‘Viuda Negra’ podría ser traída a la isla

En uno o dos meses
aurea
Por Melissa Correa Velázquez, EL VOCERO 6:39 pm

La defensa en España de Aurea Vázquez Rijos, acusada por el asesinato de su esposo Adan Anhang, no apeló ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la orden de la Audiencia Nacional Española que accedió a la extradición de la acusada a Estados Unidos, por lo que se espera que sea traída a la Isla en uno o dos meses.

Así lo informó la subjefa de la Fiscalía Federal María Domínguez, durante una vista de status del caso ante el juez federal Daniel Domínguez, a la que comparecieron el fiscal José Ruiz y los abogados Ovidio Zayas y Héctor Guzmán, representantes de José Ferrer Sosa y de la hermana de Aurea, Marcia Vázquez Rijos, respectivamente.
La fiscal Domínguez indicó que aun no hay una fecha específica de cuándo Aurea será extraditada a Puerto Rico.
Mientras, el juez Domínguez indicó que investigó sobre cuánto tiempo puede esperar un tribunal para la celebración de un juicio y encontró que el mayor tiempo de espera fue en un caso de trasiego de drogas en el que se aguardó cinco años.

“No estoy convencido de que no pueda esperar, pero tampoco puedo decir que voy a esperar para siempre”, dijo.
Entretanto, Zayas afirmó que no es justo que su cliente lleve detenido durante casi un año y que no se le haya celebrado juicio en su contra.

El letrado anticipó que radicará una moción para que a Ferrer Sosa se le celebre un juicio por separado, para que de esta forma no tener que esperar a que Aurea sea trasladada a la Isla.

Zayas solicitó al juez que le permita a su cliente arresto domiciliario.

La fiscal Domínguez señaló que no estaba preparada para que en ese momento se celebrara una vista de fianza en alzada.

El juez le dijo a Zayas que su cliente se expone a cadena perpetua.

La fiscal manifestó que el gobierno ha sido diligente y que decidió no acusar a Ferrer Sosa ni a Marcia hasta que Aurea fuera detenida. Asimismo, expuso que Ferrer Sosa se expone a un término mandatorio de cadena perpetua.
Aurea no se expone ni a la pena de muerte ni a cadena perpetua en este caso. Esa fue la condición que le impuso el gobierno español al estadounidense para extraditarla a Puerto Rico.

El asesinato de Anhang ocurrió el 22 de septiembre del 2005 en el Viejo San Juan. Vázquez Rijos huyó a Italia poco después del crimen. Esta fue acusada por un Gran jurado federal el 4 de junio del 2005. El pasado 29 de junio fue arrestado en el aeropuerto de Barajas en Madrid, España, en donde espera ser extraditada a la Isla.

Los dos hermanos de Aurea, Marcia y Chalbert, también fueron acusados en un pliego acusatorio enmendado, en relación a este caso. Marcia y su novio Ferrer Sosa fueron acusados de conspiración Ambos se encuentran ingresados en el Centro de Detención Metropolitano de Guaynabo (MDC, por sus siglas en inglés) desde el día de su arresto el 29 de junio. Mientras, que Chalbert fue acusado por perjurio al presuntamente mentirle al Gran Jurado al negar que conociera a Alex Pabón Colón, asesino confeso del empresario.
Marcia y Chalbert.

La declaración jurada del agente del FBI narra que Pabón Colón fue contactado por las autoridades en abril de 2008, y fue entonces que confesó voluntariamente que él asesinó a Anhang y que quienes planificaron los hechos fueron Áurea, Marcia y Ferrer Sosa.

En un principio, Marcia y Ferrer Sosa le dijeron a Pabón Colón que Áurea tenía problemas con su esposo, quien supuestamente la maltrataba. Luego, el sicario conoció a Áurea en el local de su propiedad, Pink Skirt, que era operado por Marcia y José. En un momento dado, Ferrer Sosa le dijo que quería que “se encargara del problema”, en referencia a Anhang, y le ofreció $2 millones. Luego, los cuatro se reunieron y también sostuvieron conversaciones telefónicas.

