superior
En unos  meses José Jaime Rivera se retira de la presidencia de la Universidad del Sagrado Corazón, la cual le ha dedicado 22 años. EL VOCERO / Agustín Santiago
Por Maricarmen Rivera Sánchez, EL VOCERO 4:00 am

Luego de 22 años al frente de la Universidad de Sagrado Corazón, el doctor José Jaime Rivera se retira como presidente de esta institución.

A pocos meses de su partida, reconoció que la universidad que deja no es la misma a la que llegó y se van con la expectativa de que el país adelante un plan educativo a largo plazo que guie el rumbo de las generaciones que están por venir.

Al reflexionar sobre lo que ha sido su gestión en estas dos décadas al frente de Sagrado, Rivera aseguró que esta institución se ha movido a crear “empresarios” universitarios que al completar sus estudios ya han entrado en contacto con sus comunidades y saben cómo identificar problemas y cómo resolverlos.

Reconoció que en las pasadas décadas ha habido dos cambios principales en la educación universitaria: la llegada de la tecnología y el cambio social que ha producido estudiantes que trabajan y que manejan vidas más complejas que antes.

Expresó preocupación por la proliferación de instituciones universitarias que no necesariamente ofrecen una educación de calidad.

“Si bien en Puerto Rico ya podemos decir que el acceso a la educación superior o la educación postsecundaria es casi máximo, la pregunta es acceso a qué”, cuestionó.

¿Cuál es su visión del rol de las universidades en un mundo donde puede que esos estudiantes no encuentren trabajo cuando terminen sus estudios?

“Una de las primeras iniciativas bajo mi presidencia fue desarrollar el proyecto de aprendizaje mediante el servicio e insertarlo al currículo. Creamos un modelo que es único y que conllevó establecer un centro de vinculación comunitaria. Ese centro recibe solicitudes de organizaciones sin fines de lucro con problemas que necesitan atender y se evalúa qué disciplina tiene el peritaje para ayudarlos. Recientemente creamos un plan para dar a conocer el Instituto Psicopedagógico de Puerto Rico. Nuestra misión no es producir comunicadores, ni científicos ni trabajadores sociales. Es formar personas dispuestas a ser agentes de cambio. Realmente Puerto Rico no tiene futuro económico si no crea y apoya una clase empresarial de hombres y mujeres dispuestos a innovar, exportar, crear empleos mediante la producción de proyectos empresariales. Sin eso, ningún país tiene futuro porque ningún país puede depender solamente de que lleguen empresarios de otros sitios”.

¿El país se beneficia de tantas universidades produciendo títulos casi en masa?

“Yo cuestiono si el mejor uso de los recursos del país está en esa proliferación, porque si bien en Puerto Rico ya podemos decir que el acceso a la educación superior o la educación postsecundaria es casi máximo, la pregunta es acceso a qué. Yo creo que ahí tenemos que hacer una reflexión los universitarios de cómo estamos balanceando el acceso y el rigor que se necesita para preparar profesionales para una economía muy cambiante, donde hay una cantidad de transformaciones continuas. En este momento, donde hay más de 117 centros postsecundarios, cabe preguntarse si esa es la forma más efectiva y con mayor rigor para desarrollar el talento joven en Puerto Rico”.

¿El país tiene la responsabilidad de financiar la universidad pública?

“La universidad pública, como la entiende José Jaime Rivera, es un deber del Estado. Todas las sociedades tienen instituciones de educación superior pública que deben servir una misión particular. Yo quisiera pensar que en armonía y estrecha colaboración con las universidades privadas, porque esto no es una competencia. No estamos compitiendo entre nosotros, estamos compitiendo con el mundo y para eso el país necesita un sistema educativo riguroso. Si no hay un sistema riguroso, entonces el desarrollo de talento no logra llevarse al máximo y estamos compitiendo en un mercado global, en una economía que no tiene barreras. A Puerto Rico se le va la vida en su economía en dos cosas: fortalecer su sistema educativo desde pre kinder hasta doctorado y fortalecer las destrezas de emprendimiento”.
 
¿Cómo ha cambiado la educación superior en estos 22 años?
“El cambio más notable ha sido la tecnología. Nosotros fuimos pioneros cuando en el ´94 desarrollamos un proyecto para digitalizar la biblioteca. Pero la mera presencia de la tecnología no significa nada que no parezca un juguete si no defines cuál es el impacto de la tecnología. Como el corazón de Sagrado es la formación humanística integral, no hemos ofrecido cursos 100 porciento a distancia, excepto a adultos que ya tienen su formación y que, para propósitos laborales, necesitan estudiar algo. La segunda transformación es en el estudiante, la realidad de vida de los estudiantes. La sociedad nuestra pone sobre estos jóvenes unas responsabilidades mucho mayores de las que teníamos generaciones anteriores. Aquí, todos los servicios que un estudiante necesita están automatizados. Los estudiantes, a menos que no tengan una situación muy compleja, pueden pasar su vida en Sagrado sin hacer filas”.
 
¿Cómo se ve el país desde la academia?
“Puerto Rico está atravesando una situación producto de por lo menos cuatro décadas de falta de continuidad en sus políticas públicas y en sus estrategias sociales, económicas, educativas, en todas dimensiones. Los estudiantes que entraron ahora a la universidad, desde que comenzaron la escuela hasta que se graduaron, vieron siete secretarios de Educación. Ningún país puede competir con una situación tan débil y por eso hemos estado impulsando un plan decenal de educación. Si esto no prospera, nos estamos autoinfligiendo nuestra propia destrucción. No puedes tener siete secretarios con siete políticas distintas. Para el futuro de Puerto Rico, el problema más grande que tenemos es la ausencia de un plan a largo plazo que debe hacerse para que el sistema educativo sea exitoso porque ahí está la verdadera justicia social de Puerto Rico”.

Maricarmen Rivera Sánchez, EL VOCERO

Tiene más de 15 años de experiencia como periodista en Puerto Rico y Estados Unidos. Tiene un bachillerato en Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y una maestría en Periodismo de Indiana University en Bloomington, Indiana.


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