Urgente plan para mejorar finanzas UPR

Economistas difieren sobre si un aumento en matrícula debería ser una opción
UPR
Suministrada.
Por Alana Álvarez Valle, EL VOCERO 4:00 am

Un plan que atienda las finanzas y la eficiencia administrativa de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y sus once recintos es urgente para que mejore la situación de la principal institución educativa y del País, luego de las múltiples degradaciones al crédito del Estado Libre Asociado (ELA) y de las diferentes agencias.

Economistas aseguran que la degradación del crédito de la UPR a grado especulativo o chatarra a principios de mes por parte de la casa acreditadora Standard & Poor’s complica el panorama de la universidad para tomar prestado para llevar a cabo las obras de capital e infraestructura, ya que resultaría mucho más caro por los altos intereses. Por consiguiente el servicio a la deuda se elevaría.

Como la UPR es la universidad del estado y está vinculada al Fondo General, el cual está bajo asedio por la crisis fiscal, se han sugerido recortes y medidas de austeridad. Pero el presidente, Uroyoán Walker Ramos, se ha reservado sus opiniones y solo emitió un escueto comunicado en el que informó de un recorte de 3 por ciento en los salarios del personal de confianza y una serie de medidas para mejorar la eficiencia energética.

“Lo más fácil pero lo más perjudicial es seguir incrementando el costo de la matrícula. Ese proceso de encarecer el costo de estudiar ha transformado la composición socioeconómica del estudiantado. Ahora llegan menos jóvenes de la población de los grupos menos favorecidos. No es porque no tengan la capacidad intelectual, ni los promedios, es que se ha encarecido. Y no solo la matrícula, porque si viven lejos se le añade el costo del transporte, y si viven más lejos se le añade el costo del hospedaje”, explicó el economista Argeo Quiñones.

“La dinámica económica y social excluye, vivimos en una sociedad de exclusión y la Universidad diseñada para incluir, para que la educación les permita trascender ese nivel socio económico”, continuó.

Sin embargo, el economista Joaquín Villamil difiere de la opinión de su colega. “Aunque no hay ambiente para aumentar la matrícula, diría que es una opción ya que en la UPR se paga una tercera o cuarta parte comparado con una universidad privada. El costo no se justifica en muchos casos, porque no es para quien no tiene medios económicos. El hijo del hombre más rico va y recibe un subsidio, y eso no se justifica”, expresó Villamil.

“Es un subsidio perverso porque está favoreciendo a los que no lo necesitan. La matrícula es muy baja, tiene que acercase a lo que el mercado exige. El costo por crédito en las universidades privadas está en alrededor de $150, en la UPR es de $47. Eso no es razonable”, agregó.

“Hay grasa que cortar”

Por otro lado, Quiñones recordó que cuando perteneció a un comité de eficiencia fiscal nombrado por el pasado presidente José Ramón de la Torre no se pudieron analizar los gastos administrativos de la alta gerencia de la Universidad.

“Nunca llegaron a darnos la información de cómo se administra a esos niveles. En las altas cúspides y en las rectorías no llega la austeridad. En la UPR hay mucha grasa, hay 11 casas de rectores, 11 carros de rectores, 11 tarjetas para gastos corporativos, 11 grupos de asesores, entre otras cosas”, aseguró.

El catedrático del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales del Recinto de Río Piedras mencionó que la UPR tiene múltiples maneras de generar ingresos para mitigar la crisis económica como cobrar las cuentas que le adeudan, establecer tiendas de artículos generales para el estudiantado y el personal docente y no docente, y vender o poner a funcionar las propiedades inmuebles que le han sido otorgadas por el estado, para mencionar algunas.

“A la Universidad le adeudan más de $250 millones. Hay informes internos que indican que se ha sido crasamente negligente en los esfuerzos por cobrar esas cuentas. La mayoría de las cuentas pertenecen a otras agencias del estado como el Departamento de Educación y el de Salud. El hospital de Carolina es una gran fuente de deuda o de impago. Los contables descuentan una partida de las cuentas dudosas. Una firma independiente de contabilidad determinó que la mitad de esas cuentas no se pueden cobrar”, mencionó. “Por lo tanto lo que se recibe del Fondo General es menos de los que establece la ley porque se va en el subsidio de esas cuentas por cobrar”.
Quiñones recalcó que la UPR no aprovecha las ventajas de tener un grupo cautivo de miles de personas en un recinto para proveerles un espacio en donde adquirir artículos generales y comestibles.

“En Río Piedras por ejemplo ni siquiera tiene librería, ni dónde comprar una camiseta de la Universidad. No se aprovechan las oportunidades comerciales que le pueden generar ingresos. También hay un acervo de propiedades inmuebles que podría ser fuente de financiamiento. Pero la administración ha sido renuente en desglosar la lista”, concluyó.


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