El 21 de septiembre de 2005, todos se reunieron en Pink Skirt y Pabón Colón confesó que tenía la impresión de que lo que querían era que le diera una paliza al canadiense. Luego se fueron todos en la guagua Porsche Cayenne blanca propiedad de Áurea hasta el restaurante El Hamburguer, donde la mujer le dijo que quería que asesinara a su esposo y le ofreció un cheque para que comprara un arma de fuego, pero Pabón Colón no lo aceptó. Según la admisión de Pabón Colón, Ferrer Sosa le dijo a Áurea que le ofreciera $3 millones y así lo hizo. Le avisó que al día siguiente se estacionaría en La Cochera en Viejo San Juan y que “hiciera lo que tuviera que hacer”.

El 22 de septiembre, récords telefónicos indican que Áurea llamó en varias ocasiones a Anhang y lo convenció de ir a cenar esa noche para llegar a acuerdos sobre el divorcio. A las 9:00 p.m., Pabón Colón recibió una llamada de Ferrer Sosa, quien le dijo que tenía que matar a Anhang esa noche porque pensaba radicar la demanda de divorcio al día siguiente.

Dado al poco tiempo que tenía, no pudo conseguir un arma, pero se robó un cuchillo de cocina y unos guantes de un restaurante cercano y observó cuando Áurea y Anhang salieron del restaurante Dragonfly y caminaron hacia el estacionamiento. Pabón Colón simulaba hablar por celular y Áurea le hizo un gesto con la cabeza que le dio a entender que el hombre que estaba con ella era la persona a la que debía asesinar. Entonces, el sicario agarró un adoquín suelto del suelo y los siguió.

Según la declaración jurada, Pabón Colón se le acercó a Anhang y le solictó dinero. Acto seguido, dice que Anhang le pegó con un puño en la cara, que hubo un forcejeo y que la víctima le gritó a Áurea: “¡Corre bebé, corre!”. Entonces, Pabón Colón golpeó a Anhang con el adoquín en la cabeza varias veces. Luego sacó el cuchillo y lo apuñaló en repetidas ocasiones.

Según testigos, Áurea observaba a una corta distancia y no gritó ni intentó detener el ataque a su entonces esposo. Pabón Colón soltó el cuchillo y le pegó a la mujer en la cabeza con el adoquín, aunque no tan fuerte, pues todo era parte de la estrategia que habían acordado de que el incidente tenía que verse “real”.

Pabón Colón -quien se declaró culpable por estos hechos y está en espera de sentencia- huyó hacia la barriada La Perla. Luego le pidió a un amigo que lo llevara en auto por el área donde ocurrieron los hechos, en la esquina de las calles Luna y San Justo, para ver si el perjudicado había muerto.

Posteriormente, el hoy convicto indicó que envió varias cartas a Áurea para cobrar el dinero acordado por asesinar a su esposo, pero le contestaban que no tenían el dinero. Se supo que las autoridades tienen dichas misivas.
En aquel momento, el FBI intentó entrevistar a Ferrer Sosa, pero este dijo que conocía a Pabón Colón porque le había comprado sustancias controladas. Alegó no recordar nada sobre el 21 o 22 de septiembre de 2005 y se negó a hacerse la prueba de polígrafo.

En la declaración jurada del agente federal, se indica que Áurea “no quiso cooperar con las autoridades referente al asesinato de su esposo” y que huyó a Italia para evitar cooperar o enfrentar posibles acusaciones en su contra.
El cargo que enfrenta Áurea es elegible para la pena de muerte, pero la jefa de Fiscalía federal, Rosa Emilia Rodríguez, ha dicho que la acusación hasta el momento no contempla la pena capital, pero sí cadena perpetua.
La admisión de Pabón Colón provocó la excarcelación de Jonathan Román Rivera, quien había sido encontrado culpable y cumplía una sentencia de 105 años a nivel estatal, pero luego se supo que no tuvo que ver en este caso.

Melissa Correa Velázquez, EL VOCERO

Periodista con más de 20 años de experiencia. Asignada a la cobertura del Tribunal Federal.


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