VISIÓN – MISIÓN

"...es precisamente cuando carecemos de una visión acertada y fija que nos perdemos por la vida sin llegar a puerto seguro".
camino
Por Columnistas, EL VOCERO 4:00 am

Monseñor Wilfredo Peña Moredo
Párroco Parroquia Santa Bernardita

Fue en una ocasión que un periodista le hizo una pregunta a la famosa Helen Keller, “Señora Keller ¿es difícil vivir sin ver”? a lo que ella con un buen sentido del humor le respondió: “No, no tanto. Lo malo en la vida no es el no ver sino el no tener visión.”

Creo que la respuesta no pudo ser mejor acertada. Hay en el mundo y por lo tanto en nuestro país cientos de personas con una visión de 100% en lo que respecta a su visión ocular, pero en lo que respecta a su propia vida, no tienen visión en lo absoluto. Y es precisamente cuando carecemos de una visión acertada y fija que nos perdemos por la vida sin llegar a puerto seguro.

Todo tipo de empresa desde las más fundamentales y existenciales hasta las más superficiales y materiales necesitan de una visión que vaya a mano a mano con una misión en específico. El poder tener una visión clara de quiénes somos, con que contamos y a dónde nos queremos dirigir constituyen la zapata de lo que vamos a construir con nuestras vidas. Basta con repasar la historia y veremos cuán llena está esta de hombres y mujeres que soñaron, idearon, vislumbraron y se lanzaron en misión para plasmar en realidad lo que habían visto a lo lejos.

Es mi más humilde opinión que muchos de los desvaríos y complicados problemas que aquejan a nuestros gobiernos empresas y aun a la familia humana misma es que no sabemos a dónde queremos ir; es cuando la visión se empaña, como una catarata en frente de los ojos, que nos distorsiona la realidad haciéndonos concluir y llevar a cabo programas, leyes y acciones que no van de acuerdo con el sano crecimiento de una familia y de un pueblo

La visión no puede estar solamente apoyada por la euforia de una supuesta mayoría ni de un llamado “lo que quiere la gente” o dicen las últimas encuestas de los rotativos o grupos de sondeo popular.

La visión tiene que fundamentarse en ideales nobles, en sentimientos sanos y en una doctrina que le dé “agarre” a toda la misión que se pretende emprender. Si me quiero lanzar al mar porque el mar me invita tengo que saber en verdad si doy pie o sé nadar bien. De lo contrario el sueño y la invitación se conviertan en muerte y en desgracia.
Para esa visión que se emprende es bueno utilizar el colirio de la humildad y los espejuelos del buen consejo. Muy en especial de los que ya han recorrido la senda y han alcanzado el éxito.

Hay que conocerse. ¿Quién soy en verdad? No tanto lo que creen de mi o lo que yo quisiera ser, sino más bien ¿Quién soy yo? Debo saber a ciencia cierta con qué y con quiénes cuento. Y finalmente pero no por eso menos importante tener mi meta fija y con la ayuda de Dios no dirimir en mi cometido de llegar a donde mi visión me guía.

Después de todo nunca tuvo Jesús de Nazaret una perspectiva más amplia y abarcadora de la multitud frente a El que cuando estaba colgado en lo alto de la cruz. Aquella que algunos juzgaban de escándalo y otros de locura pero que desde entonces y hasta ahora es gloria y punto de apoyo para los que creen en El.

Recordemos no es ver sino tener visión y ésta convertirla en misión


Nuestras Voces


Nuestras Voces

Subir